Coincidiendo que este próximo viernes arrancan los actos de conmemoración por los 900 años de la muerte de Doña Urraca, merece la pena sumergirse en la vida de esta monarca, que cambión la historia y de que manera. Para empezar, fue la primera monarca en gobernar en Europa y lo hizo en una época medieval, donde el papel de la mujer era prácticamente testimonial. Una figura que no ha pasado a la Historia como el papel que le correspondería y ahora se quiere reivindicar su papel gracias al Ayuntamiento de León y a la Junta de Castilla y León.. Doña Urraca afrontó los desafíos impuestos de la sociedad, de las intrigas palaciegas y familiares con tesón, astucia e inteligencia y de ahí su apodo «La Temeraria». Nunca se rindió ante las adversidades y que plantó cara al machismo. Su figura es clave, ya que su fallecimiento fue un 8 de marzo, fecha elegida para conmemorar el «Día Internacional de la Mujer».. El camino hacia el trono de doña Urraca no fue nada sencillo. Todo lo contrario, lleno de zancadillas y las típicas intrigas palaciegas de aquellos tiempos. Hija de Alfonso VI y de Constanza de Borgoña nació en el año 1081. Un nacimiento que causó un grave disgusto a su padre, ya que anhelaba la llegada de un hijo varón que pudiera heredar el trono. Además, al ser un parto dificultoso y peligroso, la Reina no podría tener más hijos en el futuro.. Doña Urraca tendría una infancia bastante alejada de su padre, y quedando tutelada de la mano por varios maestros. Mientras, Alfonso VI, anhelaba la llegada de un hijo varón, que le daría una princesa musulmana, de nombre Zaida. El pequeño Sancho fue inmediatamente legitimado causando un gran revuelo en la sociedad de entonces, al acusar al monarca de convivir con una foránea,. Sancho fue inmediatamente instruido en los asuntos relativos a la Corte, mientras que doña Urraca quedaba relegada nuevamente, pese a contar con unos grandes conocimientos. Con tan solo 12 años, en el año 1093 se fija su matrimonio con Raimundo de Borgoña. Pero ese año se producen dos acontecimientos que cambiarían el curso de la historia. El nacimiento de su hermanastro Sancho, como hemos dicho anteriormente y la muerte de su madre.. De repente se convierte en la heredera del Reino de León por ser condesa consorte de Galicia. En los siguientes años tiene dos hijos, Sancha y Alfonso, pero no quiere quedarse únicamente en el papel de madre, y en algunos documentos se ve que los firmaba con su impronta y con la palabra «reina».. Corre el año 1107, y es cuando fallece su esposo y pasa a gobernar el reino gallego y un año después, Sancho pierde la vida en la batalla de Uclés, convirtiéndose en la única heredera al reino de León. Pero su padre, aún vivo, busca desposarla de nuevo y el elegido es Alfonso I de Aragón, «El Batallador». Matrimonio que se concreta en 1109, meses después de morir el monarca,. Comienza el particular «Juego de Tronos» de la época, debido a que cada monarca se quedaba con su particular trozo de pastel, pero en el caso de que uno de los dos falleciera, el vivo se quedaría con todo. Las estipulaciones de entonces fueron más generosas para la reina leonesa. Un matrimonio que fue una auténtico caos, hasta el punto que se dice que Alfonso llegó a maltratarla. Viendo el carácter violento de su esposo, doña Urraca quiso separarse, contando con el beneplácito de la curia, pero el Rey la encerraba en la fortaleza de Castellar desplegando su ejército en lugares estratégicos del reino castellano. Tras ser liberada, comienza la batalla. Tres años de tratos y reconciliaciones y con un tercero, el reino de Portugal, que quiere sacar tajada de la situación. En 1114, Alfonso se rinde y abandona cualquier aspiración territorial que tuviera sobre el reino leonés, repudia a doña Urraca y se declara nulo el matrimonio.. Al fin, doña Urraca puede gobernar en solitario, y lo hace incluso poniéndose al frente de sus tropas en batallas en Galicia. Una gran estratega que lejos de perder territorio lo fue ampliando. Tras años de lucha sin tregua, fallecía en Saldaña en 1126, cuando estaba de parto al esperar un hijo del Conde Pedro González de Lara. Recibía sepultura en el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León. Justo en el lugar donde arrancan los actos en su memoria este viernes.. En los siguientes años, se quiso borrar todo recuerdo de su figura, incluso su propio hijo Alfonso VII, por lo que en los siguientes siglos su legado pasó sin gloria, pese a ser la primera mujer monarca de Europa con pleno derecho y una de las más determinantes en la historia de España. Pero el hecho de ser mujer, la fustigó, indudablemente.
Además, fue una defensora de la mujer y es por ello que cada 8 de febrero, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer
Coincidiendo que este próximo viernes arrancan los actos de conmemoración por los 900 años de la muerte de Doña Urraca, merece la pena sumergirse en la vida de esta monarca, que cambión la historia y de que manera. Para empezar, fue la primera monarca en gobernar en Europa y lo hizo en una época medieval, donde el papel de la mujer era prácticamente testimonial. Una figura que no ha pasado a la Historia como el papel que le correspondería y ahora se quiere reivindicar su papel gracias al Ayuntamiento de León y a la Junta de Castilla y León.. Doña Urraca afrontó los desafíos impuestos de la sociedad, de las intrigas palaciegas y familiares con tesón, astucia e inteligencia y de ahí su apodo «La Temeraria». Nunca se rindió ante las adversidades y que plantó cara al machismo. Su figura es clave, ya que su fallecimiento fue un 8 de marzo, fecha elegida para conmemorar el «Día Internacional de la Mujer».. El camino hacia el trono de doña Urraca no fue nada sencillo. Todo lo contrario, lleno de zancadillas y las típicas intrigas palaciegas de aquellos tiempos. Hija de Alfonso VI y de Constanza de Borgoña nació en el año 1081. Un nacimiento que causó un grave disgusto a su padre, ya que anhelaba la llegada de un hijo varón que pudiera heredar el trono. Además, al ser un parto dificultoso y peligroso, la Reina no podría tener más hijos en el futuro.. Doña Urraca tendría una infancia bastante alejada de su padre, y quedando tutelada de la mano por varios maestros. Mientras, Alfonso VI, anhelaba la llegada de un hijo varón, que le daría una princesa musulmana, de nombre Zaida. El pequeño Sancho fue inmediatamente legitimado causando un gran revuelo en la sociedad de entonces, al acusar al monarca de convivir con una foránea,. Sancho fue inmediatamente instruido en los asuntos relativos a la Corte, mientras que doña Urraca quedaba relegada nuevamente, pese a contar con unos grandes conocimientos. Con tan solo 12 años, en el año 1093 se fija su matrimonio con Raimundo de Borgoña. Pero ese año se producen dos acontecimientos que cambiarían el curso de la historia. El nacimiento de su hermanastro Sancho, como hemos dicho anteriormente y la muerte de su madre.. De repente se convierte en la heredera del Reino de León por ser condesa consorte de Galicia. En los siguientes años tiene dos hijos, Sancha y Alfonso, pero no quiere quedarse únicamente en el papel de madre, y en algunos documentos se ve que los firmaba con su impronta y con la palabra «reina».. Corre el año 1107, y es cuando fallece su esposo y pasa a gobernar el reino gallego y un año después, Sancho pierde la vida en la batalla de Uclés, convirtiéndose en la única heredera al reino de León. Pero su padre, aún vivo, busca desposarla de nuevo y el elegido es Alfonso I de Aragón, «El Batallador». Matrimonio que se concreta en 1109, meses después de morir el monarca,. Comienza el particular «Juego de Tronos» de la época, debido a que cada monarca se quedaba con su particular trozo de pastel, pero en el caso de que uno de los dos falleciera, el vivo se quedaría con todo. Las estipulaciones de entonces fueron más generosas para la reina leonesa. Un matrimonio que fue una auténtico caos, hasta el punto que se dice que Alfonso llegó a maltratarla. Viendo el carácter violento de su esposo, doña Urraca quiso separarse, contando con el beneplácito de la curia, pero el Rey la encerraba en la fortaleza de Castellar desplegando su ejército en lugares estratégicos del reino castellano. Tras ser liberada, comienza la batalla. Tres años de tratos y reconciliaciones y con un tercero, el reino de Portugal, que quiere sacar tajada de la situación. En 1114, Alfonso se rinde y abandona cualquier aspiración territorial que tuviera sobre el reino leonés, repudia a doña Urraca y se declara nulo el matrimonio.. Al fin, doña Urraca puede gobernar en solitario, y lo hace incluso poniéndose al frente de sus tropas en batallas en Galicia. Una gran estratega que lejos de perder territorio lo fue ampliando. Tras años de lucha sin tregua, fallecía en Saldaña en 1126, cuando estaba de parto al esperar un hijo del Conde Pedro González de Lara. Recibía sepultura en el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León. Justo en el lugar donde arrancan los actos en su memoria este viernes.. En los siguientes años, se quiso borrar todo recuerdo de su figura, incluso su propio hijo Alfonso VII, por lo que en los siguientes siglos su legado pasó sin gloria, pese a ser la primera mujer monarca de Europa con pleno derecho y una de las más determinantes en la historia de España. Pero el hecho de ser mujer, la fustigó, indudablemente.
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