España cuenta numerosos personajes históricos y héroes, pero uno de los que más llama la atención, y que más leyendas existen sobre él, no es otro que el Cid Campeador, que fue un líder militar castellano, que logró numerosas victorias en busca de la unión de la Península Ibérica. La mayoría conoce sus gestas, pero no tanto se conoce su vida personal, y hay algunos hechos que llaman mucho la atención, cómo es el lugar dónde se casó con su esposa Doña Jimena. Una iglesia preciosa, y que una de las principales joyas de una pequeña ciudad española.. El Cid Campeador. Rodrigo Díaz de Vivar llegó a conquistar Valencia y estableció en esta ciudad un señorío independiente desde el 18 de junio de 1094 hasta su muerte; su esposa, Jimena Díaz, lo heredó y mantuvo hasta 1102, cuando pasó de nuevo a dominio musulmán. Su origen familiar es discutido en varias teorías. Fue abuelo del rey García Ramírez de Pamplona, primogénito de su hija Cristina.. Pese a su leyenda posterior como héroe de Castilla o cruzado en favor de la Reconquista, a lo largo de su vida se puso a las órdenes de diferentes caudillos, tanto cristianos como musulmanes, luchando realmente como su propio amo y por su propio beneficio, por lo que el retrato que de él hacen algunos autores es similar al de un mercenario, un soldado profesional, que presta sus servicios a cambio de una paga. Se trata de una figura histórica y legendaria de la Reconquista, cuya vida inspiró el más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar de Mio Cid, según señala Wikipedia.. La fecha de su nacimiento es desconocida, algo frecuente cuando se trata de personajes medievales, y se han propuesto dataciones que van de 1041 a 1057, aunque parece lo más acertado situarlo entre 1045 y 1049. Su padre, Diego Laínez era uno de los hijos del magnate Flaín Muñoz, conde de León en torno al año 1000. Se alejó del núcleo familiar para buscar fortuna. En su caso, la halló en el citado valle del Ubierna, en el que se destacó durante la guerra con Navarra librada en 1054, reinando Fernando I de Castilla y León.. Fue entonces cuando adquirió las posesiones de Vivar en las que seguramente nació Rodrigo, además de arrebatarles a los navarros los castillos de Ubierna, Urbel y La Piedra. Pese a ello, nunca perteneció a la corte. En cambio, Rodrigo fue pronto acogido en ella, pues se crió como miembro del séquito del infante don Sancho, el primogénito del rey. Fue éste quien lo nombró caballero y con el que acudió al que posiblemente sería su primer combate, la batalla de Graus (cerca de Huesca), en 1063.. En aquella ocasión, las tropas castellanas habían acudido en ayuda del rey moro de Zaragoza, protegido del rey castellano, contra el avance del rey de Aragón, Ramiro I, quien murió precisamente en esa batalla.. Al fallecer Fernando I, en 1065, repartió sus reinos entre sus hijos, dejando al mayor, Sancho, Castilla; a Alfonso, León y a García, Galicia. Igualmente, legó a cada uno de ellos el protectorado sobre determinados reinos andalusíes.. En 1068 Sancho II y Alfonso VI se enfrentaron en la batalla de Llantada, a orillas del Pisuerga, vencida por el primero, pero que no resultó decisiva. En 1071, Alfonso logró controlar Galicia, que quedó nominalmente repartida entre él y Sancho, pero esto no logró acabar con los enfrentamientos y en 1072 se libró la batalla de Golpejera o Vulpejera, cerca de Carrión, en la que Sancho venció y capturó a Alfonso y se adueñó de su reino.. El joven Rodrigo se destacó en estas luchas y, según una vieja tradición, documentada ya a fines del siglo XII, fue el alférez o abanderado de don Sancho en dichas lides, aunque en los documentos de la época nunca consta con ese cargo. En cambio, es bastante probable que ganase entonces el sobrenombre de Campeador, es decir, «el Batallador», que le acompañaría toda su vida, hasta el punto de ser habitualmente conocido, tanto entre cristianos como entre musulmanes.. La imprevista muerte de Sancho II hizo pasar el trono a su hermano Alfonso, que regresó rápidamente de Toledo para ocuparlo. El Cid gozaba de la confianza de Alfonso VI, quien lo nombró juez en sendos pleitos asturianos en 1075. Es más, por esas mismas fechas, el rey lo casó con una pariente suya, su prima tercera doña Jimena Díaz, una noble dama leonesa. Un matrimonio que revela que el Campeador estaba cada vez mejor situado en la corte.. Así lo muestra también que don Alfonso lo pusiese al frente de la embajada enviada a Sevilla en 1079 para recaudar las parias que le adeudaba el rey Almutamid, mientras que García Ordóñez (uno de los garantes de las capitulaciones matrimoniales de Rodrigo y Jimena) acudía a Granada con una misión similar.. En 1080, mientras el monarca castellano dirigía una campaña destinada a restaurar el gobierno de su protegido, una incontrolada partida andalusí procedente del norte toledano se adentró por tierras sorianas. Rodrigo hizo frente a los saqueadores y los persiguió con su mesnada hasta más allá de la frontera, lo que, en principio, era sólo una operación rutinaria.. Sin embargo, en tales circunstancias, el ataque castellano iba a servir de excusa para la facción contraria a Alqadir y a Alfonso VI. Además, los restantes reyes de taifas se preguntarían de qué servía pagar las parias, si eso no les garantizaba la protección. Al margen, pues, de que interviniesen en el asunto García Ordóñez (que era conde de Nájera) u otros cortesanos opuestos a Rodrigo, el rey debía tomar una decisión ejemplar al respecto, conforme a los usos de la época. Así que desterró al Campeador, señala la web el caminodelcid.org. Tras participar en varias guerras, El Cid Campeador recuperó el favor del Rey Alfonso VI en 1806, y lo destacó sobre todo en la zona oriental de la Península.. Después de permanecer con la corte hasta el verano de 1087, Rodrigo partió hacia Valencia para auxiliar a Alqadir, el depuesto rey de Toledo al que Alfonso VI había compensado de su pérdida situándolo al frente de la taifa valenciana, donde se encontraba en la misma débil situación que había padecido en el trono toledano.. Pero años más tarde el monarca no aceptó la actitud del militar castellano y lo volvió a desterrar. A partir de este momento, el Campeador se convirtió en un caudillo independiente y se dispuso a seguir actuando en Levante guiado tan sólo por sus propios intereses. Comenzó actuando en la región de Denia, que entonces pertenecía a la taifa de Lérida. Después avanzó hacia el norte, llegando en la primavera de 1092 hasta Morella, por lo que Almundir, a quien pertenecía también dicha comarca, temió la ruptura del tratado establecido y se alió de nuevo contra Rodrigo con el conde de Barcelona, cuyas tropas avanzaron hacia el sur en busca del guerrero burgalés. El encuentro tuvo lugar en Tévar, al norte de Morella (quizá el actual puerto de Torre Miró) y allí Rodrigo derrotó por segunda vez a las tropas coligadas de Lérida y Barcelona, y volvió a capturar a Berenguer Ramón II. Esta victoria afianzó definitivamente la posición dominante del Campeador en la zona levantina, en dónde pensó en la conquista de Valencia.. La conquista de Valencia fue un triunfo resonante, pero la situación distaba de ser segura. Esta victoria concedió un respiro al Campeador, que pudo consagrarse a nuevas conquistas en los años siguientes, de modo que en 1095 cayeron la plaza de Olocau y el castillo de Serra. A finales de 1097 el Campeador ganó Almenara y el 24 de junio de 1098 logró ocupar la poderosa plaza de Murviedro, que reforzaba notablemente su dominio del Levante. Sería su última conquista, pues apenas un año después, posiblemente en mayo de 1099, el Cid moría en Valencia de muerte natural.. Iglesia de San Miguel de Palencia. Pues antes de comenzar sus batallas, El Cid Campeador se casó con Doña Jimena en una pequeña, pero preciosa iglesia, según cuentan las leyendas. Este templo es del San Miguel de Palencia, que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural en 1992, y es ejemplo de esa tipología de construcciones religiosas que mejor constata la transición entre el románico y el incipiente gótico.. Presidiendo la Plaza de San Miguel, junto a la calle Mayor Antigua, se alza, sobre un antiguo templo románico que Fernando I y el obispo Miro ordenaron construir allá por el siglo XI, la iglesia de San Miguel. Es en el siglo XIII cuando el templo transforma su traza original y se convierte al más puro estilo gótico, absolutamente prodigioso. Dicho estilo deja enmarcada para la posterioridad una bella y esbelta torre campanario almenada que destaca sobre el resto del templo, además de las tres naves interiores y crucero.. Quiere la leyenda situar en este templo el casamiento del Cid con Doña Jimena, más actual es la declaración como Monumento Nacional, en el año 1931. El interior de la iglesia es austero en recursos escultóricos, pero la esbeltez de las columnas y muretes que sustentan la bóveda otorgan a la edificación gran espectacularidad, digna de admirar. Entre sus muros, alberga un Cristo del siglo XV, preside el Altar. Como curiosidad, cabe reseñar que recientemente se han descubierto en el templo antiguas pinturas murales de estilo gótico.. El templo se sitúa en la fachada principal, a los pies del templo; está orientada hacia el río y es de sección cuadrangular. En la parte baja de la misma, una puerta tardorrománica de medio punto, surcada por desgastadas aunque hermosas arquivoltas permite el acceso al interior del templo. Dos contrafuertes ascienden por el muro hasta la mitad de la torre enmarcando un ventanal que muestra un trazado gótico.. Más arriba se abren dos troneras levemente apuntadas, y más arriba, en un cuerpo separado por una imposta, un ventanal con finos maineles que dibujan en su remate una tracería calada; el mismo motivo se repite en cada una de las caras de la torre, aunque con variantes, pues mientras que los que miran al sur, este y norte (este último de menor tamaño) presentan un mainel que divide el vano en dos, el del oeste tiene dos maineles y una tracería con diseño más complejo. Para rematar, una moldura decorada con canes decora el extremo de la cornisa, por debajo de las características almenas que le confieren su aspecto medieval.. En la parte norte de la torre se encuentra adosada una torrecilla dodecagonal, almenada también, con función de husillo de acceso al campanario y la terraza superior.. El exterior del templo muestra una fusión perfecta entre el por entonces anticuado Románico y el naciente Gótico. Las cubiertas no son tan altas como las del posterior gótico pleno, ni tan bajas como las románicas; y las ventanas, de tamaño pequeño, ya tienen los cristales coloreados, preanuncio de las grandes vidrieras góticas. Llama la atención la elevación de la nave principal, rasgada por ventanales plenamente góticos, respecto a las laterales, notablemente más bajas. El crucero solamente sobresale en planta, sin alcanzar la altura de la nave mayor.. El ábside es prismático y reforzado por robustos contrafuertes, abriéndose en su parte superior sencillas ventanas de medio punto. De los dos absidiolos redondeados solo resta uno, pues el otro quedó embutido en una construcción posterior. Se advierte una menor elevación y diseño más tosco en la cabecera respecto al resto del templo, quizá debido a un cambio en las trazas o por las prisas en terminar el edificio, pues como se aprecia en la zona de encuentro de la nave con el ábside, parte de la construcción está inacabada.. El interior muestra, por una parte, el sistema de apoyos característico del Románico, con semicolumnas redondeadas marcando los tramos de la nave principal, y pares de las mismas dividiendo ésta y las naves laterales, todas ellas rematadas con sencillos capiteles lisos u ornados con diseños vegetales. El empleo de arcos apuntados, sin embargo, y las bóvedas de crucería que cubren todo el edificio, son ya goticistas. Puede considerarse el conjunto de bóvedas cuatripartitas de esta iglesia como un paradigma perfecto de los sistemas de cubrición del primer gótico. La elevación y luminosidad de la nave principal distancian a este espacio de los modelos románicos; la simplificación decorativa, visible en los capiteles lisos o vegetales, y las bóvedas, de sencillo trazado y desnudas de ornamentos, remiten a los esquemas cistercienses que comenzaban a imponerse a principios del siglo XIII.. Dentro del patrimonio mueble, destacan varios retablos renacentistas y barrocos; las sepulturas de la familia Rúa y Ribadeneira, y la imagen del Cristo de Medinaceli de Palencia, talla que desfila Martes y Viernes Santo portada por la cofradía del mismo nombre.. El templo de San Miguel es, además, escenario cada 1 de enero de una de las tradiciones que mejor definen el acerbo cultural de la ciudad. Se trata del denominado «Bautizo del Niño», una curiosa y especial celebración que ostenta el rango de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Declarada Bien de Interés Cultural en 1992, es ejemplo de esas construcciones religiosas que mejor constata la transición entre el románico y el incipiente gótico
España cuenta numerosos personajes históricos y héroes, pero uno de los que más llama la atención, y que más leyendas existen sobre él, no es otro que el Cid Campeador, que fue un líder militar castellano, que logró numerosas victorias en busca de la unión de la Península Ibérica. La mayoría conoce sus gestas, pero no tanto se conoce su vida personal, y hay algunos hechos que llaman mucho la atención, cómo es el lugar dónde se casó con su esposa Doña Jimena. Una iglesia preciosa, y que una de las principales joyas de una pequeña ciudad española.. El Cid Campeador. Rodrigo Díaz de Vivar llegó a conquistar Valencia y estableció en esta ciudad un señorío independiente desde el 18 de junio de 1094 hasta su muerte; su esposa, Jimena Díaz, lo heredó y mantuvo hasta 1102, cuando pasó de nuevo a dominio musulmán. Su origen familiar es discutido en varias teorías. Fue abuelo del rey García Ramírez de Pamplona, primogénito de su hija Cristina.. Pese a su leyenda posterior como héroe de Castilla o cruzado en favor de la Reconquista, a lo largo de su vida se puso a las órdenes de diferentes caudillos, tanto cristianos como musulmanes, luchando realmente como su propio amo y por su propio beneficio, por lo que el retrato que de él hacen algunos autores es similar al de un mercenario, un soldado profesional, que presta sus servicios a cambio de una paga. Se trata de una figura histórica y legendaria de la Reconquista, cuya vida inspiró el más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar de Mio Cid, según señala Wikipedia.. La fecha de su nacimiento es desconocida, algo frecuente cuando se trata de personajes medievales, y se han propuesto dataciones que van de 1041 a 1057, aunque parece lo más acertado situarlo entre 1045 y 1049. Su padre, Diego Laínez era uno de los hijos del magnate Flaín Muñoz, conde de León en torno al año 1000. Se alejó del núcleo familiar para buscar fortuna. En su caso, la halló en el citado valle del Ubierna, en el que se destacó durante la guerra con Navarra librada en 1054, reinando Fernando I de Castilla y León.. Fue entonces cuando adquirió las posesiones de Vivar en las que seguramente nació Rodrigo, además de arrebatarles a los navarros los castillos de Ubierna, Urbel y La Piedra. Pese a ello, nunca perteneció a la corte. En cambio, Rodrigo fue pronto acogido en ella, pues se crió como miembro del séquito del infante don Sancho, el primogénito del rey. Fue éste quien lo nombró caballero y con el que acudió al que posiblemente sería su primer combate, la batalla de Graus (cerca de Huesca), en 1063.. En aquella ocasión, las tropas castellanas habían acudido en ayuda del rey moro de Zaragoza, protegido del rey castellano, contra el avance del rey de Aragón, Ramiro I, quien murió precisamente en esa batalla.. Al fallecer Fernando I, en 1065, repartió sus reinos entre sus hijos, dejando al mayor, Sancho, Castilla; a Alfonso, León y a García, Galicia. Igualmente, legó a cada uno de ellos el protectorado sobre determinados reinos andalusíes.. En 1068 Sancho II y Alfonso VI se enfrentaron en la batalla de Llantada, a orillas del Pisuerga, vencida por el primero, pero que no resultó decisiva. En 1071, Alfonso logró controlar Galicia, que quedó nominalmente repartida entre él y Sancho, pero esto no logró acabar con los enfrentamientos y en 1072 se libró la batalla de Golpejera o Vulpejera, cerca de Carrión, en la que Sancho venció y capturó a Alfonso y se adueñó de su reino.. El joven Rodrigo se destacó en estas luchas y, según una vieja tradición, documentada ya a fines del siglo XII, fue el alférez o abanderado de don Sancho en dichas lides, aunque en los documentos de la época nunca consta con ese cargo. En cambio, es bastante probable que ganase entonces el sobrenombre de Campeador, es decir, «el Batallador», que le acompañaría toda su vida, hasta el punto de ser habitualmente conocido, tanto entre cristianos como entre musulmanes.. La imprevista muerte de Sancho II hizo pasar el trono a su hermano Alfonso, que regresó rápidamente de Toledo para ocuparlo. El Cid gozaba de la confianza de Alfonso VI, quien lo nombró juez en sendos pleitos asturianos en 1075. Es más, por esas mismas fechas, el rey lo casó con una pariente suya, su prima tercera doña Jimena Díaz, una noble dama leonesa. Un matrimonio que revela que el Campeador estaba cada vez mejor situado en la corte.. Así lo muestra también que don Alfonso lo pusiese al frente de la embajada enviada a Sevilla en 1079 para recaudar las parias que le adeudaba el rey Almutamid, mientras que García Ordóñez (uno de los garantes de las capitulaciones matrimoniales de Rodrigo y Jimena) acudía a Granada con una misión similar.. En 1080, mientras el monarca castellano dirigía una campaña destinada a restaurar el gobierno de su protegido, una incontrolada partida andalusí procedente del norte toledano se adentró por tierras sorianas. Rodrigo hizo frente a los saqueadores y los persiguió con su mesnada hasta más allá de la frontera, lo que, en principio, era sólo una operación rutinaria.. Sin embargo, en tales circunstancias, el ataque castellano iba a servir de excusa para la facción contraria a Alqadir y a Alfonso VI. Además, los restantes reyes de taifas se preguntarían de qué servía pagar las parias, si eso no les garantizaba la protección. Al margen, pues, de que interviniesen en el asunto García Ordóñez (que era conde de Nájera) u otros cortesanos opuestos a Rodrigo, el rey debía tomar una decisión ejemplar al respecto, conforme a los usos de la época. Así que desterró al Campeador, señala la web el caminodelcid.org. Tras participar en varias guerras, El Cid Campeador recuperó el favor del Rey Alfonso VI en 1806, y lo destacó sobre todo en la zona oriental de la Península.. Después de permanecer con la corte hasta el verano de 1087, Rodrigo partió hacia Valencia para auxiliar a Alqadir, el depuesto rey de Toledo al que Alfonso VI había compensado de su pérdida situándolo al frente de la taifa valenciana, donde se encontraba en la misma débil situación que había padecido en el trono toledano.. Pero años más tarde el monarca no aceptó la actitud del militar castellano y lo volvió a desterrar. A partir de este momento, el Campeador se convirtió en un caudillo independiente y se dispuso a seguir actuando en Levante guiado tan sólo por sus propios intereses. Comenzó actuando en la región de Denia, que entonces pertenecía a la taifa de Lérida. Después avanzó hacia el norte, llegando en la primavera de 1092 hasta Morella, por lo que Almundir, a quien pertenecía también dicha comarca, temió la ruptura del tratado establecido y se alió de nuevo contra Rodrigo con el conde de Barcelona, cuyas tropas avanzaron hacia el sur en busca del guerrero burgalés. El encuentro tuvo lugar en Tévar, al norte de Morella (quizá el actual puerto de Torre Miró) y allí Rodrigo derrotó por segunda vez a las tropas coligadas de Lérida y Barcelona, y volvió a capturar a Berenguer Ramón II. Esta victoria afianzó definitivamente la posición dominante del Campeador en la zona levantina, en dónde pensó en la conquista de Valencia.. La conquista de Valencia fue un triunfo resonante, pero la situación distaba de ser segura. Esta victoria concedió un respiro al Campeador, que pudo consagrarse a nuevas conquistas en los años siguientes, de modo que en 1095 cayeron la plaza de Olocau y el castillo de Serra. A finales de 1097 el Campeador ganó Almenara y el 24 de junio de 1098 logró ocupar la poderosa plaza de Murviedro, que reforzaba notablemente su dominio del Levante. Sería su última conquista, pues apenas un año después, posiblemente en mayo de 1099, el Cid moría en Valencia de muerte natural.. Iglesia de San Miguel de Palencia. Pues antes de comenzar sus batallas, El Cid Campeador se casó con Doña Jimena en una pequeña, pero preciosa iglesia, según cuentan las leyendas. Este templo es del San Miguel de Palencia, que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural en 1992, y es ejemplo de esa tipología de construcciones religiosas que mejor constata la transición entre el románico y el incipiente gótico.. Presidiendo la Plaza de San Miguel, junto a la calle Mayor Antigua, se alza, sobre un antiguo templo románico que Fernando I y el obispo Miro ordenaron construir allá por el siglo XI, la iglesia de San Miguel. Es en el siglo XIII cuando el templo transforma su traza original y se convierte al más puro estilo gótico, absolutamente prodigioso. Dicho estilo deja enmarcada para la posterioridad una bella y esbelta torre campanario almenada que destaca sobre el resto del templo, además de las tres naves interiores y crucero.. Quiere la leyenda situar en este templo el casamiento del Cid con Doña Jimena, más actual es la declaración como Monumento Nacional, en el año 1931. El interior de la iglesia es austero en recursos escultóricos, pero la esbeltez de las columnas y muretes que sustentan la bóveda otorgan a la edificación gran espectacularidad, digna de admirar. Entre sus muros, alberga un Cristo del siglo XV, preside el Altar. Como curiosidad, cabe reseñar que recientemente se han descubierto en el templo antiguas pinturas murales de estilo gótico.. El templo se sitúa en la fachada principal, a los pies del templo; está orientada hacia el río y es de sección cuadrangular. En la parte baja de la misma, una puerta tardorrománica de medio punto, surcada por desgastadas aunque hermosas arquivoltas permite el acceso al interior del templo. Dos contrafuertes ascienden por el muro hasta la mitad de la torre enmarcando un ventanal que muestra un trazado gótico.. Más arriba se abren dos troneras levemente apuntadas, y más arriba, en un cuerpo separado por una imposta, un ventanal con finos maineles que dibujan en su remate una tracería calada; el mismo motivo se repite en cada una de las caras de la torre, aunque con variantes, pues mientras que los que miran al sur, este y norte (este último de menor tamaño) presentan un mainel que divide el vano en dos, el del oeste tiene dos maineles y una tracería con diseño más complejo. Para rematar, una moldura decorada con canes decora el extremo de la cornisa, por debajo de las características almenas que le confieren su aspecto medieval.. En la parte norte de la torre se encuentra adosada una torrecilla dodecagonal, almenada también, con función de husillo de acceso al campanario y la terraza superior.. El exterior del templo muestra una fusión perfecta entre el por entonces anticuado Románico y el naciente Gótico. Las cubiertas no son tan altas como las del posterior gótico pleno, ni tan bajas como las románicas; y las ventanas, de tamaño pequeño, ya tienen los cristales coloreados, preanuncio de las grandes vidrieras góticas. Llama la atención la elevación de la nave principal, rasgada por ventanales plenamente góticos, respecto a las laterales, notablemente más bajas. El crucero solamente sobresale en planta, sin alcanzar la altura de la nave mayor.. El ábside es prismático y reforzado por robustos contrafuertes, abriéndose en su parte superior sencillas ventanas de medio punto. De los dos absidiolos redondeados solo resta uno, pues el otro quedó embutido en una construcción posterior. Se advierte una menor elevación y diseño más tosco en la cabecera respecto al resto del templo, quizá debido a un cambio en las trazas o por las prisas en terminar el edificio, pues como se aprecia en la zona de encuentro de la nave con el ábside, parte de la construcción está inacabada.. El interior muestra, por una parte, el sistema de apoyos característico del Románico, con semicolumnas redondeadas marcando los tramos de la nave principal, y pares de las mismas dividiendo ésta y las naves laterales, todas ellas rematadas con sencillos capiteles lisos u ornados con diseños vegetales. El empleo de arcos apuntados, sin embargo, y las bóvedas de crucería que cubren todo el edificio, son ya goticistas. Puede considerarse el conjunto de bóvedas cuatripartitas de esta iglesia como un paradigma perfecto de los sistemas de cubrición del primer gótico. La elevación y luminosidad de la nave principal distancian a este espacio de los modelos románicos; la simplificación decorativa, visible en los capiteles lisos o vegetales, y las bóvedas, de sencillo trazado y desnudas de ornamentos, remiten a los esquemas cistercienses que comenzaban a imponerse a principios del siglo XIII.. Dentro del patrimonio mueble, destacan varios retablos renacentistas y barrocos; las sepulturas de la familia Rúa y Ribadeneira, y la imagen del Cristo de Medinaceli de Palencia, talla que desfila Martes y Viernes Santo portada por la cofradía del mismo nombre.. El templo de San Miguel es, además, escenario cada 1 de enero de una de las tradiciones que mejor definen el acerbo cultural de la ciudad. Se trata del denominado «Bautizo del Niño», una curiosa y especial celebración que ostenta el rango de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
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