Desde su vuelta a la Casa Blanca hace ya más de un año, Trump no ha dudado en usar su poder -a menudo acompañado de una retórica nacionalista- para imponer su criterio en política, pero también en accidentes geográficos, instituciones e incluso buques de guerra. Una de sus iniciativas más llamativas pasó por rebautizar el hasta ahora conocido como golfo de México como golfo de América. Una controvertida decisión con impacto global que se materializó a través de aplicaciones como Google Maps.. Tras firmar la orden ejecutiva que puso en marcha el proceso de cambio de denominación a nivel nacional, la compañía estadounidense Google confirmó su decisión de modificar el nombre del golfo en Estados Unidos, mientras los usuarios del resto del mundo seguirían visualizando ambas opciones.. En este contexto, ayer Trump volvió a dar que hablar al referirse al estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles y que más miradas acaparan en la actualidad en el marco de la guerra de Irán. La zona, por la que pasa la quinta parte del crudo global, está bajo control de la República Islámica y se encuentra prácticamente bloqueada a raíz del inicio de la ofensiva Furia Épica, lo que ha traído gran inestabilidad en los precios del petróleo y el comercio global.. «El estrecho de Trump». Aun así, durante el evento FII Priority organizado por inversionistas saudíes en Miami el viernes, el mandatario llegó a afirmar: «Estamos negociando ahora (con Irán) y sería genial si pudiésemos hacer algo, pero tienen que abrirlo. Tienen que abrir el estrecho de Trump, quiero decir, de Ormuz. Discúlpeme, lo siento mucho, qué error tan terrible».. Trump, que lleva semanas exigiendo al régimen de Teherán la reapertura del estratégico paso, continuó bromeando con la denominación del mismo. «Las ‘fake news’ (noticias falsas) dirán que él (Trump) lo dijo accidentalmente. No hay accidente conmigo, no demasiado», agregó en su usual tono. El presidente de EE UU también aprovechó para referirse al cambio de nombre del gofo de América, apuntando que «tomó cerca de una hora (el cambio) y se hizo».. De Fort Bragg al Monte McKinley. Si bien por el momento no parece que este cambio de denominación se vaya a consolidar -al menos en un futuro próximo- con la guerra dirigiéndose cada vez a un final más incierto, Trump sí ha logrado dejar su huella en otros puntos. Entre ellos figura el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington D.C., que desde diciembre del año pasado también pasó a exhibir en su fachada el nombre del presidente.. La base militar Fort Liberty, ubicada en Carolina del Norte, volvió a ser denominada Fort Bragg, en honor al veterano de la Segunda Guerra Mundial Roland L. Bragg, mientras que el Monte Denali, la cima más alta de Norteamérica ubicada en Alaska, pasó a ser Monte McKinley», tras la firma de una orden ejecutiva del actual inquilino de la Casa Blanca, quien justificó su decisión defendiendo que planeaba «restaurar el nombre de un gran presidente, William McKinley, al Monte McKinley, donde debería estar y donde pertenece. El presidente McKinley hizo a nuestro país muy rico por medio de aranceles y a través de talento».
Desde su vuelta a la Casa Blanca hace ya más de un año, Trump no ha dudado en usar su poder -a menudo acompañado de una retórica nacionalista- para imponer su criterio en política, pero también en accidentes geográficos, instituciones e incluso buques de guerra. Una de sus iniciativas más llamativas pasó por rebautizar el hasta ahora conocido como golfo de México como golfo de América. Una controvertida decisión con impacto global que se materializó a través de aplicaciones como Google Maps.. Tras firmar la orden ejecutiva que puso en marcha el proceso de cambio de denominación a nivel nacional, la compañía estadounidense Google confirmó su decisión de modificar el nombre del golfo en Estados Unidos, mientras los usuarios del resto del mundo seguirían visualizando ambas opciones.. En este contexto, ayer Trump volvió a dar que hablar al referirse al estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles y que más miradas acaparan en la actualidad en el marco de la guerra de Irán. La zona, por la que pasa la quinta parte del crudo global, está bajo control de la República Islámica y se encuentra prácticamente bloqueada a raíz del inicio de la ofensiva Furia Épica, lo que ha traído gran inestabilidad en los precios del petróleo y el comercio global.. «El estrecho de Trump». Aun así, durante el evento FII Priority organizado por inversionistas saudíes en Miami el viernes, el mandatario llegó a afirmar: «Estamos negociando ahora (con Irán) y sería genial si pudiésemos hacer algo, pero tienen que abrirlo. Tienen que abrir el estrecho de Trump, quiero decir, de Ormuz. Discúlpeme, lo siento mucho, qué error tan terrible».. Trump, que lleva semanas exigiendo al régimen de Teherán la reapertura del estratégico paso, continuó bromeando con la denominación del mismo. «Las ‘fake news’ (noticias falsas) dirán que él (Trump) lo dijo accidentalmente. No hay accidente conmigo, no demasiado», agregó en su usual tono. El presidente de EE UU también aprovechó para referirse al cambio de nombre del gofo de América, apuntando que «tomó cerca de una hora (el cambio) y se hizo».. De Fort Bragg al Monte McKinley. Si bien por el momento no parece que este cambio de denominación se vaya a consolidar -al menos en un futuro próximo- con la guerra dirigiéndose cada vez a un final más incierto, Trump sí ha logrado dejar su huella en otros puntos. Entre ellos figura el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington D.C., que desde diciembre del año pasado también pasó a exhibir en su fachada el nombre del presidente.. La base militar Fort Liberty, ubicada en Carolina del Norte, volvió a ser denominada Fort Bragg, en honor al veterano de la Segunda Guerra Mundial Roland L. Bragg, mientras que el Monte Denali, la cima más alta de Norteamérica ubicada en Alaska, pasó a ser Monte McKinley», tras la firma de una orden ejecutiva del actual inquilino de la Casa Blanca, quien justificó su decisión defendiendo que planeaba «restaurar el nombre de un gran presidente, William McKinley, al Monte McKinley, donde debería estar y donde pertenece. El presidente McKinley hizo a nuestro país muy rico por medio de aranceles y a través de talento».
El mandatario estadounidense cuenta con un amplio historial a la hora de modificar la denominación de accidentes geográficos e instituciones
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