“Buenas tardes. ¿Existe la posibilidad de entrar antes de la hora?“. La pregunta que una clienta realizó el pasado verano a través de la plataforma Tripadvisor a los responsables de un hotel situado en la periferia de Madrid en el que se alojaba al día siguiente obtuvo respuesta inmediata. ”Para entrar antes de la hora, que es a las 15:00h, no habría problema siempre que sea a partir de las 12:00 y si la disponibilidad de habitaciones limpias así lo permite. Si la entrada se hiciera antes, tendría un sobrecoste de 23 euros en concepto de early check-in. También puede dejar sus pertenencias en consigna y realizar la entrada más tarde sin ningún coste adicional». Seguir leyendo
Las cadenas reservan la ampliación gratuita de horarios a los clientes de sus programas de fidelidad. Al resto se la ofrecen mediante un cobro que se ha convertido en una nueva línea de negocio
“Buenas tardes. ¿Existe la posibilidad de entrar antes de la hora?“. La pregunta que una clienta realizó el pasado verano a través de la plataforma Tripadvisor a los responsables de un hotel situado en la periferia de Madrid en el que se alojaba al día siguiente obtuvo respuesta inmediata. ”Para entrar antes de la hora, que es a las 15:00h, no habría problema siempre que sea a partir de las 12:00 y si la disponibilidad de habitaciones limpias así lo permite. Si la entrada se hiciera antes, tendría un sobrecoste de 23 euros en concepto de early check-in. También puede dejar sus pertenencias en consigna y realizar la entrada más tarde sin ningún coste adicional». Los millones de turistas que se alojan en hoteles durante sus vacaciones en España han podido comprobar cómo los horarios de entrada y de salida del establecimiento se han ido estrechando. Cada vez se entra más tarde (no antes de las 15.00 horas) y cada vez se sale más pronto (normalmente entre las 11.00 y las 12.00 horas). Unas normas que se establecieron tras la salida de la pandemia y que han provocado numerosas protestas entre los clientes en los foros donde se concentran sus quejas o reivindicaciones. Las más frecuentes son las de aquellos que llegan a su destino a primera hora de la mañana, las de viajeros que han hecho vuelos de largo radio o las de grupos que se alojan para participar en eventos. Todos ellos se ven obligados a esperar durante varias horas a menos que estén dispuestos a pagar un extra para entrar antes (early check-in) o salir después (late check-out). Dos fenómenos han exacerbado esta tendencia en los últimos años. El primero es la dificultad para cuadrar los horarios del personal que prepara y limpia las habitaciones. Esta labor está reservada tradicionalmente a las camareras de piso, comúnmente conocidas como kellys, que revelan que la verdadera razón que hay detrás de esos horarios es el exceso de carga de trabajo, que impide tener en poco tiempo el volumen de habitaciones que requiere el operador. “No es un problema de falta de personal, sino de cuadrar horarios. En el hotel donde yo trabajo, la salida de los clientes que ya están alojados está fijada a las 11.00 horas y la entrada de los que vienen no se produce antes de las 15.00 horas. Esas cuatro horas es el tiempo del que disponemos para preparar todas las habitaciones”, recalca Sara del Mar, presidenta de la Asociación de Kellys de Baleares. Aunque depende de múltiples factores (tamaño del hotel, categoría, si está ubicado en la playa o en la ciudad y si está dirigido a adultos o a familias), calcula que la media diaria de limpieza por trabajadora oscila entre 20 y 30 habitaciones.Desde el grupo hotelero Hotusa justifican esos horarios por una necesidad logística. “Los horarios estándar aseguran que los equipos de pisos disponen del tiempo óptimo para una limpieza impecable y garantiza que el flujo de huéspedes, tanto de entrada como de salida, reciba una a
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