Hay momentos en los que es necesario desconectar de la rutina. Estar todo el año trabajando lleva a las personas al límite a nivel físico y mental, teniendo que parar cada cierto tiempo para recargar pilas y poder seguir ejerciendo la actividad. Hay en ocasiones que simplemente vale estar en casa sin ninguna obligación, pero normalmente para desconectar la mayoría de personas buscan un cambio total de aires que permita marcar un punto y seguido.. Es algo que todo el mundo desea, aunque ahora hay un gran temor al hacer la maleta: los okupas. Este colectivo aprovecha cualquier resquicio para colarse en casa ajenas y generar graves problemas a los propietarios, y muchas veces también a los vecinos. ‘Antena 3’ reveló uno de estos casos, que tuvo lugar un miércoles de la última semana de mayo. Todo estalló en el barrio de Burceña en Barakaldo después de que el propietario viajara a pasar unos días con sus familiares en Salamanca.. No fue un viaje más. Este viaje hacia terreno salmantino era habitual en él desde la muerte de su padre y lo realizaba simplemente para desconectar tras lo ocurrido. Sin embargo, esta última vez su regreso tuvo una amarga sorpresa. Según revela el mencionado medio, escuchó voces en el interior al llegar y la cerradura no era la misma cuando fue a abrirla. La habían cambiado tras tan solo unos días fuera del domicilio. Las voces venían de una familia con un menor a su cargo que había okupado la casa.. Aquí aparece la trama de los okupas. Ellos alegaban haber alquilado el piso a una tercera persona de forma legal. Volvió un miércoles y la familia estaba en el interior desde el sábado previo, pero no con alquiler. Algunos vecinos explicaron al informativo que vieron como una persona saltaba un muro para acceder a la casa por la cocina. Un momento de máximo estrés para un hombre que simplemente buscaba desconectar por la muerte de su padre.. Un final feliz pero desagradable. El caso tuvo una rápida resolución porque la Policía Municipal pudo cerciorarse de que era su vivienda habitual y que se había producido un allanamiento de morada. Todo fue velozporque se pudo certificar mediante los documentos y la ayuda de los vecinos, que confirmaron que la víctima residía allí. El desalojo se pudo llevar a cabo pese a que la familia de okupas era vulnerable porque el Ayuntamiento actuó ofreciendo un domicilio temporal alternativo en un hotel.. Esto es clave porque la ley exige que se ofrezca una alternativa en los casos de okupas vulnerables, algo que retrasa considerablemente el lanzamiento en muchos casos, especialmente si no es la primera vivienda del propietario. En esta ocasión pudo entrar pronto en la vivienda, pero ahí no acabó su drama.. El propietario comprobó que los okupas habían tirado todas las fotografías de sus padres y las cenizas de los difuntos. Menos de una semana en el domicilio, pero un daño difícilmente reparable. El medio explica que los vecinos le ven muy afectado desde lo ocurrido porque su madre también había muerto escasos meses antes que su padre. Un ejemplo de que los okupas pueden hacer mucho daño en poco tiempo pese a que el desalojo, como en este caso, sea rápido y eficaz nada más descubrirlo.
Una familia con un menor a cargo alegó haber alquilado la vivienda a una tercera persona para intentar evitar el desalojo
Hay momentos en los que es necesario desconectar de la rutina. Estar todo el año trabajando lleva a las personas al límite a nivel físico y mental, teniendo que parar cada cierto tiempo para recargar pilas y poder seguir ejerciendo la actividad. Hay en ocasiones que simplemente vale estar en casa sin ninguna obligación, pero normalmente para desconectar la mayoría de personas buscan un cambio total de aires que permita marcar un punto y seguido.. Es algo que todo el mundo desea, aunque ahora hay un gran temor al hacer la maleta: los okupas. Este colectivo aprovecha cualquier resquicio para colarse en casa ajenas y generar graves problemas a los propietarios, y muchas veces también a los vecinos. ‘Antena 3’ reveló uno de estos casos, que tuvo lugar un miércoles de la última semana de mayo. Todo estalló en el barrio de Burceña en Barakaldo después de que el propietario viajara a pasar unos días con sus familiares en Salamanca.. No fue un viaje más. Este viaje hacia terreno salmantino era habitual en él desde la muerte de su padre y lo realizaba simplemente para desconectar tras lo ocurrido. Sin embargo, esta última vez su regreso tuvo una amarga sorpresa. Según revela el mencionado medio, escuchó voces en el interior al llegar y la cerradura no era la misma cuando fue a abrirla. La habían cambiado tras tan solo unos días fuera del domicilio. Las voces venían de una familia con un menor a su cargo que había okupado la casa.. Aquí aparece la trama de los okupas. Ellos alegaban haber alquilado el piso a una tercera persona de forma legal. Volvió un miércoles y la familia estaba en el interior desde el sábado previo, pero no con alquiler. Algunos vecinos explicaron al informativo que vieron como una persona saltaba un muro para acceder a la casa por la cocina. Un momento de máximo estrés para un hombre que simplemente buscaba desconectar por la muerte de su padre.. Un final feliz pero desagradable. El caso tuvo una rápida resolución porque la Policía Municipal pudo cerciorarse de que era su vivienda habitual y que se había producido un allanamiento de morada. Todo fue velozporque se pudo certificar mediante los documentos y la ayuda de los vecinos, que confirmaron que la víctima residía allí. El desalojo se pudo llevar a cabo pese a que la familia de okupas era vulnerable porque el Ayuntamiento actuó ofreciendo un domicilio temporal alternativo en un hotel.. Esto es clave porque la ley exige que se ofrezca una alternativa en los casos de okupas vulnerables, algo que retrasa considerablemente el lanzamiento en muchos casos, especialmente si no es la primera vivienda del propietario. En esta ocasión pudo entrar pronto en la vivienda, pero ahí no acabó su drama.. El propietario comprobó que los okupas habían tirado todas las fotografías de sus padres y las cenizas de los difuntos. Menos de una semana en el domicilio, pero un daño difícilmente reparable. El medio explica que los vecinos le ven muy afectado desde lo ocurrido porque su madre también había muerto escasos meses antes que su padre. Un ejemplo de que los okupas pueden hacer mucho daño en poco tiempo pese a que el desalojo, como en este caso, sea rápido y eficaz nada más descubrirlo.
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