«En poco tiempo llegará la automatización robótica de la cirugía mamaria», afirma el doctor Jaume Masià, director del Servicio Mancomunado de Cirugía Plástica del Hospital de Sant Pau-Hospital del Mar, quien al respecto comenta que «escanearemos el cuerpo del paciente y podremos intervenir de forma automática». «La tecnología avanza muy rápido y en entre 3 y 5 años ya se podrán hacer ciertos pasos automatizables».. Y ello será gracias a la integración de la cirugía robótica de alta precisión, la tecnología de imagen avanzada y la Inteligencia Artificial, tres de los ejes centrales en torno a los cuales ha girado el Barcelona Breat Meeting (BBM), un congreso que reúne estos días en Barcelona a 40 líderes mundiales en reconstrucción mamaria y más de 350 cirujanos de todo el mundo.. Por el momento, en cirugía mamaria oncológica y reconstructiva se está consolidado la microcirugía robótica, que permite llevar a cabo incisiones más pequeñas e intervenciones mínimamente invasivas, favoreciendo así la recuperación del paciente y evitando posibles complicaciones, así como posibilita una mejor visualización de la zona a intervenir gracias a la magnificación de la imagen y garantiza un mejor acceso y mayor movilidad dentro del cuerpo del paciente gracias a sus brazos articulables de reducidas dimensiones.. Pero además, la microcirugía robótica se ajusta a la perfección a las necesidades y retos que presentan las cirugías mamarias puesto que «permite trabajar con estructuras muy reducidas y en espacios muy pequeños, en los que las manos del cirujano no caben, con movimientos muy precisos, sin dañar tejidos, así como también ver tejidos y vasos de muy reducidas dimensiones que el ojo humano no puede ver», explica el doctor Richard Baynos de la Universidad de Nevada. Gracias a esta tecnología, «la cirugía no está condicionada por factores humanos, como la habilidad del equipo quirúrgico o el nivel de cansancio del mismo durante la intervención».. A diferencia de otras tecnologías robóticas, como el Da Vinci, que ha sido diseñado para trabajar en la cavidad abdominal, esta está pensada para poder intervenir en espacios muy reducidos y estructuras de 0,5 mm, por lo tanto, sus instrumentos son de muy pequeño tamaño, como sus agujas, de menos de 30 micras. Por todo ello, hace ya 4 años que el Hospital del Mar incorporó el robot de microcirugía, siendo así el primer centro de España y tercero del sur de Europa en disponer del mismo, el cual permite además captar las imágenes de la intervención e integrarlas.. Pero el desarrollo de la cirugía robótica no se ha producido de forma aislada, sino que este ha ido acompañado por el gran avance que se ha producido en los últimos en el ámbito del diagnóstico por la imagen y ese binomio es el que ha permitido dar un gran salto en el campo de la cirugía mamaria. «Hace un tiempo, no podíamos ver muchas estructuras y teníamos que hacer una aproximación, sin embargo, ahora, los nuevos TAC nos dan una imagen que hace que podemos saber hasta la parte más milimétrica de la anatomía del paciente», destaca Masià, quien asegura que «en la actualidad sabemos dónde está todo antes de comenzar una cirugía y, por lo tanto, podemos ser mucho más precisos».. La IA cierra el círculo. Y si en este contexto, en el que los avances en el campo de la imagen y de la cirugía robótica han hecho posible una cirugía mamaria de mayor precisión, más segura y menos invasiva, sumamos el potencial de la Inteligencia Artificial, la automatización de la cirugía comienza a ser una realidad.. A día de hoy, gracias a la tecnología robótica es posible registrar, almacenar y compartir todas la imágenes relacionadas con la intervención, así como los movimientos que ha realizado el cirujano durante la misma y, con esos datos y los relativos a las pruebas de imagen, es posible educar a la IA para que, el día de mañana, esta tenga la capacidad de facilitar al robot la información necesaria para que este ejecute los movimientos y procesos adecuados durante la intervención en función del caso particular de cada paciente, de forma personalizada a partir de su anatomía concreta y, por ejemplo, de las especificidades del tumor.. «Es lo que se conoce como machine learning», destaca Masià, quien al respecto aclara que «por el momento, la IA está aprendiendo a partir de los datos que se comparten de intervenciones que se han realizado en diferentes lugares».. En cualquier caso, el doctor tiene claro que toda esta tecnología e innovación «no retirará al médico, sino más bien al revés: permitirá humanizar más la medicina». Al respecto explica que «en los últimos 20 años, se ha tecnificado tanto la medicina que se ha deshumanizado, pero ahora, las máquinas podrán hacer parte del trabajo de los médicos, liberándoles para que puedan volver a ser médicos» que entiendan que detrás de un paciente hay una personas y que cada caso requiere de una aproximación concreta». «Volveremos a rehumanizar la medicina», asegura Masià, quien se refiere al «fat banking» como otro de los grandes ámbitos innovadores en el campo de la cirugía mamaria que también ha tenido su protagonismo en el BMM.. Almacenar las grasas, la gran apuesta. En concreto, se trata de un banco de grasa que se enmarca en la medicina regenerativa. Y es que recientemente se ha visto que el tejido adiposo, al que tradicional se le ha dado un valor negativo, tiene importantes propiedades reconstructivas y regenerativas por su riqueza en células madre y factores de crecimiento.. Así, como explica el doctor Masià, «si hasta ahora la transferencia de tejidos se tenía que hacer inmediata, el «fat banking» nos ofrece la posibilidad de sacar la grasa, guardarla en el banco especializado y, cuando la necesitamos, aplicarla progresivamente de forma ambulatoria y con anestesia local», ya sea para hacer correcciones en una tumorectomía o cirugía de conservación de mama, para mejorar el volumen o la simetría mamaria.. Gracias a esta forma de proceder, se evita a la paciente la necesidad de someterse a nuevas intervenciones mayores, «reduciendo riesgos, tiempos quirúrgicos y recursos del sistema sanitario».. Además, esa grasas se puede conservar en el banco durante una década mediante criopreservación, «una técnica que, al estresarla, hace que cuando la reposicionamos en el cuerpo sea más eficiente y efectiva su integración», señala el doctor. Además, eso posibilita el que la paciente criopreserve esa grasa a los 40 años, por ejemplo, cuando sus células madre son mucho más activas comparado con las de una paciente de 50 o 60 años, garantizando así que, en caso de ser necesaria más adelante, va a tener una mayor capacidad regeneradora.
Los especialistas prevén que en unos tres años empezaremos a ver los primeros procesos automatizables gracias a la integración de la cirugía robótica de alta precisión, la tecnología de imagen avanzada y la Inteligencia Artificial
«En poco tiempo llegará la automatización robótica de la cirugía mamaria», afirma el doctor Jaume Masià, director del Servicio Mancomunado de Cirugía Plástica del Hospital de Sant Pau-Hospital del Mar, quien al respecto comenta que «escanearemos el cuerpo del paciente y podremos intervenir de forma automática». «La tecnología avanza muy rápido y en entre 3 y 5 años ya se podrán hacer ciertos pasos automatizables».. Y ello será gracias a la integración de la cirugía robótica de alta precisión, la tecnología de imagen avanzada y la Inteligencia Artificial, tres de los ejes centrales en torno a los cuales ha girado el Barcelona Breat Meeting (BBM), un congreso que reúne estos días en Barcelona a 40 líderes mundiales en reconstrucción mamaria y más de 350 cirujanos de todo el mundo.. Por el momento, en cirugía mamaria oncológica y reconstructiva se está consolidado la microcirugía robótica, que permite llevar a cabo incisiones más pequeñas e intervenciones mínimamente invasivas, favoreciendo así la recuperación del paciente y evitando posibles complicaciones, así como posibilita una mejor visualización de la zona a intervenir gracias a la magnificación de la imagen y garantiza un mejor acceso y mayor movilidad dentro del cuerpo del paciente gracias a sus brazos articulables de reducidas dimensiones.. Pero además, la microcirugía robótica se ajusta a la perfección a las necesidades y retos que presentan las cirugías mamarias puesto que «permite trabajar con estructuras muy reducidas y en espacios muy pequeños, en los que las manos del cirujano no caben, con movimientos muy precisos, sin dañar tejidos, así como también ver tejidos y vasos de muy reducidas dimensiones que el ojo humano no puede ver», explica el doctor Richard Baynos de la Universidad de Nevada. Gracias a esta tecnología, «la cirugía no está condicionada por factores humanos, como la habilidad del equipo quirúrgico o el nivel de cansancio del mismo durante la intervención».. A diferencia de otras tecnologías robóticas, como el Da Vinci, que ha sido diseñado para trabajar en la cavidad abdominal, esta está pensada para poder intervenir en espacios muy reducidos y estructuras de 0,5 mm, por lo tanto, sus instrumentos son de muy pequeño tamaño, como sus agujas, de menos de 30 micras. Por todo ello, hace ya 4 años que el Hospital del Mar incorporó el robot de microcirugía, siendo así el primer centro de España y tercero del sur de Europa en disponer del mismo, el cual permite además captar las imágenes de la intervención e integrarlas.. Pero el desarrollo de la cirugía robótica no se ha producido de forma aislada, sino que este ha ido acompañado por el gran avance que se ha producido en los últimos en el ámbito del diagnóstico por la imagen y ese binomio es el que ha permitido dar un gran salto en el campo de la cirugía mamaria. «Hace un tiempo, no podíamos ver muchas estructuras y teníamos que hacer una aproximación, sin embargo, ahora, los nuevos TAC nos dan una imagen que hace que podemos saber hasta la parte más milimétrica de la anatomía del paciente», destaca Masià, quien asegura que «en la actualidad sabemos dónde está todo antes de comenzar una cirugía y, por lo tanto, podemos ser mucho más precisos».. La IA cierra el círculo. Y si en este contexto, en el que los avances en el campo de la imagen y de la cirugía robótica han hecho posible una cirugía mamaria de mayor precisión, más segura y menos invasiva, sumamos el potencial de la Inteligencia Artificial, la automatización de la cirugía comienza a ser una realidad.. A día de hoy, gracias a la tecnología robótica es posible registrar, almacenar y compartir todas la imágenes relacionadas con la intervención, así como los movimientos que ha realizado el cirujano durante la misma y, con esos datos y los relativos a las pruebas de imagen, es posible educar a la IA para que, el día de mañana, esta tenga la capacidad de facilitar al robot la información necesaria para que este ejecute los movimientos y procesos adecuados durante la intervención en función del caso particular de cada paciente, de forma personalizada a partir de su anatomía concreta y, por ejemplo, de las especificidades del tumor.. «Es lo que se conoce como machine learning», destaca Masià, quien al respecto aclara que «por el momento, la IA está aprendiendo a partir de los datos que se comparten de intervenciones que se han realizado en diferentes lugares».. En cualquier caso, el doctor tiene claro que toda esta tecnología e innovación «no retirará al médico, sino más bien al revés: permitirá humanizar más la medicina». Al respecto explica que «en los últimos 20 años, se ha tecnificado tanto la medicina que se ha deshumanizado, pero ahora, las máquinas podrán hacer parte del trabajo de los médicos, liberándoles para que puedan volver a ser médicos» que entiendan que detrás de un paciente hay una personas y que cada caso requiere de una aproximación concreta». «Volveremos a rehumanizar la medicina», asegura Masià, quien se refiere al «fat banking» como otro de los grandes ámbitos innovadores en el campo de la cirugía mamaria que también ha tenido su protagonismo en el BMM.. Almacenar las grasas, la gran apuesta. En concreto, se trata de un banco de grasa que se enmarca en la medicina regenerativa. Y es que recientemente se ha visto que el tejido adiposo, al que tradicional se le ha dado un valor negativo, tiene importantes propiedades reconstructivas y regenerativas por su riqueza en células madre y factores de crecimiento.. Así, como explica el doctor Masià, «si hasta ahora la transferencia de tejidos se tenía que hacer inmediata, el «fat banking» nos ofrece la posibilidad de sacar la grasa, guardarla en el banco especializado y, cuando la necesitamos, aplicarla progresivamente de forma ambulatoria y con anestesia local», ya sea para hacer correcciones en una tumorectomía o cirugía de conservación de mama, para mejorar el volumen o la simetría mamaria.. Gracias a esta forma de proceder, se evita a la paciente la necesidad de someterse a nuevas intervenciones mayores, «reduciendo riesgos, tiempos quirúrgicos y recursos del sistema sanitario».. Además, esa grasas se puede conservar en el banco durante una década mediante criopreservación, «una técnica que, al estresarla, hace que cuando la reposicionamos en el cuerpo sea más eficiente y efectiva su integración», señala el doctor. Además, eso posibilita el que la paciente criopreserve esa grasa a los 40 años, por ejemplo, cuando sus células madre son mucho más activas comparado con las de una paciente de 50 o 60 años, garantizando así que, en caso de ser necesaria más adelante, va a tener una mayor capacidad regeneradora.
Noticias de Cataluña en La Razón
