Ahora que estamos en vísperas de Navidad es el momento de recordar leyendas e historias que han perdurado hasta nuestros días y marcados por los acontecimientos vividos hace más de 2.000 años. Reliquias que han viajado por todo el mundo y algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días. Por ejemplo la que se custodia en el Monasterio de la Santa Espina, donde descansa una de las espinas de Cristo. Y es que los cristianos trasladaron muchas reliquias ante la amenaza de de invasión en Tierra Santa y una de ellas llegó a este pequeño pueblo de Salamanca.. Nos estamos refiriendo a Ledesma, una localidad salmantina con alrededor de 1.500 habitantes, y que según las leyendas conserva un tesoro traído desde Belén, el lugar de nacimiento de Jesús. Y en ese nacimiento una de las escenas que relata el evangelio de San Lucas, es que unos pastores que dormían al raso fueron despertados por un ángel que les dijo que debían acudir prestos a Belén por que había nacido el hijo de Dios.. Estos tres pastores se dirigieron hasta allí llevándole regalos al niño y adorándole. Y acto seguido su pista se pierde. Hasta que una caballero de Ledesma, de nombre Micael Dominiquiz, estando de cruzada por Jerusalén encuentra un cofre abandonado con tijeras de esquilar, zurrones de pastor y un texto con los tres nombres, Isaac, Josef y Jacobo llegando a la conclusión de que eran los tres pastores que fueron hasta Belén. Y estas reliquias viajaron hasta la localidad salmantina y el caballero decidió donar la arqueta a la iglesia de San Pedro, ya desaparecida, donde fueron situados en uno de los altares de la capilla del Santo Cristo del Amparo.. Y a lo largo de la historia se le ha atribuido varios milagros, remediando sequías en la edad media. Y en 1662 se llegó a fundar una cofradía de devotos bajo el nombre de los Santos Pastores que desapareció un siglo después. La iglesia de San Pedro fue destruida y estas reliquias se transportaron a la iglesia de San Fernando, en el barrio de Los Mesones, cayendo en el olvido.. Pero en el año 1965 se descubrió la existencia de estas reliquias hasta que fueron halladas cinco años después. Y allí reposan. Tradición o creencias o leyenda. Lo que uno prefiera, pero la verdad es que esta historia ha pasado de padres a hijos a lo largo de la historia, y estando en Navidad, ¿por qué no creer?
El origen de estas reliquias hay que buscarlo en Jerusalén cuando un caballero salmantino las trajo hasta esta localidad
Ahora que estamos en vísperas de Navidad es el momento de recordar leyendas e historias que han perdurado hasta nuestros días y marcados por los acontecimientos vividos hace más de 2.000 años. Reliquias que han viajado por todo el mundo y algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días. Por ejemplo la que se custodia en el Monasterio de la Santa Espina, donde descansa una de las espinas de Cristo. Y es que los cristianos trasladaron muchas reliquias ante la amenaza de de invasión en Tierra Santa y una de ellas llegó a este pequeño pueblo de Salamanca.. Nos estamos refiriendo a Ledesma, una localidad salmantina con alrededor de 1.500 habitantes, y que según las leyendas conserva un tesoro traído desde Belén, el lugar de nacimiento de Jesús. Y en ese nacimiento una de las escenas que relata el evangelio de San Lucas, es que unos pastores que dormían al raso fueron despertados por un ángel que les dijo que debían acudir prestos a Belén por que había nacido el hijo de Dios.. Estos tres pastores se dirigieron hasta allí llevándole regalos al niño y adorándole. Y acto seguido su pista se pierde. Hasta que una caballero de Ledesma, de nombre Micael Dominiquiz, estando de cruzada por Jerusalén encuentra un cofre abandonado con tijeras de esquilar, zurrones de pastor y un texto con los tres nombres, Isaac, Josef y Jacobo llegando a la conclusión de que eran los tres pastores que fueron hasta Belén. Y estas reliquias viajaron hasta la localidad salmantina y el caballero decidió donar la arqueta a la iglesia de San Pedro, ya desaparecida, donde fueron situados en uno de los altares de la capilla del Santo Cristo del Amparo.. Y a lo largo de la historia se le ha atribuido varios milagros, remediando sequías en la edad media. Y en 1662 se llegó a fundar una cofradía de devotos bajo el nombre de los Santos Pastores que desapareció un siglo después. La iglesia de San Pedro fue destruida y estas reliquias se transportaron a la iglesia de San Fernando, en el barrio de Los Mesones, cayendo en el olvido.. Pero en el año 1965 se descubrió la existencia de estas reliquias hasta que fueron halladas cinco años después. Y allí reposan. Tradición o creencias o leyenda. Lo que uno prefiera, pero la verdad es que esta historia ha pasado de padres a hijos a lo largo de la historia, y estando en Navidad, ¿por qué no creer?
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