Elisa Barral (Madrid, 1970) confiesa que siente sobre su espalda el peso de los 114 años de historia que tiene el hotel Palace, todo un símbolo de Madrid. Lleva desde noviembre como directora general de este establecimiento, en el que trabajó por primera vez en 1996, cuando se incorporó al departamento de contabilidad. Entre ambos momentos ha alternado puestos en compañías hoteleras, como el de directora general de Le Méridien Barcelona, con otros en fondos de inversión especializados en el sector. Vuelve al Palace de mano de una de estas firmas, Archer, propietario del hotel que, tras una reforma de 22 meses y casi 100 millones de euros, el año pasado cambió de la marca prémium Westin a la de lujo The Luxury Collection, ambas del gigante Marriott. Barral es la primera mujer en dirigir el Palace.Seguir leyendo
Está al frente de uno de los hoteles emblemáticos de Madrid y asegura que siente el peso de lo que eso significa. Considera que la capital tiene que trabajar para atraer turismo de congresos y defiende la calidad de la hotelería española
Elisa Barral (Madrid, 1970) confiesa que siente sobre su espalda el peso de los 114 años de historia que tiene el hotel Palace, todo un símbolo de Madrid. Lleva desde noviembre como directora general de este establecimiento, en el que trabajó por primera vez en 1996, cuando se incorporó al departamento de contabilidad. Entre ambos momentos ha alternado puestos en compañías hoteleras, como el de directora general de Le Méridien Barcelona, con otros en fondos de inversión especializados en el sector. Vuelve al Palace de mano de una de estas firmas, Archer, propietario del hotel que, tras una reforma de 22 meses y casi 100 millones de euros, el año pasado cambió de la marca prémium Westin a la de lujo The Luxury Collection, ambas del gigante Marriott. Barral es la primera mujer en dirigir el Palace.Pregunta: ¿Qué balance hace de estos primeros meses en el cargo? Respuesta: Un balance superpositivo. Es verdad que todavía tenemos retos por delante, porque estamos pasando por un proceso de transformación y operamos un hotel nuevo dentro de un edificio histórico, icónico de Madrid. Estamos cogiéndole el ritmo a la plataforma, a nuestros nuevos clientes. Tratando también de traer otros mercados diferentes que antes no teníamos. Hay que ir afinando un poco el engranaje del hotel, al que en broma llamo mi pequeño monstruo. Es grande y requiere muchas cosas, por lo que es importante tener también la cabeza fría para que el día a día no te consuma todo el tiempo y puedas tener esa visión un poco más estratégica de las cosas que tenemos que ir cambiando a medio y a largo plazo. De aquellas cosas que queremos mejorar, está la retención de talento. Ahora mismo estamos viviendo un momento difícil en la hostelería por la falta de personal. P: ¿Sintió algo de vértigo al ponerse al frente de un hotel con tanta historia? R: Mucho vértigo y noches sin dormir. También la ilusión y la responsabilidad de saber que es un reto importante. Para mí es más importante estar a la altura de lo que los empleados quieren de un director general. Y luego, sobre todo, me duele mucho cuando recibo un comentario negativo del cliente, porque siento la responsabilidad del edificio. Para mí no es un hotel cualquiera, es extremadamente importante dentro de la ciudad por todo el peso que tiene en la historia. Yo siento ese peso sobre la espalda todos los días. Nada sería más doloroso que perder el prestigio o que la gente hablase mal del Palace de Madrid. P: Uno de sus primeros empleos fue precisamente en este hotel, en el departamento de contabilidad. ¿Qué es lo que ve más cambiado ahora que ha vuelto? R: Dejando a un lado las reformas en el edificio, diría que la tecnología ha cambiado muchísimo, y creo que para bien. La capacidad que tenemos ahora de conocer a los clientes incluso antes de que lleguen al hotel, el poder anticiparnos a sus necesidades, eso ha cambiado mucho. Luego, la esencia del hotel, el servicio histórico que se ha da
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