Desde hace unos años años, las células senescentes han adquirido protagonismo por su vinculación con el proceso de envejecimiento. La acumulación de las mismas que tiene lugar con la edad parece que es lo que provoca mucha de la fragilidad que acompaña al envejecimiento. Estas contribuyen de forma significativa a la cicatrización de las heridas y cuando concluyen con esta labor, desaparecen, pero con la edad, lo que ocurre es que no desparecen y se van acumulando, produciendo así una inflamación generalizada, que es la que hace que aparezcan muchas de las fragilidades asociadas a la vejez, como la artrosis. Pero además desde hace ya algún tiempo, se está reuniendo evidencia que sugiere que estas células también tienen un papel en la progresión del cáncer y en su tratamiento.. Para ello, en estudios previos, se han desarrollado diferentes modelos animales para tratar de eliminar esas células senescentes con el fin de comprobar qué ocurre a la progresión tumoral cuando estás no están presentes, sin embargo estos no eran del todo precisos porque tan solo se basaban en un sola característica de estas células, como es la sobreexpresión de la proteína p16, para su eliminación sin embargo esa característica es compartida por otras células que no son senescentes, de manera que probablemente, con esta metodología, no solo se eliminaban las senescentes, sino otras más.. Pero ahora, investigadores del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB), del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y del área del CIBER de Oncología (CIBERONC) han publicado los resultado de un estudio en el que se ha «desarrollado un modelo animal que permite en el laboratorio, mediante modificaciones, eliminar las células senescentes en ratones en base a dos características de las mismas, que son la sobreexpresión de p16 y la secreción de factores inflamatorios, con el objetivo de determinar cuál es exactamente su papel en el contexto oncológico», explica el doctor Joaquín Arribas, jefe del HMRIB y del Grupo de Factores de Crecimiento del VHIO.. Un rol clave, pero complejo. «Probablemente, a diferencia de lo que se sucede con los modelos anteriores, con el nuestro eliminamos solo las células senescentes», indica el doctor, «lo que nos hace ser más precisos». Y eso les ha permitido confirmar que esas células efectivamente tienen un papel destacado en la progresión tumoral, pero ese papel es además «complejo».. Esas complejidad, tal y como explica Arribas, radica en el hecho de que «eliminar células senescentes en tumores muy tempranos es malo, porque cuando lo hacemos, los tumores crecen muchísimo más deprisa, favoreciendo la aparición de metástasis, y sin embargo, en tumores que ya están muy avanzados, las células senescentes tienen el papel opuesto y cuando las eliminamos, los tumores crecen más despacio».. El mecanismo que explicaría esa papel antagónico de las células senescentes en función de la etapa evolutiva en la que se encuentra el tumor está relacionado con el hecho de que estas regulan el sistema inmune. «No tenemos todas las respuestas pero sí que nos hemos aproximado bastante y lo que hemos visto es que, en un principio, son beneficiosas porque hacen que el sistema inmune sea más eficiente eliminando los tumores, por lo que si las suprimimos, el sistema inmune deja de eliminarlos, y tienen el efecto opuesto en tumores avanzados. Son funciones contrarias que hacen usando el sistema inmune», explica el doctor. En concreto, lo que sucede es que cuando las células senescentes escasean, unas células del sistema inmunitario conocidas como macrógafos se unen al tumor y le ayudan a desarrollarse por la expresión de la citocina CCL2, que favorece la proliferación de las células cancerosas pero que cuando esos macrófagos están inhibidos por las células senescentes, no tienen apenas capacidad para producirla.. Esa evidencia, por un lado, alerta acerca del riesgo de recurrir a compuestos senolíticos, los cuales tienen la capacidad de eliminar selectivamente las células senescentes, para combatir el envejecimiento, puesto que como se ha demostrado en este modelo animal, ello podría acelerar la progresión de tumores que están todavía en estadios tempranos.. Por otro lado, a partir de esa descripción de cómo las células senescentes interaccionan con el sistema inmune, en el marco de este estudio se ha propuesto añadir al tratamiento con senolíticos una terapia con anticuerpos CCL2, que impide la interacción negativa de estas células con el sistema inmune, al inicio del proceso tumoral para así reducir el tamaño del tumor y eliminar la metástasis.. «Ahora tenemos previsto desarrollar más investigación para tratar de progresar en estas terapias de combinación y demostrar que, en tratamientos senolíticos, sería bueno añadir terapias que prevengan contra el efecto no deseado de la eliminación de las células senescentes», avanza el doctor Arribas, quien al respecto indica que «así se evitaría la posibilidad de que, como efecto secundario, se estuviera acelerando la progresión de tumores». Cabe señalar que, si bien este estudio se ha desarrollado en el contexto del cáncer de mama, «en todos los tumores que se han analizado, las células senescentes parecen tener un papel clave, por lo que los resultados de este trabajo también podrían ser relevantes en otros tipos de cáncer». «Es muy transversal», asegura el investigador.
Un estudio sugiere combinar la supresión de estas células con un inhibidor de la citocina CCL2 para reducir el tamaño de los tumores y eliminar las metástasis
Desde hace unos años años, las células senescentes han adquirido protagonismo por su vinculación con el proceso de envejecimiento. La acumulación de las mismas que tiene lugar con la edad parece que es lo que provoca mucha de la fragilidad que acompaña al envejecimiento. Estas contribuyen de forma significativa a la cicatrización de las heridas y cuando concluyen con esta labor, desaparecen, pero con la edad, lo que ocurre es que no desparecen y se van acumulando, produciendo así una inflamación generalizada, que es la que hace que aparezcan muchas de las fragilidades asociadas a la vejez, como la artrosis. Pero además desde hace ya algún tiempo, se está reuniendo evidencia que sugiere que estas células también tienen un papel en la progresión del cáncer y en su tratamiento.. Para ello, en estudios previos, se han desarrollado diferentes modelos animales para tratar de eliminar esas células senescentes con el fin de comprobar qué ocurre a la progresión tumoral cuando estás no están presentes, sin embargo estos no eran del todo precisos porque tan solo se basaban en un sola característica de estas células, como es la sobreexpresión de la proteína p16, para su eliminación sin embargo esa característica es compartida por otras células que no son senescentes, de manera que probablemente, con esta metodología, no solo se eliminaban las senescentes, sino otras más.. Pero ahora, investigadores del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB), del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y del área del CIBER de Oncología (CIBERONC) han publicado los resultado de un estudio en el que se ha «desarrollado un modelo animal que permite en el laboratorio, mediante modificaciones, eliminar las células senescentes en ratones en base a dos características de las mismas, que son la sobreexpresión de p16 y la secreción de factores inflamatorios, con el objetivo de determinar cuál es exactamente su papel en el contexto oncológico», explica el doctor Joaquín Arribas, jefe del HMRIB y del Grupo de Factores de Crecimiento del VHIO.. Un rol clave, pero complejo. «Probablemente, a diferencia de lo que se sucede con los modelos anteriores, con el nuestro eliminamos solo las células senescentes», indica el doctor, «lo que nos hace ser más precisos». Y eso les ha permitido confirmar que esas células efectivamente tienen un papel destacado en la progresión tumoral, pero ese papel es además «complejo».. Esas complejidad, tal y como explica Arribas, radica en el hecho de que «eliminar células senescentes en tumores muy tempranos es malo, porque cuando lo hacemos, los tumores crecen muchísimo más deprisa, favoreciendo la aparición de metástasis, y sin embargo, en tumores que ya están muy avanzados, las células senescentes tienen el papel opuesto y cuando las eliminamos, los tumores crecen más despacio».. El mecanismo que explicaría esa papel antagónico de las células senescentes en función de la etapa evolutiva en la que se encuentra el tumor está relacionado con el hecho de que estas regulan el sistema inmune. «No tenemos todas las respuestas pero sí que nos hemos aproximado bastante y lo que hemos visto es que, en un principio, son beneficiosas porque hacen que el sistema inmune sea más eficiente eliminando los tumores, por lo que si las suprimimos, el sistema inmune deja de eliminarlos, y tienen el efecto opuesto en tumores avanzados. Son funciones contrarias que hacen usando el sistema inmune», explica el doctor. En concreto, lo que sucede es que cuando las células senescentes escasean, unas células del sistema inmunitario conocidas como macrógafos se unen al tumor y le ayudan a desarrollarse por la expresión de la citocina CCL2, que favorece la proliferación de las células cancerosas pero que cuando esos macrófagos están inhibidos por las células senescentes, no tienen apenas capacidad para producirla.. Esa evidencia, por un lado, alerta acerca del riesgo de recurrir a compuestos senolíticos, los cuales tienen la capacidad de eliminar selectivamente las células senescentes, para combatir el envejecimiento, puesto que como se ha demostrado en este modelo animal, ello podría acelerar la progresión de tumores que están todavía en estadios tempranos.. Por otro lado, a partir de esa descripción de cómo las células senescentes interaccionan con el sistema inmune, en el marco de este estudio se ha propuesto añadir al tratamiento con senolíticos una terapia con anticuerpos CCL2, que impide la interacción negativa de estas células con el sistema inmune, al inicio del proceso tumoral para así reducir el tamaño del tumor y eliminar la metástasis.. «Ahora tenemos previsto desarrollar más investigación para tratar de progresar en estas terapias de combinación y demostrar que, en tratamientos senolíticos, sería bueno añadir terapias que prevengan contra el efecto no deseado de la eliminación de las células senescentes», avanza el doctor Arribas, quien al respecto indica que «así se evitaría la posibilidad de que, como efecto secundario, se estuviera acelerando la progresión de tumores». Cabe señalar que, si bien este estudio se ha desarrollado en el contexto del cáncer de mama, «en todos los tumores que se han analizado, las células senescentes parecen tener un papel clave, por lo que los resultados de este trabajo también podrían ser relevantes en otros tipos de cáncer». «Es muy transversal», asegura el investigador.
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