Cataluña esconde cientos de lugares con mucha historia pero que son poco conocidos para los propios catalanes. El Puig de Sant Julià, en Girona, es un ejemplo. Este lugar no es importante solo por una época, sino por algo menos común: el mismo cerro fue ocupado, utilizado y adaptado durante más de mil años por culturas muy distintas.. La importancia del lugar comienza en época ibérica. En la parte alta del yacimiento se desarrolló, entre los siglos V y I a.C., un poblado fortificado. Las excavaciones han documentado restos de murallas y estructuras propias de la cultura ibérica en la zona. Desde allí se dominaba visualmente el territorio y los principales corredores de Girona.. Con la llegada de los romanos, el cerro no perdió su valor estratégico. De hecho, todo lo contrario. El asentamiento fue reutilizado como fortificación militar, conocida como Castellum Fractum. Los romanos aprovecharon la parte de las defensas para controlar el territorio y vigilar las rutas próximas.. Por último, tras el final del dominio romano, el área de Sant Julià siguió con actividad. En el sector de Els Sants Metges, las excavaciones han sacado a la luz restos de un asentamiento de época visigoda, con estructuras domésticas y materiales datados entre los siglos V y VIII d. C.. De esta forma, los hallazgos han mostrado huellas claras de las etapas ibérica, romana y visigoda. No se trata de un yacimiento aislado, sino de un paisaje histórico en el que cada época dejó su rastro. Actualmente, la zona del Puig de Sant Julià está protegida como yacimiento arqueológico y forma parte del patrimonio histórico del municipio de Sant Julià de Ramis. Aunque no es un espacio museizado de forma intensiva, el cerro y su entorno han sido objeto de campañas arqueológicas
Actualmente, la zona está protegida como yacimiento arqueológico y forma parte del patrimonio histórico del municipio
Cataluña esconde cientos de lugares con mucha historia pero que son poco conocidos para los propios catalanes. El Puig de Sant Julià, en Girona, es un ejemplo. Este lugar no es importante solo por una época, sino por algo menos común: el mismo cerro fue ocupado, utilizado y adaptado durante más de mil años por culturas muy distintas.. La importancia del lugar comienza en época ibérica. En la parte alta del yacimiento se desarrolló, entre los siglos V y I a.C., un poblado fortificado. Las excavaciones han documentado restos de murallas y estructuras propias de la cultura ibérica en la zona. Desde allí se dominaba visualmente el territorio y los principales corredores de Girona.. Con la llegada de los romanos, el cerro no perdió su valor estratégico. De hecho, todo lo contrario. El asentamiento fue reutilizado como fortificación militar, conocida como Castellum Fractum. Los romanos aprovecharon la parte de las defensas para controlar el territorio y vigilar las rutas próximas.. Por último, tras el final del dominio romano, el área de Sant Julià siguió con actividad. En el sector de Els Sants Metges, las excavaciones han sacado a la luz restos de un asentamiento de época visigoda, con estructuras domésticas y materiales datados entre los siglos V y VIII d. C.. De esta forma, los hallazgos han mostrado huellas claras de las etapas ibérica, romana y visigoda. No se trata de un yacimiento aislado, sino de un paisaje histórico en el que cada época dejó su rastro. Actualmente, la zona del Puig de Sant Julià está protegida como yacimiento arqueológico y forma parte del patrimonio histórico del municipio de Sant Julià de Ramis. Aunque no es un espacio museizado de forma intensiva, el cerro y su entorno han sido objeto de campañas arqueológicas
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