Las elecciones «suelen ser ganadas por el que primero y mejor define el sentido de la elección, es decir, los términos del debate: qué queremos que piensen los andaluces en el momento de meter la papeleta en la urna. Se trata de acertar a la hora de confeccionar la pregunta que quieres que contesten los ciudadanos con su voto», ponderaba Aleix Sanmartín, consultor político del PP andaluz en las elecciones del cambio en Andalucía de hace siete años y dos semanas. «Durante la campaña, nosotros construimos la realidad en base a una pregunta: ¿quieren que el PSOE y Susana Díaz sigan o es el momento de cambiar?», señaló el analista político. Las cartas ya están sobre la mesa: el PP-A volvería a ganar las próximas elecciones andaluzas con el 40,2% de los votos (53-55 escaños) y una ventaja de 18,8 puntos sobre el PSOE-A, que obtendría el 21,4% de los sufragios y caería aún más, hasta los 25-28 escaños, por debajo de los 30 actuales que son ya su suelo histórico. Los populares podrían mantener por la mínima o perder la mayoría absoluta en el Parlamento, según el barómetro publicado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces (Centra). A diferencia del anterior sondeo, la encuesta ya recoge los efectos de la crisis de los cribados de cáncer de mama. El presidente andaluz pierde casi tres puntos en intención de voto respecto a septiembre y no en favor de Montero. Vox capitaliza el descontento, con un 4% más de apoyos y el 17,5% de la intención de voto a sólo cuatro puntos de los socialistas, lo que supondría de 19 a 22 diputados, por los 14 actuales. Por Andalucía (IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz) con Antonio Maíllo como candidato, se mantiene con el 7,5% de votos (-0,2%), con 5-6 diputados (ahora tiene cinco, contando a Podemos). Adelante llegaría al 6,1% pasando de dos diputados a 2-3.. Los estudios sostienen que en torno a un 20% del electorado puede cambiar el voto en una campaña normal. En 2012 no había estudio del Centra pero sí del Egopa y señalaba que el PSOE-A de la entonces presidenta Susana Díaz ganaría las elecciones con 14,3 puntos sobre Cs, que superaría por 1,5 puntos al PP-A. Medio millón de electores socialistas se quedaron en sus casas y no votaron en diciembre de 2018. Vox irrumpió con doce escaños posibilitando un Gobierno de PP y Cs. El resto es historia. Ahora, en un escenario de resistencia política en el ámbito nacional por parte de Pedro Sánchez, el leitmotiv de Juanma Moreno tras la crisis de los cribados, sobre todo, y el daño reputacional al PP en Almería con el «caso Mascarillas» es «la estabilidad». La pregunta para el electorado viene planteada de meses atrás. «Por primera vez, Andalucía tendrá en poco tiempo más autónomos que parados registrados. Algo que parecía impensable hace unos años. Nada es casualidad. La receta andaluza funciona y el valor de la estabilidad es motor de progreso y bienestar», señaló ayer Juanma Moreno. «La estabilidad, que nadie se equivoque. Muchas de las cosas que estamos haciendo no se van a poder seguir haciendo si no tenemos estabilidad», insistió Moreno.. La gran preocupación actual no es el PSOE-A de María Jesús Montero. El panorama guarda similitudes en parte con lo que ocurrió en 2022, cuando preocupaba el crecimiento de Vox y la candidata Macarena Olona ofreció a Juanma Moreno en los debates televisados ser «su vicepresidente». Del «efecto Vox» se pasó al «defecto Olona» y el partido de Abascal creció algo –de 12 a 16 escaños– pero aupó a Moreno a la mayoría absoluta por rechazo. En esta ocasión no parece que Vox vaya a optar por estridencias más altisonantes (aún) que las de su actual portavoz parlamentario, con menor foco mediático que Macarena Olona. El Centra recoge que, a la pregunta «¿Qué partido cree que puede dar solución a los problemas que a usted le afectan?», casi el 16% elige a Vox; el 14,7%, al PSOE; y el 14,6% al PP. Manuel Gavira remarcó que de este sondeo se infiere que «la respuesta sólo puede venir del lado de Vox» para encarar asuntos como la atención sanitaria, el empleo, la vivienda, así como otros asuntos como «la corrupción política que afecta a populares y a socialistas» y «esa inmigración ilegal masiva, descontrolada y desordenada que sufrimos los andaluces y los españoles». «La mayoría de ciudadanos están en una zona templada» es la respuesta de Moreno, quien defiende «la moderación» como «vía andaluza».. Será determinante también si finalmente hay elecciones en solitario o conjuntas. El presidente de la Junta indicó que trabajará hasta el «último minuto» por lograr una amplia «mayoría» porque no tenerla implica «inestabilidad». Moreno insistió en su intención de convocar las elecciones autonómicas cuando «tocan», en la «primavera» de 2026, cumpliendo así el mandato completo de la legislatura gracias a la «estabilidad». Moreno insistió en que «no tener mayoría implica inestabilidad y que no se puedan cumplir los propios mandatos que son de cuatro años». «El nuestro será de cuatro, semana arriba, semana abajo, salvo que Sánchez apriete el botón, cosa que dudo, y entonces nosotros no haríamos pasar a los andaluces por la pesadilla de dos elecciones en un corto periodo de tiempo», abundó. Moreno ve muy «difícil» la continuidad del Gobierno central, aunque «todos sabemos que Sánchez es un superviviente». PP y Vox sumarían el 57,7% de los votos, entre 72 y 77 diputados. Las tres izquierdas juntas suman menos (37,7%) que Moreno solo. El voto útil, una vez más, será clave.
La mayoría absoluta de Juanma Moreno queda en el límite y el partido de Abascal rentabiliza el descontento generalizado y está ya a cuatro puntos del PSOE andaluz
Las elecciones «suelen ser ganadas por el que primero y mejor define el sentido de la elección, es decir, los términos del debate: qué queremos que piensen los andaluces en el momento de meter la papeleta en la urna. Se trata de acertar a la hora de confeccionar la pregunta que quieres que contesten los ciudadanos con su voto», ponderaba Aleix Sanmartín, consultor político del PP andaluz en las elecciones del cambio en Andalucía de hace siete años y dos semanas. «Durante la campaña, nosotros construimos la realidad en base a una pregunta: ¿quieren que el PSOE y Susana Díaz sigan o es el momento de cambiar?», señaló el analista político. Las cartas ya están sobre la mesa: el PP-A volvería a ganar las próximas elecciones andaluzas con el 40,2% de los votos (53-55 escaños) y una ventaja de 18,8 puntos sobre el PSOE-A, que obtendría el 21,4% de los sufragios y caería aún más, hasta los 25-28 escaños, por debajo de los 30 actuales que son ya su suelo histórico. Los populares podrían mantener por la mínima o perder la mayoría absoluta en el Parlamento, según el barómetro publicado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces (Centra). A diferencia del anterior sondeo, la encuesta ya recoge los efectos de la crisis de los cribados de cáncer de mama. El presidente andaluz pierde casi tres puntos en intención de voto respecto a septiembre y no en favor de Montero. Vox capitaliza el descontento, con un 4% más de apoyos y el 17,5% de la intención de voto a sólo cuatro puntos de los socialistas, lo que supondría de 19 a 22 diputados, por los 14 actuales. Por Andalucía (IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz) con Antonio Maíllo como candidato, se mantiene con el 7,5% de votos (-0,2%), con 5-6 diputados (ahora tiene cinco, contando a Podemos). Adelante llegaría al 6,1% pasando de dos diputados a 2-3.. Los estudios sostienen que en torno a un 20% del electorado puede cambiar el voto en una campaña normal. En 2012 no había estudio del Centra pero sí del Egopa y señalaba que el PSOE-A de la entonces presidenta Susana Díaz ganaría las elecciones con 14,3 puntos sobre Cs, que superaría por 1,5 puntos al PP-A. Medio millón de electores socialistas se quedaron en sus casas y no votaron en diciembre de 2018. Vox irrumpió con doce escaños posibilitando un Gobierno de PP y Cs. El resto es historia. Ahora, en un escenario de resistencia política en el ámbito nacional por parte de Pedro Sánchez, el leitmotiv de Juanma Moreno tras la crisis de los cribados, sobre todo, y el daño reputacional al PP en Almería con el «caso Mascarillas» es «la estabilidad». La pregunta para el electorado viene planteada de meses atrás. «Por primera vez, Andalucía tendrá en poco tiempo más autónomos que parados registrados. Algo que parecía impensable hace unos años. Nada es casualidad. La receta andaluza funciona y el valor de la estabilidad es motor de progreso y bienestar», señaló ayer Juanma Moreno. «La estabilidad, que nadie se equivoque. Muchas de las cosas que estamos haciendo no se van a poder seguir haciendo si no tenemos estabilidad», insistió Moreno.. La gran preocupación actual no es el PSOE-A de María Jesús Montero. El panorama guarda similitudes en parte con lo que ocurrió en 2022, cuando preocupaba el crecimiento de Vox y la candidata Macarena Olona ofreció a Juanma Moreno en los debates televisados ser «su vicepresidente». Del «efecto Vox» se pasó al «defecto Olona» y el partido de Abascal creció algo –de 12 a 16 escaños– pero aupó a Moreno a la mayoría absoluta por rechazo. En esta ocasión no parece que Vox vaya a optar por estridencias más altisonantes (aún) que las de su actual portavoz parlamentario, con menor foco mediático que Macarena Olona. El Centra recoge que, a la pregunta «¿Qué partido cree que puede dar solución a los problemas que a usted le afectan?», casi el 16% elige a Vox; el 14,7%, al PSOE; y el 14,6% al PP. Manuel Gavira remarcó que de este sondeo se infiere que «la respuesta sólo puede venir del lado de Vox» para encarar asuntos como la atención sanitaria, el empleo, la vivienda, así como otros asuntos como «la corrupción política que afecta a populares y a socialistas» y «esa inmigración ilegal masiva, descontrolada y desordenada que sufrimos los andaluces y los españoles». «La mayoría de ciudadanos están en una zona templada» es la respuesta de Moreno, quien defiende «la moderación» como «vía andaluza».. Será determinante también si finalmente hay elecciones en solitario o conjuntas. El presidente de la Junta indicó que trabajará hasta el «último minuto» por lograr una amplia «mayoría» porque no tenerla implica «inestabilidad». Moreno insistió en su intención de convocar las elecciones autonómicas cuando «tocan», en la «primavera» de 2026, cumpliendo así el mandato completo de la legislatura gracias a la «estabilidad». Moreno insistió en que «no tener mayoría implica inestabilidad y que no se puedan cumplir los propios mandatos que son de cuatro años». «El nuestro será de cuatro, semana arriba, semana abajo, salvo que Sánchez apriete el botón, cosa que dudo, y entonces nosotros no haríamos pasar a los andaluces por la pesadilla de dos elecciones en un corto periodo de tiempo», abundó. Moreno ve muy «difícil» la continuidad del Gobierno central, aunque «todos sabemos que Sánchez es un superviviente». PP y Vox sumarían el 57,7% de los votos, entre 72 y 77 diputados. Las tres izquierdas juntas suman menos (37,7%) que Moreno solo. El voto útil, una vez más, será clave.
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