Las rentabilidades de la deuda emitidas por España a 10 años, la principal referencia en la deuda pública, han recortado su tipo de interés en la tercera subasta celebrada a este plazo desde que empezó la guerra de Irán. En concreto, el Tesoro ha vendido 2.316 millones en obligaciones del Estado a 10 años con una rentabilidad marginal del 3,395%, también inferior al 3,44% de la subasta del mes pasado, y por debajo también del 3,48% de febrero. La colocación ha tenido buena acogida, con una demanda que más que ha duplicado los títulos en oferta: 4.767 millones.. Seguir leyendo
España ha subastado 6.189 millones en bonos a tres, 10, 15 y 18 años
Las rentabilidades de la deuda emitidas por España a 10 años, la principal referencia en la deuda pública, han recortado su tipo de interés en la tercera subasta celebrada a este plazo desde que empezó la guerra de Irán. En concreto, el Tesoro ha vendido 2.316 millones en obligaciones del Estado a 10 años con una rentabilidad marginal del 3,395%, también inferior al 3,44% de la subasta del mes pasado, y por debajo también del 3,48% de febrero. La colocación ha tenido buena acogida, con una demanda que más que ha duplicado los títulos en oferta: 4.767 millones.. También han bajado los tipos de interés en el plazo más corto, el de tres años, y asimismo con una demanda sólida. Así, el Estado ha vendido 2.100 millones de euros (para unas peticiones de 4.727 millones), con un tipo de interés marginal del 2,680, por debajo del 2,74% de la subasta anterior. También, se han vendido obligaciones del Estado indexadas a la inflación de la zona euro a 15 años, 703 millones con un interés marginal del 1,502% (frente al 1,69% anterior) y, finalmente, otros 1.069 millones en obligaciones con una vida residual de 18 años y 6 meses, con demanda de 2.185 millones en peticiones y rendimiento del 3,87% (3,573% en la subasta anterior). En total, la demanda ha superado los 13.000 millones.. La colocación ha estado, al igual que las anteriores, marcada por las turbulencias financieras de la guerra de Irán, que han tirado al alza de los rendimientos de los bonos por las expectativas de inflación y por las perspectivas de subidas de tipos de interés. Con todo, en las últimas sesiones, las perspectivas de un acuerdo negociado que ponga fin al bloqueo del estrecho de Ormuz han ayudado a los precios de la deuda, moviendo a la baja las rentabilidades. Así, el bono español a 10 años roza el 3,4% frente al 3,55% del pasado lunes, un descenso de 15 puntos básicos.. A medida que la situación en Oriente Próximo pierde intensidad —o, al menos, deja de descontarse una escalada mayor—, los activos de riesgo van recuperando el pulso. Junto a las Bolsas, la prima de riesgo es uno de los indicadores que mejor refleja el ánimo de los mercados. Aunque las economías del sur de Europa han mejorado notablemente en los últimos años y han logrado desprenderse en buena medida de la etiqueta de periféricas, en episodios de mayor inestabilidad los inversores tienden a refugiarse en activos tradicionalmente percibidos como seguros, como la deuda alemana. Conforme regresa una mayor calma al escenario internacional, el diferencial entre la deuda española y la alemana a igual plazo se ha ido estrechando y se sitúa ya en el entorno de los 42 puntos básicos, un nivel similar al que se registraba antes del estallido de la pandemia.. Una vez la situación en el golfo Pérsico se normalice, los analistas confían en que los fundamentales vuelvan a tomar la delantera. Y aquí España continúa siendo uno de los países con mejores previsiones. En la última actualización de proyecciones del FMI, la primera con el conflicto de Oriente Próximo, la institución seguía apuntando que España encadenaría su quinto año como líder del crecimiento en Europa. Según sus estimaciones, si las cosas no empeoran la economía puede cerrar el ejercicio con un alza del 2,1%. Este crecimiento se situaría en línea con el 2,2% que prevé el Gobierno, según el último cuadro macroeconómico publicado la semana pasada, el primero con Carlos Cuerpo como vicepresidente primero. Estas buenas previsiones seguirán ayundado a que el Tesoro ejecute con holgura su programa de financiación. Para el conjunto de 2026, el organismo que dirige Paula Conthe estima unas necesidades de financiación nueva de 55.000 millones, la misma cifra que en los dos últimos ejercicios.
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