Valladolid ha sido testigo de numerosos hitos de la historia de España. La ciudad del Pisuerga, cuyo origen se remonta a la Edad Media aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, es cuna de reyes. En este lugar nacieron monarcas como Felipe II (1527) y Felipe IV (1605). Como hecho histíroco relevante se encuentra también la Controversia de Valladolid (1550-1551), un debate histórico pionero en el que el Imperio español cuestionó la moralidad y legitimidad de su propia conquista en América. Se celebró en el Colegio de San Gregorio por orden de Carlos V y es considerado uno de los pilares del desarrollo de los derechos humanos modernos. Asimismo, fue capital del Imperio Español entre 1601 y 1606, bajo el reinado de Felipe III y el impulso del Duque de Lerma, convirtiéndose en el centro de poder político. Pero antes, en esta ciudad se casaron en secreto Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en el Palacio de los Vivero, uniendo así las coronas de Castilla y Aragón.. Asmsmo, en 1518 las Cortes de Castilla, reunidas en Valladolid, juraron como rey a Carlos I.. Además, varios siglos antes, un 31 de marzo de 1258, la Colegiata de Santa María de Valladolid acogía nada más y nada menos que el matrimonio del infante Felipe de Castilla, hijo del rey Fernando III «el Santo» y de Beatriz de Suabia, con la princesa Cristina de Noruega, hija del rey Haakon IV de Noruega.. La capital «pucelana» también ha sido cuna y hogar de figuras ilustres que marcaron la historia universal: desde el descubridor de América, Cristóbal Colón, que murió en la ciudad en 1506 hasta Miguel de Cervantes, que vivió en la ciudad mientras escribía el prólogo de El Quijote, o José Zorrilla, el famoso poeta romántico natural de Valladolid, donde aún se conserva su casa-museo.. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús coincidieron en Valladolid cuando la religiosa llegó a fundar en 1568 el primer convento de la reforma de la Orden del Carmen que habitó durante un tiempo. También Fray Luis de León, que ya había pasado con su familia años de infancia en Valladolid, fue puesto preso en 1572 en las cárceles del Santo Oficio de la ciudad. Valladolid también es considerada por muchos como una ciudad de archivos. No en vano, la capital del Pisuerga cuenta con una extensa nómina de estos espacios documentales, reflejo de la rica historia y del dinamismo que las instituciones y la sociedad vallisoletanas han mantenido desde la Edad Media hasta el presente.. Pero en estas líneas de hoy en LA RAZÓN queremos dar a conocer otro momento histórico, más reciente en la historia de España: la ceremonia de bendición y entrega del estandarte donado por la Reina Victoria Eugenia -y bordado por ella- a la Academia de Caballería en manos de SAR el Infante Alfonso de Borbón, así como la toma de posesión del cargo de coronel honorario del regimiento de cazadores que llevaba el nombre de esta soberana.. Los días 4 y 5 de mayo de 1921, los reyes de España Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia visitaron Valladolid, sin duda, una fiesta para el Arma. El día 4 se puso la primera piedra del nuevo edificio que iba a ser la Academia de Caballería tal como la conocemos hoy. En 1915, un terrible incendio redujo a escombros el edificio en forma de octógono que había sido el centro de formación para los oficiales de Caballería desde que en 1852, se trasladó de Alcalá de Henares a esta ciudad, según recuerdan en su web la Asociacion de Amigos dela Academia de Caballeria.. La ciudad al completo volcó para mantener la escuela militar: el Ayuntamiento se reunió en sesión extraordinaria y concedió al alcalde facultades para disponer de lo que fuese necesario para la inmediata reconstrucción del edifico para evitar el traslado de la Academia – “La sola suposición de ello es acogida por todo Valladolid con profundo disgusto”, rezaba la prensa al término del pleno-, mientras que los vecinos acogieron a los alumnos en casas particulares.. Seis años después, el 4 de mayo de 1921, la reina Victoria Eugenia puso la primera piedra del actual acuartelamiento.. El día 5, festividad de la Ascensión, la avenida central del Campo Grande presentaba un magnífico aspecto. Uniformada como coronel honorario del regimiento de cazadores Victoria Eugenia, la reina entregó a la Academia el estandarte que ella misma había bordado.. Las crónicas de la época coinciden en destacar la brillantez de los actos que se llevaron a cabo así como el patriotismo que se vivió en aquella jornada con el sol brillando en todo lo alto. Unos actos que pusieron de manifiesto también los vínculos entre la ciudad, el Arma de Caballería y la Monarquía, que se mostraron más estrechos que nunca.. El diseño incluía un escudo especial con flecos dorados. La moharra y el guardamanos fueron donados por familiares de los generales y oficiales, mientras que la vitrina para su custodia fue ofrecida por el Ayuntamiento de Valladolid.. Este evento es histórico para la ciudad y para el arma de Caballería, siendo el conocido como «Estandarte de 1921» una pieza clave en el museo de la Academia.. Y estas fueron las palabras que pronunció la reina, recogidas por la asociación:. «Señor coronel: Os entrego este estandarte, que simboliza nuestra querida España, para que, después de bendecido por la Iglesia, depositen en él su juramento de fidelidad las futuras generaciones de oficiales.. En esta ofrenda he puesto todo mi entusiasmo, mi cariño y mi corazón de madre, en él habéis de cifrar vuestras esperanzas para confortaros en los momentos difíciles de la lucha, y ser dignos continuadores de la historia de la Caballería española, Arma del sacrificio y de las grandes hazañas.. De vosotros así lo espera, alumnos de Caballería, en nombre de todas las mujeres españolas y como coronel honorario del Arma.. Vuestra reina.». Este estandarte fue besado y custodiado por los caballeros alféreces desde 1940 hasta 1983 y actualamente se encuentra en la Sala de Honor del Museo de la Academia de Caballería de Valladolid.. Completa colección de armas. Este espacio museístico atesora una completa colección de armas, uniformes, fotografías o documentación. Entre sus miles de referencias destaca una pieza casi imposible de ver en España, una auténtica máquina Enigma, las empleadas para el cifrado de mensajes durante la Segunda Guerra Mundial.. Las piezas más emblemáticas descansan en la Sala de Honor: el menconado antiguo estandarte del centro o la Gran Cruz de San Fernando que se le concedió al general Diego de León antes de ser fusilado.. El Museo de la Academia de Caballería de Valladolid muestra, también, miniaturas de soldados de plomo, uniformes tan vistosos como los que pertenecieron a los decimonónicos Húsares de la Princesa, prendas usadas por los destacamentos en países desérticos, una entrañable colección de objetos para el recuerdo (condecoraciones, fotografías) o los cerca de 16.300 volúmenes que descansan en su biblioteca (con ejemplares tan antiguos como De re militari, fechado en 1565).
Tal día como hoy de 1921, festividad de La Ascensión, Valladolid acogía una histórica ceremonia de gran emotividad y patriotismo
Valladolid ha sido testigo de numerosos hitos de la historia de España. La ciudad del Pisuerga, cuyo origen se remonta a la Edad Media aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, es cuna de reyes. En este lugar nacieron monarcas como Felipe II (1527) y Felipe IV (1605). Como hecho histíroco relevante se encuentra también la Controversia de Valladolid (1550-1551), un debate histórico pionero en el que el Imperio español cuestionó la moralidad y legitimidad de su propia conquista en América. Se celebró en el Colegio de San Gregorio por orden de Carlos V y es considerado uno de los pilares del desarrollo de los derechos humanos modernos. Asimismo, fue capital del Imperio Español entre 1601 y 1606, bajo el reinado de Felipe III y el impulso del Duque de Lerma, convirtiéndose en el centro de poder político. Pero antes, en esta ciudad se casaron en secreto Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en el Palacio de los Vivero, uniendo así las coronas de Castilla y Aragón.. Asmsmo, en 1518 las Cortes de Castilla, reunidas en Valladolid, juraron como rey a Carlos I.. Además, varios siglos antes, un 31 de marzo de 1258, la Colegiata de Santa María de Valladolid acogía nada más y nada menos que el matrimonio del infante Felipe de Castilla, hijo del rey Fernando III «el Santo» y de Beatriz de Suabia, con la princesa Cristina de Noruega, hija del rey Haakon IV de Noruega.. La capital «pucelana» también ha sido cuna y hogar de figuras ilustres que marcaron la historia universal: desde el descubridor de América, Cristóbal Colón, que murió en la ciudad en 1506 hasta Miguel de Cervantes, que vivió en la ciudad mientras escribía el prólogo de El Quijote, o José Zorrilla, el famoso poeta romántico natural de Valladolid, donde aún se conserva su casa-museo.. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús coincidieron en Valladolid cuando la religiosa llegó a fundar en 1568 el primer convento de la reforma de la Orden del Carmen que habitó durante un tiempo. También Fray Luis de León, que ya había pasado con su familia años de infancia en Valladolid, fue puesto preso en 1572 en las cárceles del Santo Oficio de la ciudad. Valladolid también es considerada por muchos como una ciudad de archivos. No en vano, la capital del Pisuerga cuenta con una extensa nómina de estos espacios documentales, reflejo de la rica historia y del dinamismo que las instituciones y la sociedad vallisoletanas han mantenido desde la Edad Media hasta el presente.. Pero en estas líneas de hoy en LA RAZÓN queremos dar a conocer otro momento histórico, más reciente en la historia de España: la ceremonia de bendición y entrega del estandarte donado por la Reina Victoria Eugenia -y bordado por ella- a la Academia de Caballería en manos de SAR el Infante Alfonso de Borbón, así como la toma de posesión del cargo de coronel honorario del regimiento de cazadores que llevaba el nombre de esta soberana.. Los días 4 y 5 de mayo de 1921, los reyes de España Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia visitaron Valladolid, sin duda, una fiesta para el Arma. El día 4 se puso la primera piedra del nuevo edificio que iba a ser la Academia de Caballería tal como la conocemos hoy. En 1915, un terrible incendio redujo a escombros el edificio en forma de octógono que había sido el centro de formación para los oficiales de Caballería desde que en 1852, se trasladó de Alcalá de Henares a esta ciudad, según recuerdan en su web la Asociacion de Amigos dela Academia de Caballeria.. La ciudad al completo volcó para mantener la escuela militar: el Ayuntamiento se reunió en sesión extraordinaria y concedió al alcalde facultades para disponer de lo que fuese necesario para la inmediata reconstrucción del edifico para evitar el traslado de la Academia – “La sola suposición de ello es acogida por todo Valladolid con profundo disgusto”, rezaba la prensa al término del pleno-, mientras que los vecinos acogieron a los alumnos en casas particulares.. Seis años después, el 4 de mayo de 1921, la reina Victoria Eugenia puso la primera piedra del actual acuartelamiento.. El día 5, festividad de la Ascensión, la avenida central del Campo Grande presentaba un magnífico aspecto. Uniformada como coronel honorario del regimiento de cazadores Victoria Eugenia, la reina entregó a la Academia el estandarte que ella misma había bordado.. Las crónicas de la época coinciden en destacar la brillantez de los actos que se llevaron a cabo así como el patriotismo que se vivió en aquella jornada con el sol brillando en todo lo alto. Unos actos que pusieron de manifiesto también los vínculos entre la ciudad, el Arma de Caballería y la Monarquía, que se mostraron más estrechos que nunca.. El diseño incluía un escudo especial con flecos dorados. La moharra y el guardamanos fueron donados por familiares de los generales y oficiales, mientras que la vitrina para su custodia fue ofrecida por el Ayuntamiento de Valladolid.. Este evento es histórico para la ciudad y para el arma de Caballería, siendo el conocido como «Estandarte de 1921» una pieza clave en el museo de la Academia.. Y estas fueron las palabras que pronunció la reina, recogidas por la asociación:. «Señor coronel: Os entrego este estandarte, que simboliza nuestra querida España, para que, después de bendecido por la Iglesia, depositen en él su juramento de fidelidad las futuras generaciones de oficiales.. En esta ofrenda he puesto todo mi entusiasmo, mi cariño y mi corazón de madre, en él habéis de cifrar vuestras esperanzas para confortaros en los momentos difíciles de la lucha, y ser dignos continuadores de la historia de la Caballería española, Arma del sacrificio y de las grandes hazañas.. De vosotros así lo espera, alumnos de Caballería, en nombre de todas las mujeres españolas y como coronel honorario del Arma.. Vuestra reina.». Este estandarte fue besado y custodiado por los caballeros alféreces desde 1940 hasta 1983 y actualamente se encuentra en la Sala de Honor del Museo de la Academia de Caballería de Valladolid.. Este espacio museístico atesora una completa colección de armas, uniformes, fotografías o documentación. Entre sus miles de referencias destaca una pieza casi imposible de ver en España, una auténtica máquina Enigma, las empleadas para el cifrado de mensajes durante la Segunda Guerra Mundial.. Las piezas más emblemáticas descansan en la Sala de Honor: el menconado antiguo estandarte del centro o la Gran Cruz de San Fernando que se le concedió al general Diego de León antes de ser fusilado.. El Museo de la Academia de Caballería de Valladolid muestra, también, miniaturas de soldados de plomo, uniformes tan vistosos como los que pertenecieron a los decimonónicos Húsares de la Princesa, prendas usadas por los destacamentos en países desérticos, una entrañable colección de objetos para el recuerdo (condecoraciones, fotografías) o los cerca de 16.300 volúmenes que descansan en su biblioteca (con ejemplares tan antiguos como De re militari, fechado en 1565).
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