El Sevilla tiene miedo y se nota, se está quemando y no sabe qué evitarlo, dónde está el agua, a quién pedir ayuda. Se hunde, ha cambiado de entrenador, pero no respira. Perdió en el último minuto contra Osasuna (2-1) y está en descenso y tiembla.. Se cae el Sevilla. La derrota contra Osasuna, que debía ser una tabla de salvación, se convirtió en un naufragio en el último suspiro. El equipo sevillista se vio superado por un rival que supo imponerse y encontrar la fórmula para marcar, a pesar de que no cuajó un mal encuentro. Osasuna, sin ser brillante en el último pase, encontró su momento, aprovechó la debilidad defensiva andaluza y se llevó los tres puntos. La segunda mitad supuso un cambio drástico en el desarrollo del partido, marcando el principio del fin para el Sevilla.. El primer tiempo fue de resistencia para el Sevilla, con Vlachodimos destacando ante un Osasuna que dominó el balón y rondó el área sin generar peligro real. El conjunto hispalense se aferraba a su portero y esperaba su momento, aguantando el chaparrón. El equipo navarro tuvo una clara oportunidad al inicio de la segunda parte que Budimir no supo materializar, un error que a la postre se antojó costoso para ellos. Kike Salas, además, salvó un gol seguro para Osasuna cuando el marcador estaba empatado, una acción defensiva providencial.. Maupay da esperanzas. El Sevilla no jugó de forma espectacular, pero tampoco sufrió excesivamente en la primera parte. El equipo supo manejar su partido, aguardando su momento. Sin embargo, al Sevilla le costaba generar juego en la segunda mitad hasta que Maupay marcó. El francés adelantó a los suyos con un gol que parecía ser la tabla de salvación, la luz al final del túnel. Pero fue un espejismo, un destello efímero que la fragilidad defensiva sevillista se encargó de apagar. La debilidad atrás, esa que tanto ha lastrado al equipo, volvió a ser evidente.. La reacción de Osasuna fue contundente y efectiva. El equipo navarro aumentó la presión al final, empujado por una afición que sentía que aún había partido. Y lo logró. Raúl García empató para Osasuna con un disparo ajustado al palo, un gol que devolvía las tablas al marcador y hacía temblar los cimientos sevillistas. El portero Vlachodimos, hasta ese momento el mejor de su equipo con paradas espectaculares, vio cómo el balón se colaba en su portería. El tiempo de descuento, especialmente los nueve minutos finales, se hicieron interminables para la afición sevillista, un suplicio.. Clasificación. Vlachodimos realizó intervenciones cruciales para el Sevilla en los minutos finales. Parecía que salvaría el punto, pero el fútbol, caprichoso y cruel, tenía reservado otro desenlace. En la última jugada del partido, cuando el pitido del árbitro estaba a punto de sonar, Catena marcó el gol decisivo para Osasuna. Un gol que confirmaba la derrota del Sevilla, que los hundía en el descenso y que desataba la euforia en el bando navarro.. El pitido del árbitro confirmó la derrota del Sevilla y su caída al descenso. Vlachodimos, a pesar de su buen hacer, no pudo evitar el hundimiento final de su equipo. Las paradas espectaculares del griego se perdieron en la memoria ante el golpe final. Osasuna, con su insistencia, había superado la resistencia del Sevilla, que se vio superado por el ímpetu final de su rival. El Sevilla se encuentra sumido en una profunda crisis de juego y resultados, una situación que parece no tener fin. La urgencia por encontrar una solución es palpable, pero las respuestas no llegan.
El equipo andaluz no sale de su crisis y cada vez coquetea más con el peligro de descender a Segunda
El Sevilla tiene miedo y se nota, se está quemando y no sabe qué evitarlo, dónde está el agua, a quién pedir ayuda. Se hunde, ha cambiado de entrenador, pero no respira. Perdió en el último minuto contra Osasuna (2-1) y está en descenso y tiembla.. Se cae el Sevilla. La derrota contra Osasuna, que debía ser una tabla de salvación, se convirtió en un naufragio en el último suspiro. El equipo sevillista se vio superado por un rival que supo imponerse y encontrar la fórmula para marcar, a pesar de que no cuajó un mal encuentro. Osasuna, sin ser brillante en el último pase, encontró su momento, aprovechó la debilidad defensiva andaluza y se llevó los tres puntos. La segunda mitad supuso un cambio drástico en el desarrollo del partido, marcando el principio del fin para el Sevilla.. El primer tiempo fue de resistencia para el Sevilla, con Vlachodimos destacando ante un Osasuna que dominó el balón y rondó el área sin generar peligro real. El conjunto hispalense se aferraba a su portero y esperaba su momento, aguantando el chaparrón. El equipo navarro tuvo una clara oportunidad al inicio de la segunda parte que Budimir no supo materializar, un error que a la postre se antojó costoso para ellos. Kike Salas, además, salvó un gol seguro para Osasuna cuando el marcador estaba empatado, una acción defensiva providencial.. Maupay da esperanzas. El Sevilla no jugó de forma espectacular, pero tampoco sufrió excesivamente en la primera parte. El equipo supo manejar su partido, aguardando su momento. Sin embargo, al Sevilla le costaba generar juego en la segunda mitad hasta que Maupay marcó. El francés adelantó a los suyos con un gol que parecía ser la tabla de salvación, la luz al final del túnel. Pero fue un espejismo, un destello efímero que la fragilidad defensiva sevillista se encargó de apagar. La debilidad atrás, esa que tanto ha lastrado al equipo, volvió a ser evidente.. La reacción de Osasuna fue contundente y efectiva. El equipo navarro aumentó la presión al final, empujado por una afición que sentía que aún había partido. Y lo logró. Raúl García empató para Osasuna con un disparo ajustado al palo, un gol que devolvía las tablas al marcador y hacía temblar los cimientos sevillistas. El portero Vlachodimos, hasta ese momento el mejor de su equipo con paradas espectaculares, vio cómo el balón se colaba en su portería. El tiempo de descuento, especialmente los nueve minutos finales, se hicieron interminables para la afición sevillista, un suplicio.. Clasificación. Vlachodimos realizó intervenciones cruciales para el Sevilla en los minutos finales. Parecía que salvaría el punto, pero el fútbol, caprichoso y cruel, tenía reservado otro desenlace. En la última jugada del partido, cuando el pitido del árbitro estaba a punto de sonar, Catena marcó el gol decisivo para Osasuna. Un gol que confirmaba la derrota del Sevilla, que los hundía en el descenso y que desataba la euforia en el bando navarro.. El pitido del árbitro confirmó la derrota del Sevilla y su caída al descenso. Vlachodimos, a pesar de su buen hacer, no pudo evitar el hundimiento final de su equipo. Las paradas espectaculares del griego se perdieron en la memoria ante el golpe final. Osasuna, con su insistencia, había superado la resistencia del Sevilla, que se vio superado por el ímpetu final de su rival. El Sevilla se encuentra sumido en una profunda crisis de juego y resultados, una situación que parece no tener fin. La urgencia por encontrar una solución es palpable, pero las respuestas no llegan.
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