España no es solo tierra de llanuras infinitas y molinos cervantinos. Bajo el suelo de Ciudad Real late un secreto geológico que desafía los tópicos: el Campo de Calatrava, uno de los focos volcánicos más importantes de Europa Occidental. En este escenario emerge con autoridad el Cerro Gordo, situado entre Granátula de Calatrava y Almagro, que ostenta el título de ser el primer volcán musealizado y visitable de toda la Península Ibérica. Un santuario de magma y ceniza Este gigante dormido, con un eje de 1.000 metros y una profundidad de 830 metros, ofrece una ventana única al centro del planeta. Su fisonomía actual es fruto de su pasado como cantera de puzolanas; una explotación minera que, paradójicamente, permitió seccionar el cono y revelar sus capas estratigráficas. Según los informes técnicos de especialistas en geología y análisis documental, esta singularidad científica impulsó en 2016 su apertura al público, permitiendo al visitante caminar por el interior de una erupción congelada en el tiempo. La relevancia del enclave no es un hecho aislado. La provincia de Ciudad Real custodia más de 300 edificios volcánicos, configurando un paisaje dominado por los «maares»: cráteres anchos originados por explosiones freatomagmáticas. Fenómenos como la Hoya del Mortero o la Laguna de la Posadilla son testimonios de esta violencia geológica que ha esculpido la geografía nacional a través de los milenios. Blindaje patrimonial y reclamo turístico Para salvaguardar esta joya, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha otorgado la figura de Monumento Natural a la mayoría de estos espacios, incluyendo la Hoya de Cervera o la Laguna de la Alberquilla. El «cinturón de fuego» manchego se ha convertido en un eje de desarrollo que tiene en Almagro su epicentro. Allí, el estudio de las coladas de lava convive en armonía con el Corral de Comedias y la excelencia gastronómica local, atrayendo a un perfil de viajero que busca profundidad científica y rigor cultural. España consolida así su liderazgo en el turismo geológico internacional, ofreciendo una alternativa de alto valor que compite con los grandes destinos europeos. El Campo de Calatrava es la prueba definitiva de que la fuerza de la naturaleza que moldeó el centro de la Península hace millones de años sigue siendo, a día de hoy, uno de nuestros patrimonios más fascinantes y por descubrir.
Su singular corte permite descubrir las entrañas del Campo de Calatrava, un complejo de trescientos volcanes protegidos que sitúa a la región como referente europeo del turismo científico y natural
España no es solo tierra de llanuras infinitas y molinos cervantinos. Bajo el suelo de Ciudad Real late un secreto geológico que desafía los tópicos: el Campo de Calatrava, uno de los focos volcánicos más importantes de Europa Occidental. En este escenario emerge con autoridad el Cerro Gordo, situado entre Granátula de Calatrava y Almagro, que ostenta el título de ser el primer volcán musealizado y visitable de toda la Península Ibérica.Un santuario de magma y cenizaEste gigante dormido, con un eje de 1.000 metros y una profundidad de 830 metros, ofrece una ventana única al centro del planeta. Su fisonomía actual es fruto de su pasado como cantera de puzolanas; una explotación minera que, paradójicamente, permitió seccionar el cono y revelar sus capas estratigráficas. Según los informes técnicos de especialistas en geología y análisis documental, esta singularidad científica impulsó en 2016 su apertura al público, permitiendo al visitante caminar por el interior de una erupción congelada en el tiempo.La relevancia del enclave no es un hecho aislado. La provincia de Ciudad Real custodia más de 300 edificios volcánicos, configurando un paisaje dominado por los «maares»: cráteres anchos originados por explosiones freatomagmáticas. Fenómenos como la Hoya del Mortero o la Laguna de la Posadilla son testimonios de esta violencia geológica que ha esculpido la geografía nacional a través de los milenios.Blindaje patrimonial y reclamo turísticoPara salvaguardar esta joya, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha otorgado la figura de Monumento Natural a la mayoría de estos espacios, incluyendo la Hoya de Cervera o la Laguna de la Alberquilla. El «cinturón de fuego» manchego se ha convertido en un eje de desarrollo que tiene en Almagro su epicentro. Allí, el estudio de las coladas de lava convive en armonía con el Corral de Comedias y la excelencia gastronómica local, atrayendo a un perfil de viajero que busca profundidad científica y rigor cultural.España consolida así su liderazgo en el turismo geológico internacional, ofreciendo una alternativa de alto valor que compite con los grandes destinos europeos. El Campo de Calatrava es la prueba definitiva de que la fuerza de la naturaleza que moldeó el centro de la Península hace millones de años sigue siendo, a día de hoy, uno de nuestros patrimonios más fascinantes y por descubrir.
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