Podría elegir prácticamente cualquier rincón del mundo. Hoteles exclusivos, islas en algún pedacito del paraíso aquí en la tierra, o alguno de los destinos que frecuentan las grandes estrellas. Y pese a todo, cuando llega el verano, Ester Expósito vuelve una y otra vez al mismo lugar.. La actriz madrileña, convertida en uno de los rostros españoles más conocidos desde su paso por Élite, mantiene un vínculo especial con una localidad de A Mariña lucense, de donde procede su familia materna y en la que ha pasado muchos de sus veranos desde que era una niña.. Hay un detalle que permite comprender hasta dónde llega esa relación. Ester Expósito lleva tatuado en uno de sus brazos el número 593. No es una fecha ni guarda relación con alguno de sus trabajos. Son los kilómetros que, según explicó ella misma, separan su casa de Madrid de su pueblo en Galicia: Viveiro. “Desde que soy un bebé voy allí en verano, tengo mi pandilla de amigos, me encanta ir todos los veranos a las fiestas”, relataba la intérprete al explicar el origen del tatuaje. A fin de cuentas, antes de convertirse en una actriz perseguida por fotógrafos y acumular millones de seguidores en las redes sociales, era simplemente Ester, una joven que, cuando el calor aprieta, regresaba a casa para encontrarse con su familia y su pandilla.. Un refugio entre el Cantábrico y el Landro. Aunque más allá de las raíces o la fama, el atractivo de Viveiro resulta incuestionable. La localidad se encuentra en uno de los grandes escenarios naturales de la costa de Lugo, allí donde el río Landro desemboca en el Cantábrico formando la ría de Viveiro, alrededor de la cual se distribuyen Viveiro, Covas y Celeiro.. El municipio combina playas, montes y bosques con un casco histórico de calles estrechas, plazas de piedra y edificios con galerías que todavía conserva parte de su estructura medieval.. De las seis puertas que llegó a tener su antigua muralla permanecen tres. La más conocida es la Porta Maior, también denominada de Carlos V, una de las imágenes características de la localidad.. A pocos pasos aparecen monumentos como la iglesia románica de Santa María do Campo, el convento de la Concepción o la iglesia de San Francisco. Al otro lado de la ría se encuentra la capilla de A Misericordia.. El patrimonio natural tampoco queda atrás. Covas y Area figuran entre sus playas más conocidas, mientras que, desde los miradores de San Roque, Monte Faro, A Insua o Monte Castelo se puede contemplar la ría desde diferentes perspectivas.. Otro de sus tesoros está tierra adentro. El Souto da Retorta, declarado Monumento Natural, conserva un singular bosque de eucaliptos centenarios. Entre ellos se encuentra el célebre O Avó, un gigantesco ejemplar próximo a los 70 metros de altura.. Las visitas por costumbre. Viveiro tiene, además, una peculiar capacidad para transformarse varias veces al año. Durante la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, sus calles reciben a miles de visitantes atraídos por una tradición que hunde sus raíces en la Edad Media.. En verano cambia radicalmente el paisaje. El Resurrection Fest convierte la localidad durante varios días en uno de los grandes puntos de encuentro europeos para los aficionados al metal, hardcore y punk. A ello se suman celebraciones como la Festa da Merluza do Pincho de Celeiro, el Mercado Renacentista, la Rapa das Bestas o el propio Naseiro.. La identidad marinera continúa especialmente presente en Celeiro, cuyo puerto mantiene una intensa actividad pesquera y tiene en la merluza del pincho uno de sus productos emblemáticos.. Las “noches más bonitas del año”. En medio de todo ese movimiento, cada verano suele aparecer una visitante que en realidad nunca termina de sentirse como tal. No en vano, Ester Expósito ha definido públicamente su relación con Galicia de una manera mucho más sencilla. En algunas de las imágenes compartidas durante sus estancias ha reconocido tener el corazón “atravesao” por esta tierra y ha hablado de “las noches más bonitas del año”.. La frase ayuda a explicar por qué Viveiro sigue ocupando un lugar tan importante en su vida cuando su carrera podría llevarla prácticamente a cualquier otro punto del planeta. Madrid es la ciudad en la que nació y desarrolló su carrera. Cannes, Venecia y otros grandes escaparates internacionales forman ya parte de su vida profesional. Pero cuando el sol manda en nuestras vidas, hay una distancia que Ester Expósito parece dispuesta a recorrer siempre.. Son exactamente 593 kilómetros. Y los lleva tatuados en la piel… y en el corazón.
Ni la fama ni sus viajes rompen una tradición que incluso lleva grabada en el brazo: 593 kilómetros separan su casa de Madrid de su refugio gallego
Podría elegir prácticamente cualquier rincón del mundo. Hoteles exclusivos, islas en algún pedacito del paraíso aquí en la tierra, o alguno de los destinos que frecuentan las grandes estrellas. Y pese a todo, cuando llega el verano, Ester Expósito vuelve una y otra vez al mismo lugar.. La actriz madrileña, convertida en uno de los rostros españoles más conocidos desde su paso por Élite, mantiene un vínculo especial con una localidad de A Mariña lucense, de donde procede su familia materna y en la que ha pasado muchos de sus veranos desde que era una niña.. Hay un detalle que permite comprender hasta dónde llega esa relación. Ester Expósito lleva tatuado en uno de sus brazos el número 593. No es una fecha ni guarda relación con alguno de sus trabajos. Son los kilómetros que, según explicó ella misma, separan su casa de Madrid de su pueblo en Galicia: Viveiro. “Desde que soy un bebé voy allí en verano, tengo mi pandilla de amigos, me encanta ir todos los veranos a las fiestas”, relataba la intérprete al explicar el origen del tatuaje. A fin de cuentas, antes de convertirse en una actriz perseguida por fotógrafos y acumular millones de seguidores en las redes sociales, era simplemente Ester, una joven que, cuando el calor aprieta, regresaba a casa para encontrarse con su familia y su pandilla.. Un refugio entre el Cantábrico y el Landro. Aunque más allá de las raíces o la fama, el atractivo de Viveiro resulta incuestionable. La localidad se encuentra en uno de los grandes escenarios naturales de la costa de Lugo, allí donde el río Landro desemboca en el Cantábrico formando la ría de Viveiro, alrededor de la cual se distribuyen Viveiro, Covas y Celeiro.. El municipio combina playas, montes y bosques con un casco histórico de calles estrechas, plazas de piedra y edificios con galerías que todavía conserva parte de su estructura medieval.. De las seis puertas que llegó a tener su antigua muralla permanecen tres. La más conocida es la Porta Maior, también denominada de Carlos V, una de las imágenes características de la localidad.. A pocos pasos aparecen monumentos como la iglesia románica de Santa María do Campo, el convento de la Concepción o la iglesia de San Francisco. Al otro lado de la ría se encuentra la capilla de A Misericordia.. El patrimonio natural tampoco queda atrás. Covas y Area figuran entre sus playas más conocidas, mientras que, desde los miradores de San Roque, Monte Faro, A Insua o Monte Castelo se puede contemplar la ría desde diferentes perspectivas.. Otro de sus tesoros está tierra adentro. El Souto da Retorta, declarado Monumento Natural, conserva un singular bosque de eucaliptos centenarios. Entre ellos se encuentra el célebre O Avó, un gigantesco ejemplar próximo a los 70 metros de altura.. Las visitas por costumbre. Viveiro tiene, además, una peculiar capacidad para transformarse varias veces al año. Durante la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, sus calles reciben a miles de visitantes atraídos por una tradición que hunde sus raíces en la Edad Media.. En verano cambia radicalmente el paisaje. El Resurrection Fest convierte la localidad durante varios días en uno de los grandes puntos de encuentro europeos para los aficionados al metal, hardcore y punk. A ello se suman celebraciones como la Festa da Merluza do Pincho de Celeiro, el Mercado Renacentista, la Rapa das Bestas o el propio Naseiro.. La identidad marinera continúa especialmente presente en Celeiro, cuyo puerto mantiene una intensa actividad pesquera y tiene en la merluza del pincho uno de sus productos emblemáticos.. Las “noches más bonitas del año”. En medio de todo ese movimiento, cada verano suele aparecer una visitante que en realidad nunca termina de sentirse como tal. No en vano, Ester Expósito ha definido públicamente su relación con Galicia de una manera mucho más sencilla. En algunas de las imágenes compartidas durante sus estancias ha reconocido tener el corazón “atravesao” por esta tierra y ha hablado de “las noches más bonitas del año”.. La frase ayuda a explicar por qué Viveiro sigue ocupando un lugar tan importante en su vida cuando su carrera podría llevarla prácticamente a cualquier otro punto del planeta. Madrid es la ciudad en la que nació y desarrolló su carrera. Cannes, Venecia y otros grandes escaparates internacionales forman ya parte de su vida profesional. Pero cuando el sol manda en nuestras vidas, hay una distancia que Ester Expósito parece dispuesta a recorrer siempre.. Son exactamente 593 kilómetros. Y los lleva tatuados en la piel… y en el corazón.
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
