La crisis de Rodalies ha abierto una grieta política inédita en la relación entre el Govern del PSC y el Gobierno central del PSOE. En pleno colapso del servicio ferroviario en Cataluña, el ejecutivo de Salvador Illa ha exigido de forma explícita que Renfe y Adif asuman responsabilidades “de manera inmediata” por la acumulación de incidencias que, desde hace días, afectan de forma reiterada a la red.. Fuentes del Govern han señalado este lunes que la gravedad de la situación obliga a una respuesta clara por parte de los operadores estatales, responsables de la gestión de las infraestructuras y del servicio. La demanda llega después de varios días de funcionamiento intermitente de Rodalies y de un fin de semana en el que el servicio quedó completamente suspendido por falta de seguridad en las infraestructuras.. Aunque este lunes se ha recuperado parcialmente la circulación, la normalidad ha vuelto a quedar en entredicho desde primera hora de la mañana, cuando el servicio se ha interrumpido en dos ocasiones por una incidencia en el centro de control de Adif de la Estació de França, en Barcelona. Un episodio más que se suma a una cadena de fallos que se arrastra desde el miércoles pasado.. El origen de la crisis se sitúa en la noche del martes, cuando el desprendimiento de un muro de contención en Gelida (Barcelona) provocó el choque de un tren de la R4 y la muerte de una maquinista en prácticas. El accidente obligó a cortar la línea ferroviaria y tuvo también consecuencias en la movilidad viaria, con el corte parcial de la AP-7 en sentido sur. Desde entonces, Rodalies ha operado a trompicones, con suspensiones totales del servicio el miércoles, el jueves y el sábado.. El PSC señala al Estado, pero cierra filas en casa. La exigencia de responsabilidades a Renfe y Adif —ambas empresas públicas dependientes del Ministerio de Transportes— sitúa al Govern en una posición incómoda, al tratarse de organismos del Estado gobernado por el PSOE. Pese a ello, el Ejecutivo catalán ha querido marcar perfil propio, reclamando soluciones inmediatas y una reacción acorde a la magnitud del colapso.. Sin embargo, puertas adentro, el PSC ha optado por cerrar filas con la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, principal rostro del Govern durante la crisis. La viceprimera secretaria y portavoz del partido, Lluïsa Moret, ha trasladado el “apoyo absoluto” del PSC a Paneque y ha zanjado el debate sobre dimisiones: “No es el momento”.. Moret ha defendido que la prioridad debe ser garantizar el derecho a la movilidad con seguridad y reducir las incidencias al mínimo posible. “Cuando se restituya la situación, pasarán las cosas que tengan que pasar”, ha afirmado, evitando concretar si eso implica ceses en el Govern, en el Gobierno central o en las empresas públicas ferroviarias. Según el PSC, ser exigentes con Adif y Renfe consiste ahora en reclamar soluciones inmediatas y sólidas, no en abrir un debate político sobre responsabilidades.. En la misma línea, fuentes de la Presidencia han confirmado que Salvador Illa no contempla cesar a Paneque y apuesta por centrarse en la gestión. El president, hospitalizado por una osteomielitis púbica, ha delegado sus funciones en el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, lo que además impide legalmente cualquier cese de consellers durante este periodo de suplencia.. Junts eleva la presión y apunta a Illa. La oposición, en cambio, ha convertido Rodalies en un frente político de primer orden. El portavoz de Junts, Josep Rius, ha responsabilizado directamente a Illa de la crisis si no destituye a Paneque. “Si Illa no la quiere cesar, el presidente de la Generalitat pasa a ser el responsable de esta crisis”, ha advertido. Rius ha calificado de “inaudito” que la consellera continúe en el cargo, recordando que fue reprobada por el Parlament hace un año. A su juicio, Paneque ha mentido o ha demostrado desconocer la realidad, razones suficientes para dimitir en lo que ha definido como “la mayor crisis de transporte en Cataluña de los últimos decenios”.. El dirigente de Junts ha ido más allá y ha acusado al PSC de haber enterrado su discurso de buen gobierno. “El mal llamado gobierno de todos es un gobierno de incompetentes”, ha sentenciado, antes de asegurar que la crisis evidencia que el PSC actúa como “un apéndice del PSOE”. En ese sentido, ha criticado la intervención del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, para ayudar a gestionar la crisis: “Y tampoco ha servido de nada”. Según Rius, el Gobierno central tiene “la misma responsabilidad o más” por llevar siete años en el poder sin revertir la desinversión ferroviaria en Cataluña.. Puente en el punto de mira y choque por el autogobierno. Junts también ha señalado directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, al que atribuye “desidia o ignorancia” por no saber de quién era el muro que se derrumbó en Gelida. Por ello, ha reclamado su dimisión y ha denunciado que ceder la gestión de la crisis al Estado supone “rebajar el autogobierno”.. “Es autoaplicarse un 155”, ha afirmado Rius, quien ha ironizado con que el PSC prometía el traspaso de Rodalies y ha acabado “traspasando la Generalitat a Madrid”. Para Junts, el acuerdo entre PSOE y ERC para el traspaso del servicio es un “traspaso fake” superado por la realidad, y la única salida es que Catalunya gestione el 100% de Rodalies.. El portavoz posconvergente también ha cargado contra el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, por su “silencio” ante el colapso ferroviario. “Mientras lee la revista Vogue, Barcelona colapsa”, ha reprochado, subrayando el impacto del caos en miles de trabajadores, estudiantes y empresas.. ERC pide dimisiones, pero no rompe con el Govern. ERC ha adoptado una posición intermedia. Su vicesecretario de Comunicación y portavoz, Isaac Albert, ha reclamado acelerar el traspaso de Rodalies y ha pedido las dimisiones tanto de Óscar Puente como de Sílvia Paneque, al considerar “injustificable” que no haya habido servicio durante varios días.. Albert ha denunciado mensajes contradictorios por parte del Govern y falta de cumplimiento de lo anunciado, y ha exigido acabar con el “desconcierto e incapacidad” en la gestión. No obstante, ha dejado claro que el caos en Rodalies no condiciona una eventual negociación de los presupuestos de la Generalitat: “Estamos obligados a negociar y a hacer política”.
La Generalitat reclama soluciones inmediatas
La crisis de Rodalies ha abierto una grieta política inédita en la relación entre el Govern del PSC y el Gobierno central del PSOE. En pleno colapso del servicio ferroviario en Cataluña, el ejecutivo de Salvador Illa ha exigido de forma explícita que Renfe y Adif asuman responsabilidades “de manera inmediata” por la acumulación de incidencias que, desde hace días, afectan de forma reiterada a la red.. Fuentes del Govern han señalado este lunes que la gravedad de la situación obliga a una respuesta clara por parte de los operadores estatales, responsables de la gestión de las infraestructuras y del servicio. La demanda llega después de varios días de funcionamiento intermitente de Rodalies y de un fin de semana en el que el servicio quedó completamente suspendido por falta de seguridad en las infraestructuras.. Aunque este lunes se ha recuperado parcialmente la circulación, la normalidad ha vuelto a quedar en entredicho desde primera hora de la mañana, cuando el servicio se ha interrumpido en dos ocasiones por una incidencia en el centro de control de Adif de la Estació de França, en Barcelona. Un episodio más que se suma a una cadena de fallos que se arrastra desde el miércoles pasado.. El origen de la crisis se sitúa en la noche del martes, cuando el desprendimiento de un muro de contención en Gelida (Barcelona) provocó el choque de un tren de la R4 y la muerte de una maquinista en prácticas. El accidente obligó a cortar la línea ferroviaria y tuvo también consecuencias en la movilidad viaria, con el corte parcial de la AP-7 en sentido sur. Desde entonces, Rodalies ha operado a trompicones, con suspensiones totales del servicio el miércoles, el jueves y el sábado.. El PSC señala al Estado, pero cierra filas en casa. La exigencia de responsabilidades a Renfe y Adif —ambas empresas públicas dependientes del Ministerio de Transportes— sitúa al Govern en una posición incómoda, al tratarse de organismos del Estado gobernado por el PSOE. Pese a ello, el Ejecutivo catalán ha querido marcar perfil propio, reclamando soluciones inmediatas y una reacción acorde a la magnitud del colapso.. Sin embargo, puertas adentro, el PSC ha optado por cerrar filas con la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, principal rostro del Govern durante la crisis. La viceprimera secretaria y portavoz del partido, Lluïsa Moret, ha trasladado el “apoyo absoluto” del PSC a Paneque y ha zanjado el debate sobre dimisiones: “No es el momento”.. Moret ha defendido que la prioridad debe ser garantizar el derecho a la movilidad con seguridad y reducir las incidencias al mínimo posible. “Cuando se restituya la situación, pasarán las cosas que tengan que pasar”, ha afirmado, evitando concretar si eso implica ceses en el Govern, en el Gobierno central o en las empresas públicas ferroviarias. Según el PSC, ser exigentes con Adif y Renfe consiste ahora en reclamar soluciones inmediatas y sólidas, no en abrir un debate político sobre responsabilidades.. En la misma línea, fuentes de la Presidencia han confirmado que Salvador Illa no contempla cesar a Paneque y apuesta por centrarse en la gestión. El president, hospitalizado por una osteomielitis púbica, ha delegado sus funciones en el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, lo que además impide legalmente cualquier cese de consellers durante este periodo de suplencia.. Junts eleva la presión y apunta a Illa. La oposición, en cambio, ha convertido Rodalies en un frente político de primer orden. El portavoz de Junts, Josep Rius, ha responsabilizado directamente a Illa de la crisis si no destituye a Paneque. “Si Illa no la quiere cesar, el presidente de la Generalitat pasa a ser el responsable de esta crisis”, ha advertido. Rius ha calificado de “inaudito” que la consellera continúe en el cargo, recordando que fue reprobada por el Parlament hace un año. A su juicio, Paneque ha mentido o ha demostrado desconocer la realidad, razones suficientes para dimitir en lo que ha definido como “la mayor crisis de transporte en Cataluña de los últimos decenios”.. El dirigente de Junts ha ido más allá y ha acusado al PSC de haber enterrado su discurso de buen gobierno. “El mal llamado gobierno de todos es un gobierno de incompetentes”, ha sentenciado, antes de asegurar que la crisis evidencia que el PSC actúa como “un apéndice del PSOE”. En ese sentido, ha criticado la intervención del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, para ayudar a gestionar la crisis: “Y tampoco ha servido de nada”. Según Rius, el Gobierno central tiene “la misma responsabilidad o más” por llevar siete años en el poder sin revertir la desinversión ferroviaria en Cataluña.. Puente en el punto de mira y choque por el autogobierno. Junts también ha señalado directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, al que atribuye “desidia o ignorancia” por no saber de quién era el muro que se derrumbó en Gelida. Por ello, ha reclamado su dimisión y ha denunciado que ceder la gestión de la crisis al Estado supone “rebajar el autogobierno”.. “Es autoaplicarse un 155”, ha afirmado Rius, quien ha ironizado con que el PSC prometía el traspaso de Rodalies y ha acabado “traspasando la Generalitat a Madrid”. Para Junts, el acuerdo entre PSOE y ERC para el traspaso del servicio es un “traspaso fake” superado por la realidad, y la única salida es que Catalunya gestione el 100% de Rodalies.. El portavoz posconvergente también ha cargado contra el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, por su “silencio” ante el colapso ferroviario. “Mientras lee la revista Vogue, Barcelona colapsa”, ha reprochado, subrayando el impacto del caos en miles de trabajadores, estudiantes y empresas.. ERC pide dimisiones, pero no rompe con el Govern. ERC ha adoptado una posición intermedia. Su vicesecretario de Comunicación y portavoz, Isaac Albert, ha reclamado acelerar el traspaso de Rodalies y ha pedido las dimisiones tanto de Óscar Puente como de Sílvia Paneque, al considerar “injustificable” que no haya habido servicio durante varios días.. Albert ha denunciado mensajes contradictorios por parte del Govern y falta de cumplimiento de lo anunciado, y ha exigido acabar con el “desconcierto e incapacidad” en la gestión. No obstante, ha dejado claro que el caos en Rodalies no condiciona una eventual negociación de los presupuestos de la Generalitat: “Estamos obligados a negociar y a hacer política”.
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