España es historia, es patrimonio, es naturaleza, es grastronomía. Y el hecho de que muchos pueblos se hayan instalado en nuestro territorio, hace que hayan dejado su impronta con estilos, monumentos, costumbres y tradiciones. Es el caso del mudéjar, un estilo muy arraigado en nuestro país, y que tiene a un precioso pueblo como referente, hasta el punto de que se le denomina la «Isla Mudejar entre un mar de pinares» española.. El arte mudéjar es un estilo artístico que se desarrolló en los reinos cristianos de la Península Ibérica en la Edad Media, y que incorporaba influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán. Fue la consecuencia de las condiciones de convivencia existentes en la España medieval.. Se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos XII y XVII, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas, renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre el arte cristiano y el islámico. Las características del arte mudéjar son: La utilización de materiales blandos como ladrillo, yeso, cerámica o madera, lo que facilita la profusión decorativa, y el uso de ciertos elementos arquitectónicos y temas decorativos.. Para unos historiadores, se trata de un epígono del arte islámico y para otros, de un periodo del arte cristiano en el que aparece la decoración islámica, ya que lo practicaban los mudéjares, gentes de religión musulmana y cultura árabe-bereber que permanecían en los reinos cristianos tras la conquista de su territorio y, a cambio de un impuesto, conservaban su religión y un estatus jurídico propio; pero también moriscos y cristianos que aprendieron las técnicas propias del arte musulmán, según informa Wikipedia.. No es un estilo artístico unitario, sino que posee características peculiares en cada región, entre las que destacan el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. Desde la península ibérica, también viajó a Canarias y a la América española. En el siglo XIX, junto con otros estilos historicistas apareció el neomudéjar.. El término «arte mudéjar» lo acuñó Amador de los Ríos, en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre El estilo mudéjar, en arquitectura. El arte mudéjar es el más representativo de España en la época medieval, no es grandioso, sino peculiar y más personal. Esta peculiaridad viene dada por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y los musulmanes.. Existen distintas variantes de mudejarismo: el románico de ladrillo (León, Valladolid, Ávila y Segovia), el arte mudéjar occidental (desde el Tajo hasta Portugal), el mudéjar aragonés (con características propias, entre otras, la profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada, y mayor desarrollo en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca), Extremadura, Andalucía (Granada, Córdoba y Sevilla), la Comunidad Valenciana (Castellón, Valencia y Alicante) y por último el mudéjar canario, con un control gremial más laxo dónde destaca la carpintería hispanomusulmana, a través de los techos, balcones y ajimeces.. Cuéllar. Pues la preciosa villa que está considerada como la “Isla Mudéjar entre un mar de pinos” española, es la localidad segoviana de Cuéllar, por su altísima concentración de arquitectura mudéjar castellana, incluyendo castillos, iglesias y murallas. Cuéllar se encuentra asentada desde la prehistoria sobre varias colinas y rodeada de la mayor masa de pino resinero de toda Europa. Esta localidad se define como la villa del Mudéjar por el gran número de iglesias de este estilo que acapara su casco antiguo. Cuando se pasea por sus calles entramadas y empinadas el visitante se puede hacer eco de la riqueza monumental que el paso de la historia que ha dejado con palacios, casas blasonadas, arquitectura popular, conventos y castillo.. Cuéllar fue repoblada en el siglo XI, pero no será hasta el siglo XIII cuando la villa disfrute de todo su esplendor gracias a la Mesta, toda esa industria lanar que exportará sus productos a Flandes. Esta riqueza permitió la construcción de un gran número de iglesias mudéjares, tomando el ladrillo como material principal de construcción, la madera en los artesonadas y la piedra caliza en sus robustas torres.. La localidad segoviana fue un ejemplo de convivencia de las tres culturas: cristiana, musulmana y judía, vestigios de estas culturas encontraremos la judería, y la necrópolis del barrio de Santa Clara. En el siglo XVII Cuéllar, como toda Castilla, entra en una etapa de decadencia y despoblación debido a un periodo de crisis por las guerras, los impuestos, las epidemias y la emigración a Indias fundamentalmente.. En el siglo XVIII se produjo una recuperación social y económica gracias al aumento de las cosechas. En la siguiente centuria y parte del siglo XX, se volvió a vivir una etapa de decadencia. En la Guerra de Independencia jugó un papel muy importante, ya que al estar a medio camino entre Segovia y Valladolid, su riqueza agrícola y el castillo hicieron que fuese codiciada por los franceses. La huella que dejaron fue muy negativa, porque además de esquilmar los campos, se saquearon también muchos de sus templos y de sus obras de arte.. En 1936, Cuéllar tomó parte en la Guerra Civil en el bando “nacional”, quedando el castillo convertido en cuartel de soldados italianos y posteriormente en cárcel de presos políticos, sanatorio para tuberculosos y por último penal de delitos comunes. Ha sido recuperado como Instituto de Enseñanza Secundaria, archivo de la Casa Ducal, de la Comunidad de Villa y Tierra y del Ayuntamiento y parcialmente para el Turismo.. La época de posguerra se vivió algo mejor, ya que la población pudo sobrevivir gracias al campo y la ganadería. Muchos de sus habitantes decidieron emigrar buscando mejores condiciones de vida hacia zonas más industrializadas. No obstante, este fenómeno tuvo más repercusión en las localidades vecinas que en la propia Cuéllar. En la actualidad es una de las localidades de la provincia de Segovia más importante, y más visitadas.. Atractivos turísticos. Como una de las cunas del mudéjar, Cuéllar cuenta con numerosos atractivos, entre los que destacan:. Castillo-Palacio de los Duques de Alburquerque. Este edificio aparece documentado en 1306 y se conoce como el castillo de los Duques de Alburquerque, declarado Monumento Artístico Nacional en 1931. Don Beltrán de la Cueva, primer Duque de Alburquerque, fue nombrado señor de Cuéllar por Enrique IV en 1464.. Sobre una edificación primitiva se construyó una fortaleza rectangular en estilo gótico con torreones en sus ángulos. En la fachada sur se levanta una galería renacentista sostenida por ménsulas y bajo ella, se abre un balcón que pertenecía al comedor y un ventanal de la sala de recepciones.. La fachada norte alberga la puerta principal con el escudo de Castilla y León con el lema de Enrique IV “agridulce es reinar”, el de los Cueva y el de la primera esposa de don Beltrán, D» Mencía de Mendoza. En su interior se levanta el palacio, que fue construido posteriormente, en torno a un patio central de columnas sobre el que cabalga una doble galería con arcos rebajados del siglo XVI. A esta galería se abren los salones con techumbres de artesonados de estuco y vigas talladas.. Otras dependencias son la bodega, la armería, la zona de servicio y las habitaciones nobles, desde donde se podía acceder a una pequeña capilla gótica. Posteriormente se levantó otra capilla en la huerta, frente al arco principal. A lo largo de su historia, la fortificación ha tenido diferentes usos. Así, fue cuartel general de Lord Wellington y refugio del general Hugo durante la Guerra de la Independencia, sufriendo el saqueo de las tropas napoleónicas. Es seguro que entre estas paredes se inspiró José de Espronceda, desterrado en Cuéllar en 1833, para escribir su novela romántica “Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar”. Durante la dictadura fue primero prisión política, cárcel común y sanatorio para enfermos tuberculosos.. Es en suma un castillo que encierra la realidad de muchos castillos construidos a lo largo de diferentes épocas, desplegando estilos arquitectónicos diversos y revelando funciones sociales igualmente dispares que se han modificado substancialmente con el tiempo.. En la actualidad, los Duques han cedido su uso al Ministerio de Educación y Cultura, que ha instalado el centro de Enseñanza Secundaria “Duque de Alburquerque”. El Castillo también acoge la Oficina Municipal de Turismo, el Archivo Histórico de Cuéllar y Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque, según señala la propia web del ayuntamiento.. Iglesia de San Martín y Centro de Arte Mudéjar. Templo mudéjar de tres naves, triple ábside y torre a los pies. La iglesia fue restaurada por la escuela taller y es en la única donde podemos ver el mudéjar es estado puro, libre de yesos y reformas barrocas.. En la actualidad alberga el centro de interpretación del arte mudéjar, espectáculo de luces, imágenes y música arábigo-andaluza que te traslada a la castilla del siglo XI-XII dónde convivieron las tres culturas. Fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1931.. Iglesia de San Esteban. Esta iglesia está construida en la parte alta de la villa. Su ábside de dimensiones espectaculares se construye como un gran bastión militar protegiendo la puerta de san Martín. Por sus características, se puede decir que es el más representativo del arte mudéjar cuellarano. En su interior alberga 4 sepulcros de alabastro de gran riqueza artística construidos entre el siglo XV y XVI. Desde esta iglesia todos los años los días 1 y 6 de enero se procesiona al Niño de la Bola, talla del siglo XVII y del cual son muy devotos los cuellaranos.. Iglesia de San Andrés. Situada a extramuros de las murallas, posee una de las plantas más perfectas en arte mudéjar. La iglesia tiene tres naves y tres ábsides de arquerías y casetones de ladrillos. En su interior alberga un calvario bizantino, pinturas murales en los ábsides laterales.. Palacios, Casas Nobles y Arquitectura Popular. En Cuéllar aún quedan calles y rincones que son testimonio del esplendor de siglos pasados. Perderse por sus calles supone adentrarse en la belleza de sus palacios, sus casas blasonadas y su arquitectura popular construida a base de entramados de madera y adobe, o mampostería de piedra caliza. Cabe destacar el Palacio Pedro I, de los pocos ejemplares de románico civil a nivel nacional o el Palacio de Santa Cruz, la Casa de los Rojas, Grijalba, Velázquez que fueron partícipes en el descubrimiento de América.. Murallas. El conjunto amurallado de Cuéllar es uno de los más importantes de Castilla y León. Está formado por dos recintos, uno superior con carácter más fortificado y uno inferior, más urbano. Las numerosas puertas y sus características la convierten un bien patrimonial de gran valor con una longitud de unos 2 kilómetros.. Atractivos naturales. Pero Cuéllar no es solo mudéjar y patrimonio, la localidad segoviana también cuenta con grandes recursos naturales, como demuestra contar con la mayor masa de pino resinero de Europa.. Senda de los Pescadores. Cuéllar es cabecera de la comunidad de Tierra y Villa, engloba 36 pueblos en medio de una zona de pino resinero, que constituyo una gran riqueza en su tiempo. Hoy supone una gran masa verde de alto valor ecológico y paisajístico. El rio Cega abraza el pinar proporcionándole un abanico de colores en estaciones como el otoño y la primavera.. Especie tan típicas de los paisajes de ribera, como los álamos, avellanos, endrinos estarán presenten en la senda de los pescadores que empieza su recorrido junto a la A-601, tomando la salida 57 y accede al río Cega por debajo del puente de la autovía, todo ello debidamente señalizado. Santuario de Nuestra Señora del Henar. Se encuentra ubicado a 5 kilómetros de Cuéllar con una hermosa área recreativa llena de praderas, frondosos árboles y fuentes que dan lugar a un bello paisaje. Según la leyenda, la imagen de la virgen se trajo desde Antioquía en el 67 de nuestra era, y con la invasión musulmana se enterró.. En 1580 se apareció a un pastor, pero según los datos históricos, la imagen es románica del siglo XIII, y perteneció a un poblado, por el año 1247, ya desaparecido y que llevaba el nombre de Santa María del Henar.. Gastronomía. Pero es que Cuéllar también es gastronomía. El lechazo asado en horno de leña es su gran protagonista. Junto a él, no puede faltar un plato elaborado con endivias, hortalizas de la huerta de temporada y los níscalos del mar de pinares.. Uno que visita Cuéllar no puede marcharse sin llevarse un dulce típico elaborado con achicoria, mantequilla y piñón, conocidos en Cuéllar como los ladrillitos mudéjares. También es sus pastelerías se puede degustar de deliciosas pastas de piñón, rosquillas de palo o de yema. Y en sus carnicerías, productos cárnicos como los embutidos y sus quesos de oveja. Además, algunos vinos de la Tierra han rescatado la actividad vitícola.
Su principal atractivo es un Castillo-Palacio, Bien de Interés Cultural desde 1931
España es historia, es patrimonio, es naturaleza, es grastronomía. Y el hecho de que muchos pueblos se hayan instalado en nuestro territorio, hace que hayan dejado su impronta con estilos, monumentos, costumbres y tradiciones. Es el caso del mudéjar, un estilo muy arraigado en nuestro país, y que tiene a un precioso pueblo como referente, hasta el punto de que se le denomina la «Isla Mudejar entre un mar de pinares» española.. El arte mudéjar es un estilo artístico que se desarrolló en los reinos cristianos de la Península Ibérica en la Edad Media, y que incorporaba influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán. Fue la consecuencia de las condiciones de convivencia existentes en la España medieval.. Se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos XII y XVII, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas, renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre el arte cristiano y el islámico. Las características del arte mudéjar son: La utilización de materiales blandos como ladrillo, yeso, cerámica o madera, lo que facilita la profusión decorativa, y el uso de ciertos elementos arquitectónicos y temas decorativos.. Para unos historiadores, se trata de un epígono del arte islámico y para otros, de un periodo del arte cristiano en el que aparece la decoración islámica, ya que lo practicaban los mudéjares, gentes de religión musulmana y cultura árabe-bereber que permanecían en los reinos cristianos tras la conquista de su territorio y, a cambio de un impuesto, conservaban su religión y un estatus jurídico propio; pero también moriscos y cristianos que aprendieron las técnicas propias del arte musulmán, según informa Wikipedia.. No es un estilo artístico unitario, sino que posee características peculiares en cada región, entre las que destacan el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. Desde la península ibérica, también viajó a Canarias y a la América española. En el siglo XIX, junto con otros estilos historicistas apareció el neomudéjar.. El término «arte mudéjar» lo acuñó Amador de los Ríos, en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre El estilo mudéjar, en arquitectura. El arte mudéjar es el más representativo de España en la época medieval, no es grandioso, sino peculiar y más personal. Esta peculiaridad viene dada por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y los musulmanes.. Existen distintas variantes de mudejarismo: el románico de ladrillo (León, Valladolid, Ávila y Segovia), el arte mudéjar occidental (desde el Tajo hasta Portugal), el mudéjar aragonés (con características propias, entre otras, la profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada, y mayor desarrollo en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca), Extremadura, Andalucía (Granada, Córdoba y Sevilla), la Comunidad Valenciana (Castellón, Valencia y Alicante) y por último el mudéjar canario, con un control gremial más laxo dónde destaca la carpintería hispanomusulmana, a través de los techos, balcones y ajimeces.. Cuéllar. Pues la preciosa villa que está considerada como la “Isla Mudéjar entre un mar de pinos” española, es la localidad segoviana de Cuéllar, por su altísima concentración de arquitectura mudéjar castellana, incluyendo castillos, iglesias y murallas. Cuéllar se encuentra asentada desde la prehistoria sobre varias colinas y rodeada de la mayor masa de pino resinero de toda Europa. Esta localidad se define como la villa del Mudéjar por el gran número de iglesias de este estilo que acapara su casco antiguo. Cuando se pasea por sus calles entramadas y empinadas el visitante se puede hacer eco de la riqueza monumental que el paso de la historia que ha dejado con palacios, casas blasonadas, arquitectura popular, conventos y castillo.. Cuéllar fue repoblada en el siglo XI, pero no será hasta el siglo XIII cuando la villa disfrute de todo su esplendor gracias a la Mesta, toda esa industria lanar que exportará sus productos a Flandes. Esta riqueza permitió la construcción de un gran número de iglesias mudéjares, tomando el ladrillo como material principal de construcción, la madera en los artesonadas y la piedra caliza en sus robustas torres.. La localidad segoviana fue un ejemplo de convivencia de las tres culturas: cristiana, musulmana y judía, vestigios de estas culturas encontraremos la judería, y la necrópolis del barrio de Santa Clara. En el siglo XVII Cuéllar, como toda Castilla, entra en una etapa de decadencia y despoblación debido a un periodo de crisis por las guerras, los impuestos, las epidemias y la emigración a Indias fundamentalmente.. En el siglo XVIII se produjo una recuperación social y económica gracias al aumento de las cosechas. En la siguiente centuria y parte del siglo XX, se volvió a vivir una etapa de decadencia. En la Guerra de Independencia jugó un papel muy importante, ya que al estar a medio camino entre Segovia y Valladolid, su riqueza agrícola y el castillo hicieron que fuese codiciada por los franceses. La huella que dejaron fue muy negativa, porque además de esquilmar los campos, se saquearon también muchos de sus templos y de sus obras de arte.. En 1936, Cuéllar tomó parte en la Guerra Civil en el bando “nacional”, quedando el castillo convertido en cuartel de soldados italianos y posteriormente en cárcel de presos políticos, sanatorio para tuberculosos y por último penal de delitos comunes. Ha sido recuperado como Instituto de Enseñanza Secundaria, archivo de la Casa Ducal, de la Comunidad de Villa y Tierra y del Ayuntamiento y parcialmente para el Turismo.. La época de posguerra se vivió algo mejor, ya que la población pudo sobrevivir gracias al campo y la ganadería. Muchos de sus habitantes decidieron emigrar buscando mejores condiciones de vida hacia zonas más industrializadas. No obstante, este fenómeno tuvo más repercusión en las localidades vecinas que en la propia Cuéllar. En la actualidad es una de las localidades de la provincia de Segovia más importante, y más visitadas.. Atractivos turísticos. Como una de las cunas del mudéjar, Cuéllar cuenta con numerosos atractivos, entre los que destacan:. Castillo-Palacio de los Duques de Alburquerque. Este edificio aparece documentado en 1306 y se conoce como el castillo de los Duques de Alburquerque, declarado Monumento Artístico Nacional en 1931. Don Beltrán de la Cueva, primer Duque de Alburquerque, fue nombrado señor de Cuéllar por Enrique IV en 1464.. Sobre una edificación primitiva se construyó una fortaleza rectangular en estilo gótico con torreones en sus ángulos. En la fachada sur se levanta una galería renacentista sostenida por ménsulas y bajo ella, se abre un balcón que pertenecía al comedor y un ventanal de la sala de recepciones.. La fachada norte alberga la puerta principal con el escudo de Castilla y León con el lema de Enrique IV “agridulce es reinar”, el de los Cueva y el de la primera esposa de don Beltrán, D» Mencía de Mendoza. En su interior se levanta el palacio, que fue construido posteriormente, en torno a un patio central de columnas sobre el que cabalga una doble galería con arcos rebajados del siglo XVI. A esta galería se abren los salones con techumbres de artesonados de estuco y vigas talladas.. Otras dependencias son la bodega, la armería, la zona de servicio y las habitaciones nobles, desde donde se podía acceder a una pequeña capilla gótica. Posteriormente se levantó otra capilla en la huerta, frente al arco principal. A lo largo de su historia, la fortificación ha tenido diferentes usos. Así, fue cuartel general de Lord Wellington y refugio del general Hugo durante la Guerra de la Independencia, sufriendo el saqueo de las tropas napoleónicas. Es seguro que entre estas paredes se inspiró José de Espronceda, desterrado en Cuéllar en 1833, para escribir su novela romántica “Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar”. Durante la dictadura fue primero prisión política, cárcel común y sanatorio para enfermos tuberculosos.. Es en suma un castillo que encierra la realidad de muchos castillos construidos a lo largo de diferentes épocas, desplegando estilos arquitectónicos diversos y revelando funciones sociales igualmente dispares que se han modificado substancialmente con el tiempo.. En la actualidad, los Duques han cedido su uso al Ministerio de Educación y Cultura, que ha instalado el centro de Enseñanza Secundaria “Duque de Alburquerque”. El Castillo también acoge la Oficina Municipal de Turismo, el Archivo Histórico de Cuéllar y Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque, según señala la propia web del ayuntamiento.. Iglesia de San Martín y Centro de Arte Mudéjar. Templo mudéjar de tres naves, triple ábside y torre a los pies. La iglesia fue restaurada por la escuela taller y es en la única donde podemos ver el mudéjar es estado puro, libre de yesos y reformas barrocas.. En la actualidad alberga el centro de interpretación del arte mudéjar, espectáculo de luces, imágenes y música arábigo-andaluza que te traslada a la castilla del siglo XI-XII dónde convivieron las tres culturas. Fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1931.. Iglesia de San Esteban. Esta iglesia está construida en la parte alta de la villa. Su ábside de dimensiones espectaculares se construye como un gran bastión militar protegiendo la puerta de san Martín. Por sus características, se puede decir que es el más representativo del arte mudéjar cuellarano. En su interior alberga 4 sepulcros de alabastro de gran riqueza artística construidos entre el siglo XV y XVI. Desde esta iglesia todos los años los días 1 y 6 de enero se procesiona al Niño de la Bola, talla del siglo XVII y del cual son muy devotos los cuellaranos.. Iglesia de San Andrés. Situada a extramuros de las murallas, posee una de las plantas más perfectas en arte mudéjar. La iglesia tiene tres naves y tres ábsides de arquerías y casetones de ladrillos. En su interior alberga un calvario bizantino, pinturas murales en los ábsides laterales.. Palacios, Casas Nobles y Arquitectura Popular. En Cuéllar aún quedan calles y rincones que son testimonio del esplendor de siglos pasados. Perderse por sus calles supone adentrarse en la belleza de sus palacios, sus casas blasonadas y su arquitectura popular construida a base de entramados de madera y adobe, o mampostería de piedra caliza. Cabe destacar el Palacio Pedro I, de los pocos ejemplares de románico civil a nivel nacional o el Palacio de Santa Cruz, la Casa de los Rojas, Grijalba, Velázquez que fueron partícipes en el descubrimiento de América.. Murallas. El conjunto amurallado de Cuéllar es uno de los más importantes de Castilla y León. Está formado por dos recintos, uno superior con carácter más fortificado y uno inferior, más urbano. Las numerosas puertas y sus características la convierten un bien patrimonial de gran valor con una longitud de unos 2 kilómetros.. Atractivos naturales. Pero Cuéllar no es solo mudéjar y patrimonio, la localidad segoviana también cuenta con grandes recursos naturales, como demuestra contar con la mayor masa de pino resinero de Europa.. Senda de los Pescadores. Cuéllar es cabecera de la comunidad de Tierra y Villa, engloba 36 pueblos en medio de una zona de pino resinero, que constituyo una gran riqueza en su tiempo. Hoy supone una gran masa verde de alto valor ecológico y paisajístico. El rio Cega abraza el pinar proporcionándole un abanico de colores en estaciones como el otoño y la primavera.. Especie tan típicas de los paisajes de ribera, como los álamos, avellanos, endrinos estarán presenten en la senda de los pescadores que empieza su recorrido junto a la A-601, tomando la salida 57 y accede al río Cega por debajo del puente de la autovía, todo ello debidamente señalizado. Santuario de Nuestra Señora del Henar. Se encuentra ubicado a 5 kilómetros de Cuéllar con una hermosa área recreativa llena de praderas, frondosos árboles y fuentes que dan lugar a un bello paisaje. Según la leyenda, la imagen de la virgen se trajo desde Antioquía en el 67 de nuestra era, y con la invasión musulmana se enterró.. En 1580 se apareció a un pastor, pero según los datos históricos, la imagen es románica del siglo XIII, y perteneció a un poblado, por el año 1247, ya desaparecido y que llevaba el nombre de Santa María del Henar.. Gastronomía. Pero es que Cuéllar también es gastronomía. El lechazo asado en horno de leña es su gran protagonista. Junto a él, no puede faltar un plato elaborado con endivias, hortalizas de la huerta de temporada y los níscalos del mar de pinares.. Uno que visita Cuéllar no puede marcharse sin llevarse un dulce típico elaborado con achicoria, mantequilla y piñón, conocidos en Cuéllar como los ladrillitos mudéjares. También es sus pastelerías se puede degustar de deliciosas pastas de piñón, rosquillas de palo o de yema. Y en sus carnicerías, productos cárnicos como los embutidos y sus quesos de oveja. Además, algunos vinos de la Tierra han rescatado la actividad vitícola.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
