Gastronomía y patrimonio siempre son sinónimo de éxito. Las ciudades y pueblos que los combinan son de los más atractivos que pueden existir, ya que permiten a los amantes de los viajes contemplar bellos monumentos y a la vez degustar manjares. Esto cada vez está calando mucho más entre los visitantes, y hay un pueblo que lo combina a la perfección, ya que es uno de los lugares dónde mejor se come y cuenta con numerosos Bienes de Interés Cultural. Además en el subsuelo cuenta con un secreto en forma de bodegas subterráneas, que hacen a esta ciudad única.. La ciudad de la que vamos a hablar también ostenta el privilegio de ser considerada como la “Capital mundial del Lechazo”, uno de los manjares más apreciados de nuestro país, y que cada vez atrae a un mayor número de amantes de la buena carne. El término “lechazo” es especialmente utilizado en el área de Castilla y León, Cantabria y la cuenca del Duero donde su IGP “Lechazo de Castilla y León” fija que no debe pesar más de doce kilos en el momento del sacrificio, no superar los treinta – treinta y cinco días de vida y una alimentación exclusivamente con leche materna. En otras localizaciones el lechazo o cordero lechal, es la cría de la oveja que tiene menos de cuarenta y cinco días de edad, ha sido alimentada fundamentalmente con leche y el peso de la canal será inferior a ocho kilos.. El lechazo asado tiene una receta muy sencilla. Con un buen cordero lechal, de entre tres y cuatro kilos, aceite de oliva, agua y sal, junto a un buen horno, si puede ser de leña mejor, cualquiera puede disfrutar de uno de los principales manjares de la cocina española.. Aranda de Duero. Pues la “Capital Mundial del Lechazo” no es otra que la localidad burgalesa de Aranda de Duero. Repoblada en el siglo IX, el nombre de esta ciudad castellana aparece por primera vez en el Concilio de Husillos celebrado en el año 1088. Sin embargo tuvo ya poblaciones antiquísimas de cuyas lenguas toma su nombre, Aranda que significa precisamente «vega amplia» y del río el sobrenombre de Duero.. Lugar de realengo, ya en el siglo XIII la villa había obtenido de Sancho IV y Pedro I el privilegio de su condición de realenga, condición a la que nunca quisieron renunciar los arandinos. De ello dieron pruebas cuando, durante la minoría de edad de Fernando IV, Diego López de Haro quiso hacerse con la villa. La torre de la iglesia de Santa María, levantada en el siglo XII como elemento defensivo de la población, es testigo de aquellas intrigas cortesanas.. Corte en el reinado de Enrique IV, en ella el arzobispo Alfonso Carrillo convocó un Concilio el año 1473, celebrado en la iglesia de San Juan. Leal la villa a la causa de la princesa Isabel pare la sucesión a la corona, es en esta época cuando, a finales del siglo XV, comienzos del XVI, se realizan, entre otras obras, la portada de la iglesia de Santa María, en la que lucen los escudos reales. En el centro de la extensa vega que riega el río Duero, se encuentra la capital de la no menos extensa comarca de la ribereña: Aranda de Duero. La iglesia, de estilo gótico, construida en el siglo XV, conserva en su interior, entre otras obras de arte, un retablo del siglo XVII y un bellísimo púlpito renacentista, tallado por Miguel Espinosa y Juan de Cambray.. También gótica, aunque anterior a la de Santa María, es la iglesia de San Juan. Adorna su fachada una portada de arcos apuntados sostenidos por delicados capiteles, y una imagen posterior de San Juan Bautista. En la capilla de las Calderonas puede admirarse un retablo plateresco, con pinturas de un autor desconocido de principios del siglo XVI, según señala la página web del Ayuntamiento.. En el siglo XVIII, durante la monarquía de los Borbones, Aranda de Duero se consolida como villa de realengo. En este siglo y en el siguiente, con la incipiente tradición agrícola y vinícola y con la construcción del ferrocarril, la zona reactiva su economía y adquiere un importante renombre a nivel nacional.. El Tratado de Fontainebleau disponía la entrada de los ejércitos imperiales en la península para la proyectada invasión de Portugal. En octubre de 1807 comienzan los preparativos para la entrada en Burgos de las tropas francesas, inicialmente restringida a Burgos, Pancorbo y Miranda de Ebro. En marzo de 1808, las primeras tropas francesas atraviesan Aranda, bajo el mando del Mariscal Murat, en dirección a Madrid.. En la actualidad, además de su importancia industrial, se ha convertido en un importante atractivo turístico. En verano es un referente cultural al acoger el Festival Sonorama Ribera. Asimismo, la ciudad acoge el Congreso Internacional Fine Wine de la D.O. Ribera del Duero, considerado el mayor encuentro internacional sobre vino y cultura, y la Milla de Aranda, la carrera de la milla más importante de España. En 2014 la capital ribereña albergó la XIX edición de la exposición de Las Edades del Hombre y en 2020 fue elegida como Ciudad Europea del Vino.. Gastronomía. La gastronomía de Aranda de Duero presenta una amplia variedad de platos llenos de tradición, sobre los que destacan nuestros dos principales pilares culinarios. Uno de ellos es el lechazo al estilo de Aranda, que recibe su nombre del cordero lechal y que es cocinado en un horno de leña y presentado en una cazuela de barro, tal y como mandan nuestras costumbres. La localidad arandina posee un gran abanico de restaurantes asadores que preparan este tradicional plato y todo tipo de asados, como las chuletillas de lechal, con los productos locales de mayor calidad.. El otro gran pilar de la gastronomía de Aranda son sus vinos, que disponen de su propia denominación de origen Ribera del Duero. Esta comarca ribereña brilla por su infinidad de viñedos y bodegas que se encargan de producir uno de los mejores caldos que podrás degustar en toda la península.. A estos dos manjares solo queda añadirles el pan típico de la zona, la Torta de Aranda. Elaborada ya siglos atrás por los campesinos arandinos, esta torta junto a los ya mencionados lechazo y vino, nos ofrecen el menú más característico de todo el municipio de Aranda.. Pero no todo es lechazo y vino en Aranda de Duero. Uno de los puntos fuertes culinarios de la región es el embutido, sobre todo la morcilla de la provincia de Burgos que tiene una gran fama en España y de la cual Aranda produce su propia variante, la Morcilla de Aranda. Esta variedad local se diferencia de las demás por el uso de ciertas especias y por su doble cocción, las cuales la otorgan de un sabor característico y de una mayor ligereza a la hora de ser comida.. Del proceso fabricación de esta morcilla se puede obtener uno de los guisos con mayor tradición de la ribera, el calducho. Obtenido del caldo resultante de la cocción de las morcillas al que se le añaden algunas rebanadas de pan, este alimento ha sido parte fundamental en las vidas de nuestros antepasados y a día de hoy aún lo sigue siendo en nuestra cultura.. Junto al calducho, la sopa de ajo es otro de sus platos más tradicionales y humildes que los campesinos de nuestra tierra consumían habitualmente, y sin los que hoy en día sería imposible describir nuestra historia culinaria.. Un elemento sin el que no se podría entender su gastronomía es el queso de oveja. Aranda cuenta con una ganadería ovina que es tradición en la zona desde siempre, y que es fuente de los muchos quesos con una denominación de origen única, Quesos Región del Duero, que son preparados por nuestros artesanos de formas muy diversas y que suelen acompañar en la mesa a una buena copa de vino ribereño.. Los productos de temporada también conforman un grupo imprescindible a la hora de preparar nuestra comida. La ribera dispone de una gran gama de hongos, los cuales son usados en un sinfín de recetas como revueltos, guisos, tortillas, etc.. Otros productos de temporada característicos de la Ribera del Duero son los derivados de la caza de pelo y pluma, carnes como la de codorniz, perdiz, liebre, corzo y jabalí unen a nuestra naturaleza más salvaje con nuestra cocina para crear multitud de sabores que hacen a las carnes de Aranda variadas y de una gran calidad.. Por último, es obligatorio detenerse en los postres que nos brinda Aranda de Duero. Los empiñonados son uno de los más característicos de nuestra historia, se trata de un dulce que toma su nombre de uno de sus ingredientes, los piñones, y que se empezaron a producir hace más de 60 años por un pastelero local.. Además el visitante puede disfrutar de otros postres típicos como las famosas rosquillas ciegas, el arroz con leche y otra infinidad de postres que podrás descubrir recorriendo nuestra ciudad.. Atractivos monumentales. Junto a la gastronomía, el patrimonio es otro de los principales atractivos de la localidad burgalesa, con numerosos Bienes de Interés Cultural (BIC), y de entre todas ellas sobresalen las bodegas subterráneas.. Bodegas subterráneas. En Aranda de Duero la producción de vino está totalmente asociada a las bodegas subterráneas. Un atractivo turístico que llega a nuestros días desde los siglos XII y XIII y que suponen una verdadera joya. En total, más de 130 bodegas que comprenden alrededor de siete kilómetros de galerías que se extienden bajo los pies de quien camina por el centro de Aranda. Cuevas que recorren cada rincón del subsuelo, que serpentean uniéndose y jugando a crear un entramado que se ha convertido en un emblema de la ciudad ribereña. Las bodegas subterráneas de Aranda de Duero son un tesoro oculto en la región vinícola de Ribera del Duero. Estas singulares construcciones subterráneas representan una parte fundamental de la historia y la cultura vitivinícola de la zona.. Estas bodegas se remontan a la época medieval, aunque algunas de ellas pueden tener raíces aún más antiguas. Fueron creadas por los vinicultores locales como respuesta a las condiciones climáticas extremas de la región, con veranos calurosos e inviernos fríos. Las bodegas subterráneas proporcionaban un ambiente constante y fresco para almacenar y madurar el vino, lo que resultaba esencial para la calidad de los vinos producidos en la zona.. La construcción de estas bodegas era un proceso laborioso que requería la excavación de la tierra y la creación de pasadizos y habitaciones subterráneas. Además de su función de almacenamiento, las bodegas también servían como lugar de socialización y reunión para la comunidad vinícola.. Hoy en día, las bodegas subterráneas de Aranda de Duero son uno de los atractivos turísticos más importantes de la región. En ellas, los visitantes pueden explorar estas impresionantes estructuras subterráneas y descubrir más acerca de la historia del vino dentro de la Ruta.. Iglesia de Santa María la Real. El templo se trata de una imponente construcción gótica levantada durante los siglos XV-XVI sobre los cimientos de una iglesia románica. Ubicado en el centro de la ciudad, este monumento sacro se construye debido al crecimiento de la población arandina, la cual necesitaba de un lugar más amplio para poder profesar su religión. En el tímpano de la propia iglesia se puede encontrar toda una colección de escenas religiosas tales como el Nacimiento de Jesús, la Epifanía, la Crucifixión, etc. Ya en el interior de la catedral, lo más llamativo para la vista es su preciosa escalera del coro, construida en el siglo XVI.. Iglesia de San Juan. De nuevo de estilo gótico y de nuevo localizada en el centro del municipio, su construcción comenzó en el siglo XIV y no terminaría hasta el siglo siguiente, tras la cual sucedió en 1473 la celebración del Concilio de Aranda, el evento histórico de mayor importancia que viviría este templo. Encima de la entrada al lugar, un altorrelieve de San Juan nos da la bienvenida a su interior, en el cual tres bóvedas se elevan, custodiando una de ellas un bonito retablo. En la actualidad, su interior acoge un Museo Sacro que contiene objetos religiosos e históricos que pertenecieron a la diócesis local.. Iglesia de San Nicolás de Bari. Situada en el centro del barrio de Sinovas fue sometida a una restauración en el año 2009. La iglesia esta compuesta por una nave y una portada románicas fechadas en el siglo XIII y que presentan unos canecillos superiores esculpidos en madera. En frente de la propia construcción, se hacen llamativas una serie de columnas renacentistas que forman un pequeño atrio. Ya en su interior, podemos encontrar dos fascinantes artesonados, uno realizado por el maestro Espinosa en el siglo XIV y otro de estilo mudéjar de los siglos XIII y XIV.. Rollo Jurisdiccional. Ubicado en un principio en la Plaza Mayor pero traspasado a la Plaza del Rollo, se trata de uno de los varios rollos que existen por toda la península castellana y cuya principal función era la de simbolizar el privilegio de villazgo del que gozaba una población. Otro de los usos que fueron adoptando estas peculiares obras durante la época medieval fue la de la función de picota, lugar donde se exponían a los reos ajusticiados, ya que el uso de esta estaba en declive.. En 1813 las Cortes de Cádiz ordenan mediante un decreto, la demolición de todos los rollos por su significado, que según estos refleja la vejación hacia el pueblo castellano, es por este derrumbamiento masivo por el cual hoy en día los rollos jurisdiccionales que quedan en pie son considerados como importantes monumentos históricos.. Palacio de los Berdugo. Casa señorial castellana construida en el siglo XV por Martín de Durango y uno de los lugares donde permaneció Napoleón Bonaparte durante su estancia para ocupar España. De propiedad privada y limitada a la celebración de eventos, esta preciosa hacienda cuenta en su interior con un pequeño patio columnado en el que sobresale un brocal en su centro, además de una biblioteca y los diferentes emblemas heráldicos de las diferentes familias que habitaron en la casona.. Plaza Mayor. Surgida en el medievo como lugar común para celebraciones y festejos, no se incluyó dentro de los muros de la ciudad hasta el crecimiento de la misma, momento en el cual se empezaron a edificar casas a su alrededor, mostrando un aspecto más parecido al que luce en la actualidad. Con el paso de los siglos, los soportales que rodeaban el lugar fueron sustituidos por aceras y comenzaron a surgir diferentes puestos y negocios en sus inmediaciones.
Considerada como la “Capital del Lechazo” acumula títulos gastronómicos y patrimoniales
Gastronomía y patrimonio siempre son sinónimo de éxito. Las ciudades y pueblos que los combinan son de los más atractivos que pueden existir, ya que permiten a los amantes de los viajes contemplar bellos monumentos y a la vez degustar manjares. Esto cada vez está calando mucho más entre los visitantes, y hay un pueblo que lo combina a la perfección, ya que es uno de los lugares dónde mejor se come y cuenta con numerosos Bienes de Interés Cultural. Además en el subsuelo cuenta con un secreto en forma de bodegas subterráneas, que hacen a esta ciudad única.. La ciudad de la que vamos a hablar también ostenta el privilegio de ser considerada como la “Capital mundial del Lechazo”, uno de los manjares más apreciados de nuestro país, y que cada vez atrae a un mayor número de amantes de la buena carne. El término “lechazo” es especialmente utilizado en el área de Castilla y León, Cantabria y la cuenca del Duero donde su IGP “Lechazo de Castilla y León” fija que no debe pesar más de doce kilos en el momento del sacrificio, no superar los treinta – treinta y cinco días de vida y una alimentación exclusivamente con leche materna. En otras localizaciones el lechazo o cordero lechal, es la cría de la oveja que tiene menos de cuarenta y cinco días de edad, ha sido alimentada fundamentalmente con leche y el peso de la canal será inferior a ocho kilos.. El lechazo asado tiene una receta muy sencilla. Con un buen cordero lechal, de entre tres y cuatro kilos, aceite de oliva, agua y sal, junto a un buen horno, si puede ser de leña mejor, cualquiera puede disfrutar de uno de los principales manjares de la cocina española.. Aranda de Duero. Pues la “Capital Mundial del Lechazo” no es otra que la localidad burgalesa de Aranda de Duero. Repoblada en el siglo IX, el nombre de esta ciudad castellana aparece por primera vez en el Concilio de Husillos celebrado en el año 1088. Sin embargo tuvo ya poblaciones antiquísimas de cuyas lenguas toma su nombre, Aranda que significa precisamente «vega amplia» y del río el sobrenombre de Duero.. Lugar de realengo, ya en el siglo XIII la villa había obtenido de Sancho IV y Pedro I el privilegio de su condición de realenga, condición a la que nunca quisieron renunciar los arandinos. De ello dieron pruebas cuando, durante la minoría de edad de Fernando IV, Diego López de Haro quiso hacerse con la villa. La torre de la iglesia de Santa María, levantada en el siglo XII como elemento defensivo de la población, es testigo de aquellas intrigas cortesanas.. Corte en el reinado de Enrique IV, en ella el arzobispo Alfonso Carrillo convocó un Concilio el año 1473, celebrado en la iglesia de San Juan. Leal la villa a la causa de la princesa Isabel pare la sucesión a la corona, es en esta época cuando, a finales del siglo XV, comienzos del XVI, se realizan, entre otras obras, la portada de la iglesia de Santa María, en la que lucen los escudos reales. En el centro de la extensa vega que riega el río Duero, se encuentra la capital de la no menos extensa comarca de la ribereña: Aranda de Duero. La iglesia, de estilo gótico, construida en el siglo XV, conserva en su interior, entre otras obras de arte, un retablo del siglo XVII y un bellísimo púlpito renacentista, tallado por Miguel Espinosa y Juan de Cambray.. También gótica, aunque anterior a la de Santa María, es la iglesia de San Juan. Adorna su fachada una portada de arcos apuntados sostenidos por delicados capiteles, y una imagen posterior de San Juan Bautista. En la capilla de las Calderonas puede admirarse un retablo plateresco, con pinturas de un autor desconocido de principios del siglo XVI, según señala la página web del Ayuntamiento.. En el siglo XVIII, durante la monarquía de los Borbones, Aranda de Duero se consolida como villa de realengo. En este siglo y en el siguiente, con la incipiente tradición agrícola y vinícola y con la construcción del ferrocarril, la zona reactiva su economía y adquiere un importante renombre a nivel nacional.. El Tratado de Fontainebleau disponía la entrada de los ejércitos imperiales en la península para la proyectada invasión de Portugal. En octubre de 1807 comienzan los preparativos para la entrada en Burgos de las tropas francesas, inicialmente restringida a Burgos, Pancorbo y Miranda de Ebro. En marzo de 1808, las primeras tropas francesas atraviesan Aranda, bajo el mando del Mariscal Murat, en dirección a Madrid.. En la actualidad, además de su importancia industrial, se ha convertido en un importante atractivo turístico. En verano es un referente cultural al acoger el Festival Sonorama Ribera. Asimismo, la ciudad acoge el Congreso Internacional Fine Wine de la D.O. Ribera del Duero, considerado el mayor encuentro internacional sobre vino y cultura, y la Milla de Aranda, la carrera de la milla más importante de España. En 2014 la capital ribereña albergó la XIX edición de la exposición de Las Edades del Hombre y en 2020 fue elegida como Ciudad Europea del Vino.. Gastronomía. La gastronomía de Aranda de Duero presenta una amplia variedad de platos llenos de tradición, sobre los que destacan nuestros dos principales pilares culinarios. Uno de ellos es el lechazo al estilo de Aranda, que recibe su nombre del cordero lechal y que es cocinado en un horno de leña y presentado en una cazuela de barro, tal y como mandan nuestras costumbres. La localidad arandina posee un gran abanico de restaurantes asadores que preparan este tradicional plato y todo tipo de asados, como las chuletillas de lechal, con los productos locales de mayor calidad.. El otro gran pilar de la gastronomía de Aranda son sus vinos, que disponen de su propia denominación de origen Ribera del Duero. Esta comarca ribereña brilla por su infinidad de viñedos y bodegas que se encargan de producir uno de los mejores caldos que podrás degustar en toda la península.. A estos dos manjares solo queda añadirles el pan típico de la zona, la Torta de Aranda. Elaborada ya siglos atrás por los campesinos arandinos, esta torta junto a los ya mencionados lechazo y vino, nos ofrecen el menú más característico de todo el municipio de Aranda.. Pero no todo es lechazo y vino en Aranda de Duero. Uno de los puntos fuertes culinarios de la región es el embutido, sobre todo la morcilla de la provincia de Burgos que tiene una gran fama en España y de la cual Aranda produce su propia variante, la Morcilla de Aranda. Esta variedad local se diferencia de las demás por el uso de ciertas especias y por su doble cocción, las cuales la otorgan de un sabor característico y de una mayor ligereza a la hora de ser comida.. Del proceso fabricación de esta morcilla se puede obtener uno de los guisos con mayor tradición de la ribera, el calducho. Obtenido del caldo resultante de la cocción de las morcillas al que se le añaden algunas rebanadas de pan, este alimento ha sido parte fundamental en las vidas de nuestros antepasados y a día de hoy aún lo sigue siendo en nuestra cultura.. Junto al calducho, la sopa de ajo es otro de sus platos más tradicionales y humildes que los campesinos de nuestra tierra consumían habitualmente, y sin los que hoy en día sería imposible describir nuestra historia culinaria.. Un elemento sin el que no se podría entender su gastronomía es el queso de oveja. Aranda cuenta con una ganadería ovina que es tradición en la zona desde siempre, y que es fuente de los muchos quesos con una denominación de origen única, Quesos Región del Duero, que son preparados por nuestros artesanos de formas muy diversas y que suelen acompañar en la mesa a una buena copa de vino ribereño.. Los productos de temporada también conforman un grupo imprescindible a la hora de preparar nuestra comida. La ribera dispone de una gran gama de hongos, los cuales son usados en un sinfín de recetas como revueltos, guisos, tortillas, etc.. Otros productos de temporada característicos de la Ribera del Duero son los derivados de la caza de pelo y pluma, carnes como la de codorniz, perdiz, liebre, corzo y jabalí unen a nuestra naturaleza más salvaje con nuestra cocina para crear multitud de sabores que hacen a las carnes de Aranda variadas y de una gran calidad.. Por último, es obligatorio detenerse en los postres que nos brinda Aranda de Duero. Los empiñonados son uno de los más característicos de nuestra historia, se trata de un dulce que toma su nombre de uno de sus ingredientes, los piñones, y que se empezaron a producir hace más de 60 años por un pastelero local.. Además el visitante puede disfrutar de otros postres típicos como las famosas rosquillas ciegas, el arroz con leche y otra infinidad de postres que podrás descubrir recorriendo nuestra ciudad.. Atractivos monumentales. Junto a la gastronomía, el patrimonio es otro de los principales atractivos de la localidad burgalesa, con numerosos Bienes de Interés Cultural (BIC), y de entre todas ellas sobresalen las bodegas subterráneas.. Bodegas subterráneas. En Aranda de Duero la producción de vino está totalmente asociada a las bodegas subterráneas. Un atractivo turístico que llega a nuestros días desde los siglos XII y XIII y que suponen una verdadera joya. En total, más de 130 bodegas que comprenden alrededor de siete kilómetros de galerías que se extienden bajo los pies de quien camina por el centro de Aranda. Cuevas que recorren cada rincón del subsuelo, que serpentean uniéndose y jugando a crear un entramado que se ha convertido en un emblema de la ciudad ribereña. Las bodegas subterráneas de Aranda de Duero son un tesoro oculto en la región vinícola de Ribera del Duero. Estas singulares construcciones subterráneas representan una parte fundamental de la historia y la cultura vitivinícola de la zona.. Estas bodegas se remontan a la época medieval, aunque algunas de ellas pueden tener raíces aún más antiguas. Fueron creadas por los vinicultores locales como respuesta a las condiciones climáticas extremas de la región, con veranos calurosos e inviernos fríos. Las bodegas subterráneas proporcionaban un ambiente constante y fresco para almacenar y madurar el vino, lo que resultaba esencial para la calidad de los vinos producidos en la zona.. La construcción de estas bodegas era un proceso laborioso que requería la excavación de la tierra y la creación de pasadizos y habitaciones subterráneas. Además de su función de almacenamiento, las bodegas también servían como lugar de socialización y reunión para la comunidad vinícola.. Hoy en día, las bodegas subterráneas de Aranda de Duero son uno de los atractivos turísticos más importantes de la región. En ellas, los visitantes pueden explorar estas impresionantes estructuras subterráneas y descubrir más acerca de la historia del vino dentro de la Ruta.. Iglesia de Santa María la Real. El templo se trata de una imponente construcción gótica levantada durante los siglos XV-XVI sobre los cimientos de una iglesia románica. Ubicado en el centro de la ciudad, este monumento sacro se construye debido al crecimiento de la población arandina, la cual necesitaba de un lugar más amplio para poder profesar su religión. En el tímpano de la propia iglesia se puede encontrar toda una colección de escenas religiosas tales como el Nacimiento de Jesús, la Epifanía, la Crucifixión, etc. Ya en el interior de la catedral, lo más llamativo para la vista es su preciosa escalera del coro, construida en el siglo XVI.. Iglesia de San Juan. De nuevo de estilo gótico y de nuevo localizada en el centro del municipio, su construcción comenzó en el siglo XIV y no terminaría hasta el siglo siguiente, tras la cual sucedió en 1473 la celebración del Concilio de Aranda, el evento histórico de mayor importancia que viviría este templo. Encima de la entrada al lugar, un altorrelieve de San Juan nos da la bienvenida a su interior, en el cual tres bóvedas se elevan, custodiando una de ellas un bonito retablo. En la actualidad, su interior acoge un Museo Sacro que contiene objetos religiosos e históricos que pertenecieron a la diócesis local.. Iglesia de San Nicolás de Bari. Situada en el centro del barrio de Sinovas fue sometida a una restauración en el año 2009. La iglesia esta compuesta por una nave y una portada románicas fechadas en el siglo XIII y que presentan unos canecillos superiores esculpidos en madera. En frente de la propia construcción, se hacen llamativas una serie de columnas renacentistas que forman un pequeño atrio. Ya en su interior, podemos encontrar dos fascinantes artesonados, uno realizado por el maestro Espinosa en el siglo XIV y otro de estilo mudéjar de los siglos XIII y XIV.. Rollo Jurisdiccional. Ubicado en un principio en la Plaza Mayor pero traspasado a la Plaza del Rollo, se trata de uno de los varios rollos que existen por toda la península castellana y cuya principal función era la de simbolizar el privilegio de villazgo del que gozaba una población. Otro de los usos que fueron adoptando estas peculiares obras durante la época medieval fue la de la función de picota, lugar donde se exponían a los reos ajusticiados, ya que el uso de esta estaba en declive.. En 1813 las Cortes de Cádiz ordenan mediante un decreto, la demolición de todos los rollos por su significado, que según estos refleja la vejación hacia el pueblo castellano, es por este derrumbamiento masivo por el cual hoy en día los rollos jurisdiccionales que quedan en pie son considerados como importantes monumentos históricos.. Palacio de los Berdugo. Casa señorial castellana construida en el siglo XV por Martín de Durango y uno de los lugares donde permaneció Napoleón Bonaparte durante su estancia para ocupar España. De propiedad privada y limitada a la celebración de eventos, esta preciosa hacienda cuenta en su interior con un pequeño patio columnado en el que sobresale un brocal en su centro, además de una biblioteca y los diferentes emblemas heráldicos de las diferentes familias que habitaron en la casona.. Plaza Mayor. Surgida en el medievo como lugar común para celebraciones y festejos, no se incluyó dentro de los muros de la ciudad hasta el crecimiento de la misma, momento en el cual se empezaron a edificar casas a su alrededor, mostrando un aspecto más parecido al que luce en la actualidad. Con el paso de los siglos, los soportales que rodeaban el lugar fueron sustituidos por aceras y comenzaron a surgir diferentes puestos y negocios en sus inmediaciones.
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