Nou Barris, uno de los distritos de Barcelona históricamente asociados a mayores problemas de inseguridad, ha experimentado un giro significativo en el último año. Los indicadores policiales reflejan una caída clara de la delincuencia, hasta el punto de situar al distrito en niveles que no se registraban desde antes de la pandemia.. Según los datos de la Conselleria de Interior facilitados a Metrópoli, los delitos conocidos por los Mossos d’Esquadra en Nou Barris pasaron de 9.117 en 2024 a 7.328 en 2025. La reducción, cercana al 20%, supone un descenso muy relevante en un territorio que durante años ha figurado entre los más castigados por la criminalidad en la capital catalana. Para encontrar cifras similares hay que retroceder hasta 2020, marcado entonces por el confinamiento y la paralización de la actividad.. La tendencia a la baja se ha mantenido de forma sostenida a lo largo de 2025. Entre los meses de enero y noviembre los hechos delictivos continuaron descendiendo, con una reducción adicional cercana al 2%, lo que consolida el cambio de dinámica en el distrito.. Este descenso de los delitos ha ido acompañado, paradójicamente, de un aumento de las detenciones en los límites de Nou Barris, donde los arrestos crecieron alrededor de un 6,5%, debido, defiende el Ayuntamiento, a una mayor presión policial y a un trabajo más focalizado en puntos conflictivos. A ello se suma el despliegue del Plan Local de Seguridad, impulsado en 2024 y con vigencia hasta 2027, que busca reducir la victimización, anticiparse a los conflictos y mejorar la percepción de seguridad mediante una combinación de medidas policiales y sociales.. Reducción generalizada. El caso de Nou Barris no es aislado. En el conjunto de Cataluña, en Barcelona y en varios municipios del Área Metropolitana, los datos oficiales apuntan a un descenso de la delincuencia en el último año y medio. Sin embargo, este balance positivo convive con tendencias preocupantes: la multirreincidencia sigue al alza, los delitos sexuales aumentan y determinados perfiles delictivos concentran buena parte de la actividad criminal.. Además, existe una brecha creciente entre los datos objetivos y la sensación de la ciudadanía. Aunque los delitos bajan en términos globales, la percepción de inseguridad continúa aumentando entre los vecinos. Un fenómeno que las administraciones reconocen como uno de los grandes retos pendientes: no solo reducir la criminalidad real, sino lograr que esa mejora se traduzca también en una mayor confianza y tranquilidad en las calles.
La delincuencia general lleva un año y medio en descenso en Cataluña y en la ciudad condal, pero la multirreincidencia y la percepción de inseguridad siguen al alza
Nou Barris, uno de los distritos de Barcelona históricamente asociados a mayores problemas de inseguridad, ha experimentado un giro significativo en el último año. Los indicadores policiales reflejan una caída clara de la delincuencia, hasta el punto de situar al distrito en niveles que no se registraban desde antes de la pandemia.. Según los datos de la Conselleria de Interior facilitados a Metrópoli, los delitos conocidos por los Mossos d’Esquadra en Nou Barris pasaron de 9.117 en 2024 a 7.328 en 2025. La reducción, cercana al 20%, supone un descenso muy relevante en un territorio que durante años ha figurado entre los más castigados por la criminalidad en la capital catalana. Para encontrar cifras similares hay que retroceder hasta 2020, marcado entonces por el confinamiento y la paralización de la actividad.. La tendencia a la baja se ha mantenido de forma sostenida a lo largo de 2025. Entre los meses de enero y noviembre los hechos delictivos continuaron descendiendo, con una reducción adicional cercana al 2%, lo que consolida el cambio de dinámica en el distrito.. Este descenso de los delitos ha ido acompañado, paradójicamente, de un aumento de las detenciones en los límites de Nou Barris, donde los arrestos crecieron alrededor de un 6,5%, debido, defiende el Ayuntamiento, a una mayor presión policial y a un trabajo más focalizado en puntos conflictivos. A ello se suma el despliegue del Plan Local de Seguridad, impulsado en 2024 y con vigencia hasta 2027, que busca reducir la victimización, anticiparse a los conflictos y mejorar la percepción de seguridad mediante una combinación de medidas policiales y sociales.. Reducción generalizada. El caso de Nou Barris no es aislado. En el conjunto de Cataluña, en Barcelona y en varios municipios del Área Metropolitana, los datos oficiales apuntan a un descenso de la delincuencia en el último año y medio. Sin embargo, este balance positivo convive con tendencias preocupantes: la multirreincidencia sigue al alza, los delitos sexuales aumentan y determinados perfiles delictivos concentran buena parte de la actividad criminal.. Además, existe una brecha creciente entre los datos objetivos y la sensación de la ciudadanía. Aunque los delitos bajan en términos globales, la percepción de inseguridad continúa aumentando entre los vecinos. Un fenómeno que las administraciones reconocen como uno de los grandes retos pendientes: no solo reducir la criminalidad real, sino lograr que esa mejora se traduzca también en una mayor confianza y tranquilidad en las calles.
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