En ocasiones habría que hacer un esfuerzo, ante situaciones excepcionales, para no dejar escapar la oportunidad de que nuestro patrimonio no se pierda. En ocasiones las instituciones públicas culturales deben estar a la altura. Eso es algo que pasa con cierta regularidad edn el mundo del arte, especialmente cuando se ofrecen piezas que permanecen en manos privadas y que deberían ser propias de un gran museo.. Eso es lo que ocurre con un dibujo excepcional que será una de las grandes estrellas de la venta que este martes realizará Subastas Segre en Madrid. Estamos hablando de un retrato de corte caricaturesco de Isidre Nonell por su amigo y admirador Pablo Picasso, probablemente realizado en 1900. Su precio de salida es de 19.000 euros. Es una pieza que debería formar parte de los fondos del museo que lleva el nombre del autor de «Las señoritas de Aviñón» en Barcelona.. Estamos ante un dibujo algo viajero pues no es la primera vez que se ofrece al mejor postor. En diciembre de 1997 se vendió en Sotheby’s Londres por 19,550 libras, volviendo a aparecer en octubre de 2008 en la subasta llevada a cabo por Christie’s en Madrid, vendiéndose por 46.600 euros.. El dibujo es un buen testimonio de la amistad que hubo entre los dos artistas. Isidre Nonell no solamente fue un buen amigo sino que se convirtió en uno de los referentes para el joven Pablo Ruiz Picasso en la Barcelona de principios del siglo pasado. Sabemos que estos dos creadores se conocieron en la cervecería Els Quatre Gats, punto de encuentro de la bohemia artística, formando parte del grupo del que también formaron parte Carles Casagemas o Sebastià Junyent, entre otros.. No cabe duda que Nonell, ocho años mayor que Picasso, era uno de los pintores con más talento de su generación, con permiso de Mir y Canals. Fue precisamente Nonell uno de los pintores barceloneses que optó por por probar fortuna en París. No lo tuvo fácil porque, a diferencia de aquellos que procedían de la burguesía, Nonell llegó al mundo del arte procedente de una familia humilde que encontró en este origen el tema de buena parte de su producción plástica. A ello se le sumaba su nada oculto compromiso político y social, al entregarse a los ideales del movimiento anarquista.. Decía Josep Palau i Fabre, uno de los principales especialistas en el autor malagueño, que «Nonell es el artista de nuestro país al que Picasso ha admirado de una manera más profunda y sincera». Este mismo punto de vista es también compartido por John Richardson, el gran biógrafo de Picasso quien apuntaba que los dos amigos solían pasar los domingos por la tarde en casa de Casagemas haciendo dibujos que calificaban como «fritos» porque se freían en aceite para poder lograr una pátina de antigüedad. A Picasso le fascinaban todos esos trucos que sabía llevar con mano maestra Nonell.. Sin este último probablemente no tendríamos la etapa azul de Picasso, con esa mirada hacia la miseria, esa introducción del mundo gitano de la playa del Somorrostro, la exposición de las clases más humildes, aquellas que vivían en penosas condiciones en la Barcelona de 1900. Picasso había tomado esto de los cuadros de su admirado Nonell.. De Montmartre a Montparnasse, de Montjuïc al Barrio Chino, Picasso y Nonell compartieron temas y una geografía creativa común. El primero dedicó a su amigo algunos retratos, aunque son pocos los que han llegado hasta nosotros. En el Museu Picasso solamente se conserva uno, probablemente imagen de una noche en un burdel. El que llega a Subastas Segre podría completar perfectamente la colección del museo de Barcelona. Solo falta voluntad.
Un retrato del pintor barcelonés por su amigo sale ahora a subasta en Madrid por 19.000 euros
En ocasiones habría que hacer un esfuerzo, ante situaciones excepcionales, para no dejar escapar la oportunidad de que nuestro patrimonio no se pierda. En ocasiones las instituciones públicas culturales deben estar a la altura. Eso es algo que pasa con cierta regularidad edn el mundo del arte, especialmente cuando se ofrecen piezas que permanecen en manos privadas y que deberían ser propias de un gran museo.. Eso es lo que ocurre con un dibujo excepcional que será una de las grandes estrellas de la venta que este martes realizará Subastas Segre en Madrid. Estamos hablando de un retrato de corte caricaturesco de Isidre Nonell por su amigo y admirador Pablo Picasso, probablemente realizado en 1900. Su precio de salida es de 19.000 euros. Es una pieza que debería formar parte de los fondos del museo que lleva el nombre del autor de «Las señoritas de Aviñón» en Barcelona.. Estamos ante un dibujo algo viajero pues no es la primera vez que se ofrece al mejor postor. En diciembre de 1997 se vendió en Sotheby’s Londres por 19,550 libras, volviendo a aparecer en octubre de 2008 en la subasta llevada a cabo por Christie’s en Madrid, vendiéndose por 46.600 euros.. El dibujo es un buen testimonio de la amistad que hubo entre los dos artistas. Isidre Nonell no solamente fue un buen amigo sino que se convirtió en uno de los referentes para el joven Pablo Ruiz Picasso en la Barcelona de principios del siglo pasado. Sabemos que estos dos creadores se conocieron en la cervecería Els Quatre Gats, punto de encuentro de la bohemia artística, formando parte del grupo del que también formaron parte Carles Casagemas o Sebastià Junyent, entre otros.. No cabe duda que Nonell, ocho años mayor que Picasso, era uno de los pintores con más talento de su generación, con permiso de Mir y Canals. Fue precisamente Nonell uno de los pintores barceloneses que optó por por probar fortuna en París. No lo tuvo fácil porque, a diferencia de aquellos que procedían de la burguesía, Nonell llegó al mundo del arte procedente de una familia humilde que encontró en este origen el tema de buena parte de su producción plástica. A ello se le sumaba su nada oculto compromiso político y social, al entregarse a los ideales del movimiento anarquista.. Decía Josep Palau i Fabre, uno de los principales especialistas en el autor malagueño, que «Nonell es el artista de nuestro país al que Picasso ha admirado de una manera más profunda y sincera». Este mismo punto de vista es también compartido por John Richardson, el gran biógrafo de Picasso quien apuntaba que los dos amigos solían pasar los domingos por la tarde en casa de Casagemas haciendo dibujos que calificaban como «fritos» porque se freían en aceite para poder lograr una pátina de antigüedad. A Picasso le fascinaban todos esos trucos que sabía llevar con mano maestra Nonell.. Sin este último probablemente no tendríamos la etapa azul de Picasso, con esa mirada hacia la miseria, esa introducción del mundo gitano de la playa del Somorrostro, la exposición de las clases más humildes, aquellas que vivían en penosas condiciones en la Barcelona de 1900. Picasso había tomado esto de los cuadros de su admirado Nonell.. De Montmartre a Montparnasse, de Montjuïc al Barrio Chino, Picasso y Nonell compartieron temas y una geografía creativa común. El primero dedicó a su amigo algunos retratos, aunque son pocos los que han llegado hasta nosotros. En el Museu Picasso solamente se conserva uno, probablemente imagen de una noche en un burdel. El que llega a Subastas Segre podría completar perfectamente la colección del museo de Barcelona. Solo falta voluntad.
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