La soledad de la habitación de hotel es, para Antonio Orozco, el peor momento de cada gira. El cantante lo confesó sin filtros en Cara al show, a preguntas de Marc Giró. «Los odio, tengo una relación horrible», reconoció sobre los hoteles.El artista explicó que la atención que recibe en cada hotel suele ser excelente. «Me siento querido, lo digo de corazón. Me encuentro chocolates, champán, pétalos de flor…», relató. Aun así, aseguró que procura pasar el menor tiempo posible en esas habitaciones.Orozco detalló el contraste que siente al volver a la soledad de un hotel tras bajar del escenario. «Cuando te bajas del escenario, vienes de un lugar donde alguien te hace sentir importante y, cuando vuelves al hotel, te la resta. Es un momento de soledad que trato de obviar», confesó.Para esquivar esa sensación, el cantante encontró una alternativa que le resulta mucho más cómoda. «Este año me han prestado una furgoneta Marco Polo, que da igual el nombre, lo que tenéis que saber es que tiene grifo de ducha», bromeó.Orozco contó que aprovecha las horas posteriores a cada concierto para desplazarse hasta la siguiente ciudad, evitando así pasar la noche en un hotel. Para él, esa furgoneta se ha convertido en su verdadero refugio tras cada actuación, lejos del silencio de las habitaciones.
El cantante destapó ante Marc Giró en ‘Cara al show’ su particular fobia a las habitaciones de hotel y la curiosa solución con la que combate la soledad tras cada concierto.
20MINUTOS.ES – Televisión
La soledad de la habitación de hotel es, para Antonio Orozco, el peor momento de cada gira. El cantante lo confesó sin filtros en Cara al show, a preguntas de Marc Giró. «Los odio, tengo una relación horrible», reconoció sobre los hoteles.El artista explicó que la atención que recibe en cada hotel suele ser excelente. «Me siento querido, lo digo de corazón. Me encuentro chocolates, champán, pétalos de flor…», relató. Aun así, aseguró que procura pasar el menor tiempo posible en esas habitaciones.Orozco detalló el contraste que siente al volver a la soledad de un hotel tras bajar del escenario. «Cuando te bajas del escenario, vienes de un lugar donde alguien te hace sentir importante y, cuando vuelves al hotel, te la resta. Es un momento de soledad que trato de obviar», confesó.Para esquivar esa sensación, el cantante encontró una alternativa que le resulta mucho más cómoda. «Este año me han prestado una furgoneta Marco Polo, que da igual el nombre, lo que tenéis que saber es que tiene grifo de ducha», bromeó.Orozco contó que aprovecha las horas posteriores a cada concierto para desplazarse hasta la siguiente ciudad, evitando así pasar la noche en un hotel. Para él, esa furgoneta se ha convertido en su verdadero refugio tras cada actuación, lejos del silencio de las habitaciones.
