Hay lugares en el mundo a los que no cualquier persona puede acceder. Ya sea por motivos de seguridad nacional, orden público, requisitos administrativos o económicos o, incluso, la conservación de patrimonio cultural. En Grecia, se encuentra un paraje de este tipo: el monte Athos. Sus vetos de entrada, sin embargo, no se explican por ninguna de estas razones.. Esta área montañosa —declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988— es un territorio habitado por monjes cristianos ortodoxos distribuidos en 20 monasterios. La peculiaridad del enclave es que cuenta con una gestión autónoma, lo que le permite desvincularse del cumplimiento de ciertas leyes helenas y europeas, a pesar de estar bajo soberanía griega.. Restricciones a las mujeres. Es por eso, que en el monte Athos se restringe la entrada a todas las mujeres, incluyendo a hembras de cualquier especie animal. A excepción, eso sí, de las gallinas y las gatas. En el caso de las aves, porque utilizan sus huevos para comer, mientras que los mamíferos se encargan de reducir la población de ratas.. La decisión se remonta al año 1060, cuando el emperador Constantino IX denegó el acceso a las mujeres, aduciendo que los monasterios son lugares de ámbito sagrado. Actualmente, en este monte viven alrededor de 1.700 monjes y tan solo aceptan un tipo de visitas concretas. Las que son de hombres, mayores de 21 años, y que tienen vello corporal.. Como máximo, reciben la visita de 120 cristianos ortodoxos al día, después de que estos hayan conseguido un visado especial —que se obtiene en la ciudad de Tesalónica— para poder adentrarse en el lugar. Por otro lado, sólo aceptan la entrada de diez cristianos católicos al día. Estas limitaciones de aforo, que atañen a las mujeres de cualquier parte del mundo, siguen vigentes en la actualidad.. Veto a los catalanes. No es el caso de los catalanes que consiguieron levantar su veto al monte Athos en 2005. Esta prohibición, sin embargo, estuvo vigente siete siglos. Su origen se traslada al siglo XIV, en la época del Reino de Aragón: período en el que el grupo de soldados mercenarios liderados por Roger de Flor, conocidos como los almogávares, participaron en la Venganza Catalana.. Este ejército fue contratado por el emperador Andrónico II Paleólogo en 1.303 para combatir contra los turcos otomanos que amenazaban los territorios bizantinos, en Anatolia. No obstante, los saqueos por parte de esta compañía de soldados acabaron deteriorando las relaciones entre Roger de Flor y los bizantinos, lo que acabó derivando en una enemistad.. Fue entonces, cuando el nuevo emperador Miguel IX Paleólogo —temeroso de su creciente poder— asesinó a Roger de Flor en el 1.305, en Adrianópolis. Como consecuencia, las tropas almogávares se hicieron con la región griega sin piedad, aumentando su violencia especialmente sobre el monte Athos: motivo que provocó el dolor colectivo de sus habitantes y la posterior prohibición de acceso a los catalanes en este particular monasterio de Grecia.
Esta área montañosa cuenta con 20 monasterios ortodoxos y se gestiona de forma autónoma
Hay lugares en el mundo a los que no cualquier persona puede acceder. Ya sea por motivos de seguridad nacional, orden público, requisitos administrativos o económicos o, incluso, la conservación de patrimonio cultural. En Grecia, se encuentra un paraje de este tipo: el monte Athos. Sus vetos de entrada, sin embargo, no se explican por ninguna de estas razones.. Esta área montañosa —declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988— es un territorio habitado por monjes cristianos ortodoxos distribuidos en 20 monasterios. La peculiaridad del enclave es que cuenta con una gestión autónoma, lo que le permite desvincularse del cumplimiento de ciertas leyes helenas y europeas, a pesar de estar bajo soberanía griega.. Restricciones a las mujeres. Es por eso, que en el monte Athos se restringe la entrada a todas las mujeres, incluyendo a hembras de cualquier especie animal. A excepción, eso sí, de las gallinas y las gatas. En el caso de las aves, porque utilizan sus huevos para comer, mientras que los mamíferos se encargan de reducir la población de ratas.. La decisión se remonta al año 1060, cuando el emperador Constantino IX denegó el acceso a las mujeres, aduciendo que los monasterios son lugares de ámbito sagrado. Actualmente, en este monte viven alrededor de 1.700 monjes y tan solo aceptan un tipo de visitas concretas. Las que son de hombres, mayores de 21 años, y que tienen vello corporal.. Como máximo, reciben la visita de 120 cristianos ortodoxos al día, después de que estos hayan conseguido un visado especial —que se obtiene en la ciudad de Tesalónica— para poder adentrarse en el lugar. Por otro lado, sólo aceptan la entrada de diez cristianos católicos al día. Estas limitaciones de aforo, que atañen a las mujeres de cualquier parte del mundo, siguen vigentes en la actualidad.. Veto a los catalanes. No es el caso de los catalanes que consiguieron levantar su veto al monte Athos en 2005. Esta prohibición, sin embargo, estuvo vigente siete siglos. Su origen se traslada al siglo XIV, en la época del Reino de Aragón: período en el que el grupo de soldados mercenarios liderados por Roger de Flor, conocidos como los almogávares, participaron en la Venganza Catalana.. Este ejército fue contratado por el emperador Andrónico II Paleólogo en 1.303 para combatir contra los turcos otomanos que amenazaban los territorios bizantinos, en Anatolia. No obstante, los saqueos por parte de esta compañía de soldados acabaron deteriorando las relaciones entre Roger de Flor y los bizantinos, lo que acabó derivando en una enemistad.. Fue entonces, cuando el nuevo emperador Miguel IX Paleólogo —temeroso de su creciente poder— asesinó a Roger de Flor en el 1.305, en Adrianópolis. Como consecuencia, las tropas almogávares se hicieron con la región griega sin piedad, aumentando su violencia especialmente sobre el monte Athos: motivo que provocó el dolor colectivo de sus habitantes y la posterior prohibición de acceso a los catalanes en este particular monasterio de Grecia.
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