La imprevisibilidad vuelve a ser la seña de identidad de la Casa Blanca. Los inversores, que amanecieron apretando el botón del pánico mientras el crudo aceleraba su escalada, pueden respirar algo más aliviados. El responsable es, de nuevo, el presidente de EE UU, Donald Trump. Con los mercados europeos ya cerrados, el republicano intentó insuflar algo de optimismo y aseguró que la guerra está “prácticamente acabada”. Trump es consciente del riesgo que corre si los precios energéticos se disparan y la inflación continúa mermando el poder adquisitivo de los hogares. Con el efecto de los aranceles aún incierto y las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, un nuevo shock energético podría erosionar aún más su popularidad.. Seguir leyendo
Wall Street pasa de caer un 1,5% y cierra la sesión con ganancias de más del 0,5% mientras el crudo se estabiliza en el entorno de los 90 dólares
La imprevisibilidad vuelve a ser la seña de identidad de la Casa Blanca. Los inversores, que amanecieron apretando el botón del pánico mientras el crudo aceleraba su escalada, pueden respirar algo más aliviados. El responsable es, de nuevo, el presidente de EE UU, Donald Trump. Con los mercados europeos ya cerrados, el republicano intentó insuflar algo de optimismo y aseguró que la guerra está “prácticamente acabada”. Trump es consciente del riesgo que corre si los precios energéticos se disparan y la inflación continúa mermando el poder adquisitivo de los hogares. Con el efecto de los aranceles aún incierto y las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, un nuevo shock energético podría erosionar aún más su popularidad.. Los inversores no han tardado en reaccionar y el crudo sigue siendo el termómetro más fiable: mientras el Brent retrocede y se sitúa al filo de los 90 dólares, muy lejos de los 120 que llegó a tocar en niveles intradía, el West Texas cae un 6% y se despide de los 86 dólares por barril. Las oscilaciones intradía del petróleo se cuentan entre las mayores de la historia. A medida que los precios energéticos se moderan, las Bolsas intentan recuperar posiciones. Wall Street, que en la apertura bajaba un 1,5%, ha terminado subiendo más de un 0,5%.. En las últimas jornadas, los mercados han dejado en segundo plano otras preocupaciones y concentran su atención en un único foco: Oriente Próximo. La evolución de los precios del crudo y su impacto sobre la inflación y el crecimiento se han convertido en la principal preocupación de los inversores. Las Bolsas europeas, que amanecieron con recortes superiores al 3% siguiendo la estela de Asia —el Nikkei japonés se dejó un 5,2%, la tercera mayor caída de su historia, y el Kospi surcoreano un 6%—, moderaron las pérdidas a lo largo de la sesión. El Ibex 35 terminó la jornada con un descenso del 0,86%, muy lejos del 3,3% que llegó a perder en la apertura. Pese a esta moderación, el índice español no logró recuperar los 17.000 puntos. El comportamiento de la Bolsa española estuvo en línea con el del resto de grandes plazas europeas: el Dax alemán cedió un 0,7%; el Cac francés, un 1%; el FTSE británico, un 0,4% y el Euro Stoxx 50, un 0,6%.. Mañana los mercados europeos medirán con detalle las declaraciones del presidente estadounidense. Las caídas de las últimas sesiones podrían ser aprovechadas para volver a comprar acciones a precios más atractivos. Desde el inicio de la contienda, las Bolsas han pasado de registrar máximos semana a semana a despedirse de las ganancias acumuladas en el año. El Ibex 35 es el ejemplo más claro de esta tendencia: en el arranque de 2025, el selectivo español llegó a tocar hasta 13 máximos históricos y ahora corrige un 8,5%. La tendencia, sin embargo, es generalizada: según cálculos de Bloomberg, desde el inicio de la guerra la renta variable mundial ha perdido seis billones de dólares en capitalización. “Un desmantelamiento aún mayor sigue siendo el riesgo para los mercados bursátiles globales, ya que el incremento de los precios de la energía impacta negativamente en las perspectivas de crecimiento”, recuerdan los analistas de ING.. La volatilidad no es exclusiva de la renta variable. Después de varias sesiones en las que las rentabilidades de la deuda no han parado de subir por las expectativas de tipos e inflación más elevada, ahora las palabras de Trump también dejan huella en el mercado de bonos. El rendimiento de la deuda a 10 años baja tres puntos básicos, aunque continúa por encima del 4%. Germán García Mellado, gestor de A&G Global Investors, considera que el BCE está en una situación algo más cómoda que la Reserva Federal. “Un repunte adicional en los precios de la energía podría reforzar el sesgo prudente de la Fed y retrasar cualquier proceso de relajación monetaria. Antes de la escalada geopolítica, el mercado había llegado a descontar más de dos recortes de tipos durante el próximo año, previsiones que se moderarán si las tensiones energéticas persisten”, afirma.. Las expectativas de tipos más altos y la búsqueda de refugio en medio de la tormenta habían servido de impulso al dólar en las últimas semanas. La posibilidad, ahora, de un alto al fuego en el corto plazo frena esta tendencia y el euro se anota un 0,8%, hasta los 1,16 billetes verdes. “Cada día que el conflicto persista, el bloqueo de crudo se intensificará y los precios de la energía seguirán presionando al alza. Cuanto más se mantengan altos los precios de la energía, mayor será el daño a la narrativa de 2026 de crecimiento global sincronizado y de Europa intentando alcanzar el excepcionalismo estadounidense”, advertían los analistas de ING.. “Los mercados siguen dominados por la guerra en Oriente Próximo y por las presiones alcistas que está generando sobre los precios de la energía a escala global”, señalan los analistas de Goldman Sachs. Desde el inicio del conflicto, el crudo acumulaba una subida superior al 30% y los expertos del banco estadounidense advierten de que el repunte se acerca ya a algunos de los mayores shocks energéticos desde la década de 1970. Si la actividad en el estrecho de Ormuz continúa paralizada, los analistas no descartan que el petróleo supere los máximos alcanzados en 2008 y 2022, cuando el Brent llegó a situarse en el entorno de los 130 y los 146 dólares.. Los nervios están a flor de piel, y cualquier cambio en el mercado energético puede sacudir los mercados. La guerra en Oriente Próximo ha dejado sin referencias a los inversores. El mercado que venía analizando con lupa la evolución macroeconómica para determinar el paso de los bancos centrales se ha quedado sin brújula. Juan José Fernández Figares, director de inversiones de Link Gestión, advierte que las referencias que se conozcan en las próximas jornadas (el IPC de EE. UU. el miércoles) serán consideradas “pasado” por los mercados, dado el potencial impacto del conflicto en el escenario económico mundial futuro. “Seguirán siendo las noticias que lleguen sobre el desarrollo de la guerra en Irán y su impacto en el precio del crudo los que determinen la tendencia de los mercados de bonos y acciones”, destaca.. Los inversores siguen pendientes de cada titular sobre la evolución del conflicto en Oriente Próximo y de cualquier movimiento en el precio del crudo. La incertidumbre ha desplazado a los indicadores macroeconómicos como principal guía para los mercados, mientras crece la preocupación por el impacto de la energía en el crecimiento y la inflación. Con la volatilidad en niveles máximos y las perspectivas de crecimiento amenazadas, el horizonte financiero permanece sombrío, y los operadores se preparan para jornadas de ajustes bruscos mientras el conflicto y los precios del petróleo dictan el ritmo de los mercados globales.. Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
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