A lo largo de la historia, Castilla ha adquirido una importancia vital en la historia de España. Tanto por las civilizaciones que aquí se instalaron y vivieron, por distintos acontecimientos que marcaron un antes y un después; por el ingente número de bienes patrimoniales, muchos de los cuales a día de hoy siguen en pie; y también por el importante número de celebridades que han pasado a la historia por sus gestas, heroicidades o vivencias.. Y entre ellas, se encuentra un médico segoviano, Andrés Laguna, dedicado a la farmacología y a la botánica médica, que fue un adelantado a su tiempo y que a lo mejor la historia no le ha dado un lugar que por méritos propios se merecía. Este adelantado a su época llegaba al mundo en el año 1510 -otros historiadores apuntan al año 1499-, siendo hijo de judíos conversos, concretamente de Diego Fernández Laguna, también médico , y de Catalina Velázquez. Él quería ser médico, pero existía un problema, que los conversos no podían estudiar medicina.. De esta manera se decantó por las ramas de las Artes, llegando a estudiar durante dos años en Salamanca, hasta que con 20 años se traslada a París, para graduarse en Artes, y sorpresa, en Medicina. Y también comenzó a estudiar distintos idiomas, llegando a dominar un total de siete, entre los que además del castellano, se encontraba el latín, el griego, el alemán, el portugués, el italiano y el francés. Ello le permitió leer en lengua original a Dioscórides, un médico de la Grecia Romana del siglo I.. A lo largo de su corta vida, ya que falleció con 49 años, publicó un total de 25 obras, entre las que se encuentra las «Anotaciones a Dioscórides». Fue un gran humanista de su época ya que apostaba por una España unida. Y es más, su nombre aparece en el Quijote de Cervantes, al señalar el ilustre hidalgo manchego: «Tomara yo ahora más aína un cuartal de pan o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Dioscórides, aunque fuera el ilustrado por el doctor Laguna».. A lo largo de su corta trayectoria, fue médico de dos reyes españoles y dos papas, concretamente Carlos V, Felipe II y los papas Paulo III y Julio III. Y viaja por media Europa. Su Dioscórides se difundirá en la práctica médica española, siendo referencia obligada en la descripción de sustancias medicinales al menos hasta finales del siglo XVIII, llegando a tener dieciséis ediciones. Una lectura obligatoria para los boticarios españoles, ya que estaba escrito de forma concisa y directa para que todo el mundo lo entendiera.. Laguna volverá a España a finales de 1557. Todavía formará parte de la comitiva que habría de recibir en Roncesvalles a Isabel de Valois, camino de su boda con Felipe II, al que le pide que creara el Jardín Botánico de Aranjuez. No llegará a término del viaje. En el trayecto, el 28 de diciembre de 1559 fallece en Guadalajara y su cadáver será trasladado a Segovia, donde descansa junto a los restos de su familia en una capilla lateral de la iglesia de San Miguel, en la Plaza Mayor.. Un ilustre segoviano que fue un adelantado a su época y que su figura sigue recordándose hoy por Segovia, con varios edificios que llevan su nombre.
Dominaba hasta siete idiomas y su figura aparece reflejada en El Quijote
A lo largo de la historia, Castilla ha adquirido una importancia vital en la historia de España. Tanto por las civilizaciones que aquí se instalaron y vivieron, por distintos acontecimientos que marcaron un antes y un después; por el ingente número de bienes patrimoniales, muchos de los cuales a día de hoy siguen en pie; y también por el importante número de celebridades que han pasado a la historia por sus gestas, heroicidades o vivencias.. Y entre ellas, se encuentra un médico segoviano, Andrés Laguna, dedicado a la farmacología y a la botánica médica, que fue un adelantado a su tiempo y que a lo mejor la historia no le ha dado un lugar que por méritos propios se merecía. Este adelantado a su época llegaba al mundo en el año 1510 -otros historiadores apuntan al año 1499-, siendo hijo de judíos conversos, concretamente de Diego Fernández Laguna, también médico , y de Catalina Velázquez. Él quería ser médico, pero existía un problema, que los conversos no podían estudiar medicina.. De esta manera se decantó por las ramas de las Artes, llegando a estudiar durante dos años en Salamanca, hasta que con 20 años se traslada a París, para graduarse en Artes, y sorpresa, en Medicina. Y también comenzó a estudiar distintos idiomas, llegando a dominar un total de siete, entre los que además del castellano, se encontraba el latín, el griego, el alemán, el portugués, el italiano y el francés. Ello le permitió leer en lengua original a Dioscórides, un médico de la Grecia Romana del siglo I.. A lo largo de su corta vida, ya que falleció con 49 años, publicó un total de 25 obras, entre las que se encuentra las «Anotaciones a Dioscórides». Fue un gran humanista de su época ya que apostaba por una España unida. Y es más, su nombre aparece en el Quijote de Cervantes, al señalar el ilustre hidalgo manchego: «Tomara yo ahora más aína un cuartal de pan o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Dioscórides, aunque fuera el ilustrado por el doctor Laguna».. A lo largo de su corta trayectoria, fue médico de dos reyes españoles y dos papas, concretamente Carlos V, Felipe II y los papas Paulo III y Julio III. Y viaja por media Europa. Su Dioscórides se difundirá en la práctica médica española, siendo referencia obligada en la descripción de sustancias medicinales al menos hasta finales del siglo XVIII, llegando a tener dieciséis ediciones. Una lectura obligatoria para los boticarios españoles, ya que estaba escrito de forma concisa y directa para que todo el mundo lo entendiera.. Laguna volverá a España a finales de 1557. Todavía formará parte de la comitiva que habría de recibir en Roncesvalles a Isabel de Valois, camino de su boda con Felipe II, al que le pide que creara el Jardín Botánico de Aranjuez. No llegará a término del viaje. En el trayecto, el 28 de diciembre de 1559 fallece en Guadalajara y su cadáver será trasladado a Segovia, donde descansa junto a los restos de su familia en una capilla lateral de la iglesia de San Miguel, en la Plaza Mayor.. Un ilustre segoviano que fue un adelantado a su época y que su figura sigue recordándose hoy por Segovia, con varios edificios que llevan su nombre.
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