Nino Bravo se ha convertido en noticia esta semana. La familia del cantante se ha hartado de que su localidad natal desprecie su legado. A partir de marzo se llevará el contenido de todo aquello que está en el museo de Aielo de Malferit porque cree, y tiene razón, que merece mucho más.. Pero no solo el pueblo donde nació se ha olvidado de él. Valencia no ha le tratado con el cariño que merece. Solo hay que hacer un repaso por los hitos que tiene la ciudad en su memoria.. Un busto en un parque en el barrio de Sagunto, que al menos ha sido renovado y desde hace cuatro meses, no parece un descampado, una placa que la falla Visitació- Oriola, colocó en la finca donde vivió «nuestro Manolito», como dice el cartel con el que se le rinde homenaje y una calle situada cerca de la Ciudad de la Justicia a la que solo van los que allí viven. Hubo también un pub en el parque donde está su estatua que se llamó «Minino Bravo», pero ya ni existe ni creo que cuente como hito.. Por eso, antes de que la familia se hartase de ver cómo el museo de Aielo de Malferit maltrataba su legado, alguien debería haberse percatado de que había mucho por hacer. Sinceramente creo que nadie se dio cuenta hasta que el Roig Arena decidió dedicar su concierto inaugural al cantante. No solo se acabaron las entradas, sino que fue un exitazo.. Nino Bravo merece un museo en condiciones, donde esté su legado y donde se escuche su música. Hay mil y una posibilidades para poner en marcha una propuesta interesante que consiga poner en su lugar a este cantante universal.. Ya puestos, no sería nada descabellado aprovechar instalaciones que están en desuso en aquel barrio de Valencia donde vivió. Frente al parque donde juegan decenas de niños todas las tardes está el único mercado municipal de la ciudad que permanece cerrado. El mercado de San Pedro Nolasco ha muerto de pena.. Nino Bravo convirtió sus canciones en himnos y no solo Valencia estará interesada en darle el lugar que merece. Yo me daría prisa.
El cantante merece un museo que recuerde al cantante como realmente merece
Nino Bravo se ha convertido en noticia esta semana. La familia del cantante se ha hartado de que su localidad natal desprecie su legado. A partir de marzo se llevará el contenido de todo aquello que está en el museo de Aielo de Malferit porque cree, y tiene razón, que merece mucho más.. Pero no solo el pueblo donde nació se ha olvidado de él. Valencia no ha le tratado con el cariño que merece. Solo hay que hacer un repaso por los hitos que tiene la ciudad en su memoria.. Un busto en un parque en el barrio de Sagunto, que al menos ha sido renovado y desde hace cuatro meses, no parece un descampado, una placa que la falla Visitació- Oriola, colocó en la finca donde vivió «nuestro Manolito», como dice el cartel con el que se le rinde homenaje y una calle situada cerca de la Ciudad de la Justicia a la que solo van los que allí viven. Hubo también un pub en el parque donde está su estatua que se llamó «Minino Bravo», pero ya ni existe ni creo que cuente como hito.. Por eso, antes de que la familia se hartase de ver cómo el museo de Aielo de Malferit maltrataba su legado, alguien debería haberse percatado de que había mucho por hacer. Sinceramente creo que nadie se dio cuenta hasta que el Roig Arena decidió dedicar su concierto inaugural al cantante. No solo se acabaron las entradas, sino que fue un exitazo.. Nino Bravo merece un museo en condiciones, donde esté su legado y donde se escuche su música. Hay mil y una posibilidades para poner en marcha una propuesta interesante que consiga poner en su lugar a este cantante universal.. Ya puestos, no sería nada descabellado aprovechar instalaciones que están en desuso en aquel barrio de Valencia donde vivió. Frente al parque donde juegan decenas de niños todas las tardes está el único mercado municipal de la ciudad que permanece cerrado. El mercado de San Pedro Nolasco ha muerto de pena.. Nino Bravo convirtió sus canciones en himnos y no solo Valencia estará interesada en darle el lugar que merece. Yo me daría prisa.
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