Pocas veces se ha visto a Zidane volverse loco como lo hizo tras el golazo de Olise, carrera de 70 metros mediante, para dar la victoria a Francia ante Bélgica. Apenas quedaban dos minutos de tiempo reglamentario cuando se inventó un tanto que no existía para dar brillo al partido galo. El nuevo seleccionador optó por un once prácticamente nuevo respecto al triunfo de Turquía en el que destacaba un nombre: Eduardo Camavinga.. El centrocampista del Real Madrid ha vuelto a tener minutos con ‘Les Bleus’ en estos dos encuentros tras ser descartado para el Mundial por Didier Deschamps. La llegada de Zidane la ha abierto las puertas de nuevo y parece que será importante en esta nueva etapa, algo que puede ser también vital para un conjunto blanco que sufre en la medular. El partido de Camavinga ante Bélgica puede ser el comienzo de un cambio que vendría de perlas a José Mourinho.. Un invento para resucitar a Camavinga. El jugador del Real Madrid no jugó como pivote único, sino acompañando a un Da Cunha que también brilló. El gran cambio que introdujo el técnico francés precisamente fue ese: dar libertad a Camavinga. Lejos de estar anclado y presionado en la salida de balón, pudo moverse por la medular y explotar sus grandes virtudes. Brilló en las conducciones y en los giros tan característicos de su juego, pero que parecían haber desaparecido en los últimos tiempos para dar paso a errores demasiado groseros que le dejaron en la diana.. Disputó el partido completo y los números fueron sobresalientes. Completó 62 de los 66 pases que intentó dejando un espectacular 94% de acierto, pero no fueron pases simples. Generó tres ocasiones de peligro, mostrando que puede ser vertical y dar criterio al juego de un equipo. También estuvo fino en largo completando tres de los cuatro pases que intentó de esas características. Una versión que se necesita en el Real Madrid.. La otra nota positiva fue el desempeño defensivo. Recuperó seis balones, pero también ganó cinco duelos y realizó dos despejes, mostrando la intensidad que ha faltado en la capital de España en algunas ocasiones y que ha salido muy cara. También fue cinco veces objeto de falta. Una actuación muy sólida alejándose de la base y actuando más como conector. Una posición que podría replicar Mourinho dejando las tareas de creación para un Bernardo Silva más técnico e incluso Tchouameni, con el que apenas comparte minutos sobre el césped.. Vía Dembélé para Camavinga. El problema con Camavinga nunca fueron sus cualidades ya que tiene de sobra como mostró en el propio Real Madrid, sino que su estrella pareció haberse apagado. Su impacto en el juego fue decreciendo y sus errores, tan groseros como evitables, fueron manchando su imagen paulatinamente hasta dudar sobre su continuidad en Chamartín. El ejemplo para resurgirse lo tiene en su propia selección con Dembélé.. El extremo pasó de salir por la puerta de atrás del Barcelona a ser Balón de Oro en el PSG cuando Luis Enrique supo motivarle y encontrar su mejor versión. La llegada de Zidane a Francia puede ser su punto de inflexión para volver a crecer y convertirse en el centrocampista dominante que parecía que iba a ser y que revolucionaba las eliminatorias de Champions League en su primer año en el Real Madrid. Todo depende de él porque fútbol tiene de sobra.
El seleccionador está dejando su sello desde el primer minuto y algunas de sus decisiones podrían replicarse en el conjunto blanco
Pocas veces se ha visto a Zidane volverse loco como lo hizo tras el golazo de Olise, carrera de 70 metros mediante, para dar la victoria a Francia ante Bélgica. Apenas quedaban dos minutos de tiempo reglamentario cuando se inventó un tanto que no existía para dar brillo al partido galo. El nuevo seleccionador optó por un once prácticamente nuevo respecto al triunfo de Turquía en el que destacaba un nombre: Eduardo Camavinga.. El centrocampista del Real Madrid ha vuelto a tener minutos con ‘Les Bleus’ en estos dos encuentros tras ser descartado para el Mundial por Didier Deschamps. La llegada de Zidane la ha abierto las puertas de nuevo y parece que será importante en esta nueva etapa, algo que puede ser también vital para un conjunto blanco que sufre en la medular. El partido de Camavinga ante Bélgica puede ser el comienzo de un cambio que vendría de perlas a José Mourinho.. Un invento para resucitar a Camavinga. El jugador del Real Madrid no jugó como pivote único, sino acompañando a un Da Cunha que también brilló. El gran cambio que introdujo el técnico francés precisamente fue ese: dar libertad a Camavinga. Lejos de estar anclado y presionado en la salida de balón, pudo moverse por la medular y explotar sus grandes virtudes. Brilló en las conducciones y en los giros tan característicos de su juego, pero que parecían haber desaparecido en los últimos tiempos para dar paso a errores demasiado groseros que le dejaron en la diana.. Disputó el partido completo y los números fueron sobresalientes. Completó 62 de los 66 pases que intentó dejando un espectacular 94% de acierto, pero no fueron pases simples. Generó tres ocasiones de peligro, mostrando que puede ser vertical y dar criterio al juego de un equipo. También estuvo fino en largo completando tres de los cuatro pases que intentó de esas características. Una versión que se necesita en el Real Madrid.. La otra nota positiva fue el desempeño defensivo. Recuperó seis balones, pero también ganó cinco duelos y realizó dos despejes, mostrando la intensidad que ha faltado en la capital de España en algunas ocasiones y que ha salido muy cara. También fue cinco veces objeto de falta. Una actuación muy sólida alejándose de la base y actuando más como conector. Una posición que podría replicar Mourinho dejando las tareas de creación para un Bernardo Silva más técnico e incluso Tchouameni, con el que apenas comparte minutos sobre el césped.. Vía Dembélé para Camavinga. El problema con Camavinga nunca fueron sus cualidades ya que tiene de sobra como mostró en el propio Real Madrid, sino que su estrella pareció haberse apagado. Su impacto en el juego fue decreciendo y sus errores, tan groseros como evitables, fueron manchando su imagen paulatinamente hasta dudar sobre su continuidad en Chamartín. El ejemplo para resurgirse lo tiene en su propia selección con Dembélé.. El extremo pasó de salir por la puerta de atrás del Barcelona a ser Balón de Oro en el PSG cuando Luis Enrique supo motivarle y encontrar su mejor versión. La llegada de Zidane a Francia puede ser su punto de inflexión para volver a crecer y convertirse en el centrocampista dominante que parecía que iba a ser y que revolucionaba las eliminatorias de Champions League en su primer año en el Real Madrid. Todo depende de él porque fútbol tiene de sobra.
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