Ya van varios años que Xiaomi está apostando por una calidad que le haga tan conocido como sus precios. Y casi el mismo tiempo ha pasado desde que ha demostrado que lo está consiguiendo. La apuesta por diseño, batería y cámara está dando sus frutos. Para muestras el último botón: el Xiaomi 17. A primera vista, hay que confesarlo, no parece un teléfono que quiera llamar la atención. Pero basta con empezar a usarlo para entender que su ambición no está en la forma, sino en el fondo.. La cámara es, probablemente, su argumento más sólido. Xiaomi ha vuelto a apoyarse en la colaboración con Leica, no como una etiqueta estética, sino como una forma de entender la fotografía. El sistema se articula en torno a sensores de 50 megapíxeles (principal, ultra gran angular y teleobjetivo), algo que ya empieza a ser habitual en la gama alta, pero aquí con una intención clara: coherencia.. No hay una lente “estrella” y otras secundarias, todas están pensadas para rendir. El sensor principal, de gran tamaño (1/1,31”), trabaja especialmente bien en condiciones de baja luz, donde el rango dinámico y la gestión del color marcan diferencias. Las imágenes no buscan tanto el impacto inmediato, saturación, contraste agresivo, como una cierta naturalidad, algo poco habitual en móviles que tienden a “sobreactuar” la escena.. El teleobjetivo, en cambio, es quizá el punto más discutible. Cumple, pero en algunos casos el procesado con inteligencia artificial puede resultar algo evidente, especialmente en zooms más largos. No es un fallo grave, pero sí un recordatorio de que incluso en la gama alta hay concesiones.. Luego está la batería, que es donde el Xiaomi 17 juega una de sus cartas más sorprendentes. Con 6.330 mAh, no solo supera a la mayoría de sus rivales directos, sino que lo hace sin aumentar de forma significativa el tamaño del dispositivo.. Aquí hay tecnología interesante detrás: una batería de silicio-carbono que permite mayor densidad energética. Traducido a uso real, significa algo sencillo pero cada vez más valioso: olvidarse del cargador durante más de un día. Y cuando toca cargarlo, lo hace rápido, muy rápido. Los 100W de carga por cable y 50W inalámbrica convierten lo que antes era una espera en un trámite casi invisible. Es uno de esos aspectos a los que no cuesta nada acostumbrarse, pero de los que es casi imposible regresar.. En especificaciones, el Xiaomi 17 juega en territorio de flagship sin complejos. El procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 (con arquitectura de 3 nanómetros) sitúa el rendimiento en la primera línea del mercado, tanto en tareas cotidianas como en escenarios más exigentes como gaming o edición de vídeo.. La pantalla, de 6,3 pulgadas, refuerza esa idea de equilibrio: tamaño contenido, pero prestaciones de gama alta. Panel OLED, tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz y picos de brillo que alcanzan los 3.500 nits. Puede que no sea un móvil pensado para impresionar en la ficha técnica, pero sí es uno que funciona muy bien en todos los apartados. Y esa es una de sus grandes virtudes.. En un mercado donde muchos dispositivos buscan destacar en un único aspecto (la mejor cámara, la batería más grande, el diseño más extremo), el Xiaomi 17 opta por otra estrategia: no fallar en nada importante. Y es que un móvil no es una lista de especificaciones, sino un objeto de confianza y si podemos depositarla en él, ha cumplido su misión: unir un aspecto tan humano como la confianza, con un objeto. Y eso es mucho.. Veredicto:. Disponible en verde, rosa, negro y azul claro, el Xiaomi 17 (disponible por €999) es uno de los mejores en el sector de precio que ocupa. Lo importante: por prestaciones y software, es un móvil que seguirá siendo actual en los próximos 4 años, algo que en tecnología ya es mucho.
Es la respuesta a cómo unir batería, cámara, diseño y potencia en un mismo dispositivo. De forma acertada.
Ya van varios años que Xiaomi está apostando por una calidad que le haga tan conocido como sus precios. Y casi el mismo tiempo ha pasado desde que ha demostrado que lo está consiguiendo. La apuesta por diseño, batería y cámara está dando sus frutos. Para muestras el último botón: el Xiaomi 17. A primera vista, hay que confesarlo, no parece un teléfono que quiera llamar la atención. Pero basta con empezar a usarlo para entender que su ambición no está en la forma, sino en el fondo.. La cámara es, probablemente, su argumento más sólido. Xiaomi ha vuelto a apoyarse en la colaboración con Leica, no como una etiqueta estética, sino como una forma de entender la fotografía. El sistema se articula en torno a sensores de 50 megapíxeles (principal, ultra gran angular y teleobjetivo), algo que ya empieza a ser habitual en la gama alta, pero aquí con una intención clara: coherencia.. No hay una lente “estrella” y otras secundarias, todas están pensadas para rendir. El sensor principal, de gran tamaño (1/1,31”), trabaja especialmente bien en condiciones de baja luz, donde el rango dinámico y la gestión del color marcan diferencias. Las imágenes no buscan tanto el impacto inmediato, saturación, contraste agresivo, como una cierta naturalidad, algo poco habitual en móviles que tienden a “sobreactuar” la escena.. El teleobjetivo, en cambio, es quizá el punto más discutible. Cumple, pero en algunos casos el procesado con inteligencia artificial puede resultar algo evidente, especialmente en zooms más largos. No es un fallo grave, pero sí un recordatorio de que incluso en la gama alta hay concesiones.. Luego está la batería, que es donde el Xiaomi 17 juega una de sus cartas más sorprendentes. Con 6.330 mAh, no solo supera a la mayoría de sus rivales directos, sino que lo hace sin aumentar de forma significativa el tamaño del dispositivo.. Aquí hay tecnología interesante detrás: una batería de silicio-carbono que permite mayor densidad energética. Traducido a uso real, significa algo sencillo pero cada vez más valioso: olvidarse del cargador durante más de un día. Y cuando toca cargarlo, lo hace rápido, muy rápido. Los 100W de carga por cable y 50W inalámbrica convierten lo que antes era una espera en un trámite casi invisible. Es uno de esos aspectos a los que no cuesta nada acostumbrarse, pero de los que es casi imposible regresar.. En especificaciones, el Xiaomi 17 juega en territorio de flagship sin complejos. El procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 (con arquitectura de 3 nanómetros) sitúa el rendimiento en la primera línea del mercado, tanto en tareas cotidianas como en escenarios más exigentes como gaming o edición de vídeo.. La pantalla, de 6,3 pulgadas, refuerza esa idea de equilibrio: tamaño contenido, pero prestaciones de gama alta. Panel OLED, tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz y picos de brillo que alcanzan los 3.500 nits. Puede que no sea un móvil pensado para impresionar en la ficha técnica, pero sí es uno que funciona muy bien en todos los apartados. Y esa es una de sus grandes virtudes.. En un mercado donde muchos dispositivos buscan destacar en un único aspecto (la mejor cámara, la batería más grande, el diseño más extremo), el Xiaomi 17 opta por otra estrategia: no fallar en nada importante. Y es que un móvil no es una lista de especificaciones, sino un objeto de confianza y si podemos depositarla en él, ha cumplido su misión: unir un aspecto tan humano como la confianza, con un objeto. Y eso es mucho.. Veredicto:. Disponible en verde, rosa, negro y azul claro, el Xiaomi 17 (disponible por €999) es uno de los mejores en el sector de precio que ocupa. Lo importante: por prestaciones y software, es un móvil que seguirá siendo actual en los próximos 4 años, algo que en tecnología ya es mucho.
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