Durante años los robots cortacésped han perseguido un objetivo relativamente simple: mantener el césped corto sin que el propietario tenga que empujar una máquina bajo el sol de agosto, las lluvias de marzo o la pereza del resto del año. Pero la nueva generación quiere ir mucho más allá. Quiere navegar entre árboles, reconocer obstáculos, subir pendientes imposibles y, si el usuario lo desea, incluso dibujar patrones decorativos sobre el jardín.. Ese es precisamente el planteamiento del nuevo RockMow Z1 LiDAR, el primer gran desembarco de Roborock en un mercado dominado tradicionalmente por fabricantes especializados en jardinería. Y lo hace apostando por algunas ideas interesantes que lo diferencian mucho de la competencia.. La clave está en su desarrollo como cortacésped, aunque suene perogrullada. Vamos por partes. Muchos fabricantes de cortacésped han llegado a este mercado a través de robots aspiradores. Esto les da la ventaja del mapeo preciso, control a través de una app y configuraciones personalizables como el diseño de zonas, cámara, alarma… Pero en este caso Roborock no ha adaptado sus conocimientos en el mercado de limpieza del hogar llevándolo al jardín. Lo que ha hecho (y este es el ingrediente diferencial) es preguntarse qué se puede hacer en la hierba que resulta imposible en el hogar.. Y la respuesta es un dibujo. Nadie quiere que su robot aspirador deje un patrón de fregado en el parquet, ahora en la hierba… A través de la app de Roborock, el RockMow Z1 LiDAR puede crear patrones cuadriculados, lineales y hasta dibujos sencillos variando la dirección de corte. Y esto es una evolución, no una adaptación. La otra gran baza tecnológica del RockMow Z1 es su sistema de navegación basado en LiDAR tridimensional y visión artificial. Mientras que muchos robots cortacésped dependen de cables perimetrales o de estaciones de referencia GPS, el modelo de Roborock crea un mapa tridimensional del terreno y se orienta en tiempo real mediante sensores y cámaras.. Su cámara bidimensional no solo capta más de 200.000 puntos de referencia por segundo, también lo hace en 360º y, lo más importante (modo ironía ON), si lo miramos de frente, su perfil se asemeja a Wall-E, el entrañable personaje robótico de Pixar.. La combinación de visión y LiDAR le permite detectar personas, mascotas y obstáculos antes de alcanzarlos, ajustando su trayectoria de forma autónoma. A destacar, algo que he descubierto y valorado positivamente, es que la detección se realiza con metros de anticipación: no necesita llegar a centímetros del objeto, como un robot miope, para alterar su trayectoria. Lo hace sin detenerse.. Uno de los aspectos más curiosos del diseño es que Roborock ha optado por un único sistema de corte central en lugar de los dos discos que utilizan algunos de sus rivales. A primera vista podría parecer una desventaja: dos discos deberían cortar mejor que uno. Pero no en este caso. Primero, un único disco implica menos motores, menos piezas móviles y una mecánica potencialmente más sencilla. También (otro apartado que me ha gustado mucho) es que el disco de corte se sitúa en una plataforma flotante. Al igual que ciertas maquinillas de afeitar que basculan para adaptarse al perfil del rostro, el RockMow Z1 LiDAR cuenta con el disco de corte se adapta al terreno, garantizando una “afeitada verde” más precisa, independientemente de las irregularidades del terreno. Que el disco tenga seis cuchillas, también incrementa la precisión y durabilidad.. La contrapartida es que, dependiendo de la densidad de la hierba, la velocidad de corte puede ser algo menor que en algunos modelos equipados con dos discos, no mucho, pero existente. Aquí habrá que poner en la balanza si queremos velocidad de corte o precisión.. Otro detalle es su capacidad para enfrentarse a terrenos complicados. Ya las ruedas con suspensión independiente lo convierten en una suerte de Buggy cortacésped capaz de ascender cuestas de casi 40 grados. La combinación de cuatro motores independientes, suspensión adaptativa y dirección en las ruedas delanteras le permite girar en radios mínimos para agregar precisión. De hecho, el comportamiento en curvas es una herencia visible de los robots aspiradores.. Respecto a la app, está muy bien diseñada y es muy sencilla en su uso. Nos permite determinar la altura del corte, los horarios, programar su regreso a la estación de carga cuando llueve y la vuelta al trabajo una, dos o tres horas después. Tiene sensor de lluvia, lo que permite que lo haga de forma automática. Y, respecto al agua, está homologado en la categoría IPX 6: lo podemos limpiar con una manguera y que siga con su corte una vez recargado.. Lo cual nos lleva al apartado de batería. En condiciones “normales”, léase un jardín medianamente llano, tenemos para dos horas de corte. Suficiente para un espacio de unos 400 m2 . Eso sí, el RockMow Z1 puede mapear un jardín de 2000 metros cuadrados, aunque lo hará en más de una pasada. De noche o de día, a nuestra elección (en términos de ruido, no habrá ningún problema con los vecinos).. También debo destacar que el mapeado solo se puede dibujar a placer para determinar zonas de pasillos, con hierba más alta o baja y la estación de carga puede estar fuera de la zona de corte, sin problema. Yo la he probado 5 metros fuera. Mención aparte y final el accesorio PreciEdge, básicamente una desbrozadora que permite acercarse hasta 3 centímetros de los bordes del terrenos delimitado. Muy útil para que los bordes no rompan el ritmo de un jardín cuidado.. Veredicto:. Vaya primero que no se trata de un cortacésped económico: 2699 euros. Ahora, si lo usamos en jardines de más de 500 metros, dos veces por semana (como mínimo), el corte un año después, nos habrá costado 27 euros. Independientemente de si hablamos de un jardín de 300 metros o de uno de 2.000 metros cuadrados. Para darnos una idea esto sería un jardín de unos 65 metros de fondo y 35 de frente. Si tenemos un jardín de 300 metros, no es la mejor opción (por precio, no por calidad), pero si estamos por encima de los 600 metros, ya debemos hablar con profesionales. Como el RockMow Z1 LiDAR.
Algunas de sus características elevan las prestaciones de los cortacésped un paso más allá del mercado.
Durante años los robots cortacésped han perseguido un objetivo relativamente simple: mantener el césped corto sin que el propietario tenga que empujar una máquina bajo el sol de agosto, las lluvias de marzo o la pereza del resto del año. Pero la nueva generación quiere ir mucho más allá. Quiere navegar entre árboles, reconocer obstáculos, subir pendientes imposibles y, si el usuario lo desea, incluso dibujar patrones decorativos sobre el jardín.. Ese es precisamente el planteamiento del nuevo RockMow Z1 LiDAR, el primer gran desembarco de Roborock en un mercado dominado tradicionalmente por fabricantes especializados en jardinería. Y lo hace apostando por algunas ideas interesantes que lo diferencian mucho de la competencia.. La clave está en su desarrollo como cortacésped, aunque suene perogrullada. Vamos por partes. Muchos fabricantes de cortacésped han llegado a este mercado a través de robots aspiradores. Esto les da la ventaja del mapeo preciso, control a través de una app y configuraciones personalizables como el diseño de zonas, cámara, alarma… Pero en este caso Roborock no ha adaptado sus conocimientos en el mercado de limpieza del hogar llevándolo al jardín. Lo que ha hecho (y este es el ingrediente diferencial) es preguntarse qué se puede hacer en la hierba que resulta imposible en el hogar.. Y la respuesta es un dibujo. Nadie quiere que su robot aspirador deje un patrón de fregado en el parquet, ahora en la hierba… A través de la app de Roborock, el RockMow Z1 LiDAR puede crear patrones cuadriculados, lineales y hasta dibujos sencillos variando la dirección de corte. Y esto es una evolución, no una adaptación. La otra gran baza tecnológica del RockMow Z1 es su sistema de navegación basado en LiDAR tridimensional y visión artificial. Mientras que muchos robots cortacésped dependen de cables perimetrales o de estaciones de referencia GPS, el modelo de Roborock crea un mapa tridimensional del terreno y se orienta en tiempo real mediante sensores y cámaras.. Su cámara bidimensional no solo capta más de 200.000 puntos de referencia por segundo, también lo hace en 360º y, lo más importante (modo ironía ON), si lo miramos de frente, su perfil se asemeja a Wall-E, el entrañable personaje robótico de Pixar.. La combinación de visión y LiDAR le permite detectar personas, mascotas y obstáculos antes de alcanzarlos, ajustando su trayectoria de forma autónoma. A destacar, algo que he descubierto y valorado positivamente, es que la detección se realiza con metros de anticipación: no necesita llegar a centímetros del objeto, como un robot miope, para alterar su trayectoria. Lo hace sin detenerse.. Uno de los aspectos más curiosos del diseño es que Roborock ha optado por un único sistema de corte central en lugar de los dos discos que utilizan algunos de sus rivales. A primera vista podría parecer una desventaja: dos discos deberían cortar mejor que uno. Pero no en este caso. Primero, un único disco implica menos motores, menos piezas móviles y una mecánica potencialmente más sencilla. También (otro apartado que me ha gustado mucho) es que el disco de corte se sitúa en una plataforma flotante. Al igual que ciertas maquinillas de afeitar que basculan para adaptarse al perfil del rostro, el RockMow Z1 LiDAR cuenta con el disco de corte se adapta al terreno, garantizando una “afeitada verde” más precisa, independientemente de las irregularidades del terreno. Que el disco tenga seis cuchillas, también incrementa la precisión y durabilidad.. La contrapartida es que, dependiendo de la densidad de la hierba, la velocidad de corte puede ser algo menor que en algunos modelos equipados con dos discos, no mucho, pero existente. Aquí habrá que poner en la balanza si queremos velocidad de corte o precisión.. Otro detalle es su capacidad para enfrentarse a terrenos complicados. Ya las ruedas con suspensión independiente lo convierten en una suerte de Buggy cortacésped capaz de ascender cuestas de casi 40 grados. La combinación de cuatro motores independientes, suspensión adaptativa y dirección en las ruedas delanteras le permite girar en radios mínimos para agregar precisión. De hecho, el comportamiento en curvas es una herencia visible de los robots aspiradores.. Respecto a la app, está muy bien diseñada y es muy sencilla en su uso. Nos permite determinar la altura del corte, los horarios, programar su regreso a la estación de carga cuando llueve y la vuelta al trabajo una, dos o tres horas después. Tiene sensor de lluvia, lo que permite que lo haga de forma automática. Y, respecto al agua, está homologado en la categoría IPX 6: lo podemos limpiar con una manguera y que siga con su corte una vez recargado.. Lo cual nos lleva al apartado de batería. En condiciones “normales”, léase un jardín medianamente llano, tenemos para dos horas de corte. Suficiente para un espacio de unos 400 m2 . Eso sí, el RockMow Z1 puede mapear un jardín de 2000 metros cuadrados, aunque lo hará en más de una pasada. De noche o de día, a nuestra elección (en términos de ruido, no habrá ningún problema con los vecinos).. También debo destacar que el mapeado solo se puede dibujar a placer para determinar zonas de pasillos, con hierba más alta o baja y la estación de carga puede estar fuera de la zona de corte, sin problema. Yo la he probado 5 metros fuera. Mención aparte y final el accesorio PreciEdge, básicamente una desbrozadora que permite acercarse hasta 3 centímetros de los bordes del terrenos delimitado. Muy útil para que los bordes no rompan el ritmo de un jardín cuidado.. Veredicto:. Vaya primero que no se trata de un cortacésped económico: 2699 euros. Ahora, si lo usamos en jardines de más de 500 metros, dos veces por semana (como mínimo), el corte un año después, nos habrá costado 27 euros. Independientemente de si hablamos de un jardín de 300 metros o de uno de 2.000 metros cuadrados. Para darnos una idea esto sería un jardín de unos 65 metros de fondo y 35 de frente. Si tenemos un jardín de 300 metros, no es la mejor opción (por precio, no por calidad), pero si estamos por encima de los 600 metros, ya debemos hablar con profesionales. Como el RockMow Z1 LiDAR.
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