Hay dispositivos que parecen diseñados para resolver un problema técnico. Y luego están los que intentan resolver una incomodidad humana. El DJI Osmo Pocket 4 pertenece claramente a la segunda categoría: la frustración de querer grabar algo bello y descubrir que la cámara más potente que tienes es también la que decidiste dejar en casa por peso, tamaño o pereza.. Durante años, las cámaras vivieron atrapadas en una especie de contradicción física: cuanto mejor era la calidad, más grande y compleja se volvía la herramienta. DJI lleva tiempo intentando romper esa lógica con la familia Pocket, pero el Pocket 4 es probablemente el momento en que la idea madura del todo.. Y eso se nota desde el primer segundo. El Pocket 4 conserva esa forma casi absurda de “mini cámara sobre un palo”, pero detrás hay un sistema estabilizado en tres ejes que elimina gran parte de los movimientos bruscos al caminar. No es estabilización digital: hay pequeños motores físicos corrigiendo el movimiento en tiempo real. La diferencia se percibe inmediatamente. El vídeo deja de parecer grabado con una cámara y empieza a parecer una mirada flotando.. Lo interesante es que DJI no ha intentado reinventarlo todo. Y quizás esa sea precisamente la decisión correcta. Muchos usuarios esperaban un salto espectacular respecto al Pocket 3: doble lente, 8K o sensores radicalmente nuevos. Pero el Pocket 4 juega otra partida. Refina más que revoluciona. Y en el uso real eso importa más de lo que parece.. La mejora más evidente aparece en el seguimiento automático. El nuevo ActiveTrack 7.0 consigue algo que hace pocos años parecía ciencia ficción: que una cámara diminuta te siga mientras te mueves sin perderte incluso entre obstáculos, giros o cambios de distancia. En la práctica, grabarse solo deja de ser una coreografía incómoda para convertirse en algo casi natural. Colocas la cámara, haces una señal prestablecida, empiezas a caminar y el dispositivo entiende que tú eres el centro de la escena y comienza a seguirte.. Y aquí aparece una de las grandes virtudes del Pocket 4: no exige pensar demasiado. Arranca casi instantáneamente, cabe en un bolsillo y se puede manejar con una sola mano. Parece una tontería, pero la mayoría de las cámaras fracasan precisamente ahí. Son tan buenas que terminan siendo difíciles de usar en la vida real, pero esto no es válido para el Pocket 4.. La calidad de imagen también mejora, aunque quizá no de la manera más espectacular sobre el papel. Mantiene el sensor de 1 pulgada, pero DJI ha trabajado sobre el rango dinámico, el color y el comportamiento en baja luz. El resultado es menos “vídeo de móvil vitaminado” y más estética cinematográfica. Especialmente cuando se utiliza el perfil D-Log, pensado para quienes editan el color posteriormente. La Pocket 4 graba en D-Log de 10 bits reales. ¿Qué significa esto? Cuando una cámara graba vídeo, en realidad está registrando información sobre color y luz. La diferencia entre 8 bits y 10 bits es, básicamente, cuánta información puede guardar sobre cada color.. Un vídeo “normal” de 8 bits puede representar unos 16 millones de colores, pero una de 10 bits puede representar más de mil millones de colores. Traducido a algo cotidiano, en un atardecer, en 8 bits, el cielo puede pasar de naranja a azul en “saltos” visibles, como bandas de color. En 10 bits, la transición es mucho más suave, continua y natural. Los degradados parecen reales.. Otros apartados a destacar y que condicionan el uso (y hasta la “necesidad”) de la Pocket 4 tienen que ver con su practicidad: pasa de 0 a 80% de batería en casi 15 minutos (y DJI aumentó su batería un 20% respecto a la generación anterior). No necesita tarjeta de memoria: almacenamiento interno de 107 GB (hora y media a máxima calidad y hasta 5 horas en 1080) y, finalmente, se puede usar para realizar transmisiones en directo.. Finalmente, por su tamaño, la Pocket 4 tiene un apartado emocional que rara vez vemos en tecnología: es menos invasiva, menos intimidante. Y eso tiene un efecto enorme en viajes, entrevistas improvisadas o escenas cotidianas. Muchas veces no obtienes mejores imágenes por tener mejor tecnología, sino porque la presencia de la cámara deja de alterar la escena. Es, en pocas palabras, un ojo invitado, más que una cámara.. Si a eso le sumamos que en la caja viene con un receptor de micrófono, un protector de viento, trípode, luz para tomas nocturnas (su efecto es más natural de lo que aparenta) y una lente gran angular… El conjunto se convierte en una navaja suiza de los viajes y la creación de contenido.. Veredicto:. A la hora de invertir en la grabación de contenido (para redes, documentales o pasión propia), más caro no significa mejor. El Pocket 4, a partir de 400 euros, pesa menos que muchos móviles (apenas 200 gramos), ocupa menos espacio y tiene una calidad excelente. Su estabilización es profesional, la grabación de alta calidad y la duración de su batería lo hacen un imprescindible para viajes.
Batería de carga rápida, detecta millones de colores y permite almacenar internamente hasta 5 horas de contenido.
Hay dispositivos que parecen diseñados para resolver un problema técnico. Y luego están los que intentan resolver una incomodidad humana. El DJI Osmo Pocket 4 pertenece claramente a la segunda categoría: la frustración de querer grabar algo bello y descubrir que la cámara más potente que tienes es también la que decidiste dejar en casa por peso, tamaño o pereza.. Durante años, las cámaras vivieron atrapadas en una especie de contradicción física: cuanto mejor era la calidad, más grande y compleja se volvía la herramienta. DJI lleva tiempo intentando romper esa lógica con la familia Pocket, pero el Pocket 4 es probablemente el momento en que la idea madura del todo.. Y eso se nota desde el primer segundo. El Pocket 4 conserva esa forma casi absurda de “mini cámara sobre un palo”, pero detrás hay un sistema estabilizado en tres ejes que elimina gran parte de los movimientos bruscos al caminar. No es estabilización digital: hay pequeños motores físicos corrigiendo el movimiento en tiempo real. La diferencia se percibe inmediatamente. El vídeo deja de parecer grabado con una cámara y empieza a parecer una mirada flotando.. Lo interesante es que DJI no ha intentado reinventarlo todo. Y quizás esa sea precisamente la decisión correcta. Muchos usuarios esperaban un salto espectacular respecto al Pocket 3: doble lente, 8K o sensores radicalmente nuevos. Pero el Pocket 4 juega otra partida. Refina más que revoluciona. Y en el uso real eso importa más de lo que parece.. La mejora más evidente aparece en el seguimiento automático. El nuevo ActiveTrack 7.0 consigue algo que hace pocos años parecía ciencia ficción: que una cámara diminuta te siga mientras te mueves sin perderte incluso entre obstáculos, giros o cambios de distancia. En la práctica, grabarse solo deja de ser una coreografía incómoda para convertirse en algo casi natural. Colocas la cámara, haces una señal prestablecida, empiezas a caminar y el dispositivo entiende que tú eres el centro de la escena y comienza a seguirte.. Y aquí aparece una de las grandes virtudes del Pocket 4: no exige pensar demasiado. Arranca casi instantáneamente, cabe en un bolsillo y se puede manejar con una sola mano. Parece una tontería, pero la mayoría de las cámaras fracasan precisamente ahí. Son tan buenas que terminan siendo difíciles de usar en la vida real, pero esto no es válido para el Pocket 4.. La calidad de imagen también mejora, aunque quizá no de la manera más espectacular sobre el papel. Mantiene el sensor de 1 pulgada, pero DJI ha trabajado sobre el rango dinámico, el color y el comportamiento en baja luz. El resultado es menos “vídeo de móvil vitaminado” y más estética cinematográfica. Especialmente cuando se utiliza el perfil D-Log, pensado para quienes editan el color posteriormente. La Pocket 4 graba en D-Log de 10 bits reales. ¿Qué significa esto? Cuando una cámara graba vídeo, en realidad está registrando información sobre color y luz. La diferencia entre 8 bits y 10 bits es, básicamente, cuánta información puede guardar sobre cada color.. Un vídeo “normal” de 8 bits puede representar unos 16 millones de colores, pero una de 10 bits puede representar más de mil millones de colores. Traducido a algo cotidiano, en un atardecer, en 8 bits, el cielo puede pasar de naranja a azul en “saltos” visibles, como bandas de color. En 10 bits, la transición es mucho más suave, continua y natural. Los degradados parecen reales.. Otros apartados a destacar y que condicionan el uso (y hasta la “necesidad”) de la Pocket 4 tienen que ver con su practicidad: pasa de 0 a 80% de batería en casi 15 minutos (y DJI aumentó su batería un 20% respecto a la generación anterior). No necesita tarjeta de memoria: almacenamiento interno de 107 GB (hora y media a máxima calidad y hasta 5 horas en 1080) y, finalmente, se puede usar para realizar transmisiones en directo.. Finalmente, por su tamaño, la Pocket 4 tiene un apartado emocional que rara vez vemos en tecnología: es menos invasiva, menos intimidante. Y eso tiene un efecto enorme en viajes, entrevistas improvisadas o escenas cotidianas. Muchas veces no obtienes mejores imágenes por tener mejor tecnología, sino porque la presencia de la cámara deja de alterar la escena. Es, en pocas palabras, un ojo invitado, más que una cámara.. Si a eso le sumamos que en la caja viene con un receptor de micrófono, un protector de viento, trípode, luz para tomas nocturnas (su efecto es más natural de lo que aparenta) y una lente gran angular… El conjunto se convierte en una navaja suiza de los viajes y la creación de contenido.. Veredicto:. A la hora de invertir en la grabación de contenido (para redes, documentales o pasión propia), más caro no significa mejor. El Pocket 4, a partir de 400 euros, pesa menos que muchos móviles (apenas 200 gramos), ocupa menos espacio y tiene una calidad excelente. Su estabilización es profesional, la grabación de alta calidad y la duración de su batería lo hacen un imprescindible para viajes.
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