Un estudio de investigadores del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB), el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y la Universidad de Ciencia y Tecnología del Rey Abdalá (Arabia Saudí) ha demostrado que el calentamiento prolongado «degrada» las praderas de posidonia oceánica incluso cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los límites letales.La investigación aprovecha la inteligencia artificial y las imágenes de satélite de alta resolución para vincular, por primera vez, la exposición térmica crónica con la pérdida de cobertura y el desensamblaje estructural, informa este jueves el CEAB-CSIC en un comunicado. Las praderas de Posidonia oceanica, la especie de fanerógama marina endémica que constituye la columna vertebral de los ecosistemas costeros del Mediterráneo, están experimentando un «declive acelerado».Hasta ahora, la mayoría de los estudios cuantitativos evaluaban el impacto del cambio climático basándose en la superación de umbrales de temperatura, pero este estudio demuestra que el estrés térmico crónico y acumulado puede «deteriorar y fragmentar» estas praderas, incluso cuando los termómetros se mantienen por debajo de sus límites críticos de supervivencia.Nuevo índicePara capturar los efectos sutiles pero potencialmente destructivos de las condiciones prolongadas y fluctuantes que no llegan a superar los umbrales críticos, el equipo de investigación ha introducido un índice novedoso y con base fisiológica denominado Stress Degree Days (SDD).A diferencia de los enfoques tradicionales basados en umbrales que se centran exclusivamente en picos discretos de calor, este marco conceptual contabiliza explícitamente cómo afecta el estrés térmico al organismo a lo largo del tiempo bajo condiciones de campo dinámicas, ha explicado el investigador del CEAB-CSIC Àlex Giménez-Romero.Mediante la convolución de los datos históricos de la temperatura diaria de la superficie del mar entre 2000 y 2020 con funciones de tasas de mortalidad derivadas experimentalmente, los científicos cuantificaron la exposición térmica acumulada en toda la cuenca mediterránea durante las últimas dos décadas.Tras cartografiar más de 30 imágenes de satélite en diversas regiones del Mediterráneo, los científicos determinaron la cobertura de la posidonia y los índices de fragmentación, y los resultados revelaron que las zonas de alto estrés térmico acumulado, concentradas a lo largo de las costas sur y este de la cuenca, exhiben una reducción de la cobertura superior al 40% junto con una severa fragmentación estructural.
El estrés térmico crónico y acumulado puede fragmentar estas praderas, aunque los termómetros se mantengan por debajo de sus límites críticos.
Un estudio de investigadores del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB), el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y la Universidad de Ciencia y Tecnología del Rey Abdalá (Arabia Saudí) ha demostrado que el calentamiento prolongado «degrada» las praderas de posidonia oceánica incluso cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los límites letales.La investigación aprovecha la inteligencia artificial y las imágenes de satélite de alta resolución para vincular, por primera vez, la exposición térmica crónica con la pérdida de cobertura y el desensamblaje estructural, informa este jueves el CEAB-CSIC en un comunicado. Las praderas de Posidonia oceanica, la especie de fanerógama marina endémica que constituye la columna vertebral de los ecosistemas costeros del Mediterráneo, están experimentando un «declive acelerado».Hasta ahora, la mayoría de los estudios cuantitativos evaluaban el impacto del cambio climático basándose en la superación de umbrales de temperatura, pero este estudio demuestra que el estrés térmico crónico y acumulado puede «deteriorar y fragmentar» estas praderas, incluso cuando los termómetros se mantienen por debajo de sus límites críticos de supervivencia.Para capturar los efectos sutiles pero potencialmente destructivos de las condiciones prolongadas y fluctuantes que no llegan a superar los umbrales críticos, el equipo de investigación ha introducido un índice novedoso y con base fisiológica denominado Stress Degree Days (SDD).A diferencia de los enfoques tradicionales basados en umbrales que se centran exclusivamente en picos discretos de calor, este marco conceptual contabiliza explícitamente cómo afecta el estrés térmico al organismo a lo largo del tiempo bajo condiciones de campo dinámicas, ha explicado el investigador del CEAB-CSIC Àlex Giménez-Romero.Mediante la convolución de los datos históricos de la temperatura diaria de la superficie del mar entre 2000 y 2020 con funciones de tasas de mortalidad derivadas experimentalmente, los científicos cuantificaron la exposición térmica acumulada en toda la cuenca mediterránea durante las últimas dos décadas.Tras cartografiar más de 30 imágenes de satélite en diversas regiones del Mediterráneo, los científicos determinaron la cobertura de la posidonia y los índices de fragmentación, y los resultados revelaron que las zonas de alto estrés térmico acumulado, concentradas a lo largo de las costas sur y este de la cuenca, exhiben una reducción de la cobertura superior al 40% junto con una severa fragmentación estructural.
