«Con el éxito de Allah, los soldados del Califato atacaron la aldea de Bukeya en el área de Lubero, masacraron a 5 cristianos y quemaron varias de sus casas. Toda la alabanza es para Allah». Quizás, a falta de otra ayuda, las víctimas se tuvieron que conformar con la Frase de la Madre Teresa de Calcuta: » La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos».. La suerte de los creyentes está más bien en que no les toque ser objetivos de los yihadistas, ya que, de lo contrario, están expuestos a la masacre. Mientras, en Occidente se asiste a un debate en determinados ámbitos en los que se niega que estemos ante una guerra de religión o genocidios sino ante asuntos tribales o motivados por disputa de tierras.. El problema es que mientras unos, los atacantes, interiorizan que asesinan y destruyen por motivos de religión, otros, los encargados de movilizar a la opinión pública, lo niegan, algo que a los terroristas les trae sin cuidado y probablemente les produca sorpresa y burla. Mientras, siguen con lo suyo y así mes tras mes para engordar las estadísticas de esta terrible tragedia.
«Con el éxito de Allah, los soldados del Califato atacaron la aldea de Bukeya en el área de Lubero, masacraron a 5 cristianos y quemaron varias de sus casas. Toda la alabanza es para Allah». Quizás, a falta de otra ayuda, las víctimas se tuvieron que conformar con la Frase de la Madre Teresa de Calcuta: » La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos».. La suerte de los creyentes está más bien en que no les toque ser objetivos de los yihadistas, ya que, de lo contrario, están expuestos a la masacre. Mientras, en Occidente se asiste a un debate en determinados ámbitos en los que se niega que estemos ante una guerra de religión o genocidios sino ante asuntos tribales o motivados por disputa de tierras.. El problema es que mientras unos, los atacantes, interiorizan que asesinan y destruyen por motivos de religión, otros, los encargados de movilizar a la opinión pública, lo niegan, algo que a los terroristas les trae sin cuidado y probablemente les produca sorpresa y burla. Mientras, siguen con lo suyo y así mes tras mes para engordar las estadísticas de esta terrible tragedia.
No se puede negar un genocidio evidente y achacar los crímenes a asuntos tribales o de tierras
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