Quien lleva las uñas largas más de una vez se ha encontrado con problemas al utilizar una pantalla táctil capacitiva, como las que habitualmente emplean móviles, tabletas y otros dispositivos. La razón es que las uñas no son conductoras y no alteran el campo eléctrico de la pantalla como sí lo hace la piel de las yemas de los dedos, por lo que su contacto no se registra como un toque, algo que en este caso resulta un engorro. La solución podría ser un esmalte de uñas conductor, de acuerdo con una investigación presentada en la Sociedad Estadounidense de Química en Atlanta, Georgia.. Todo empezó como un proyecto de Manasi Desai, estudiante universitaria del Centenary College of Louisiana interesada en la química cosmética, que quiso buscar una forma de hacer compatibles las uñas con las pantallas táctiles mejor que las actuales. Ya hay esmaltes conductores que recurren a nanotubos de carbono, polímeros conductores o partículas metálicas mezcladas con una base transparente. También se llegó a presentar en el CES de Las Vegas, en 2013 y 2014, una uña postiza adhesiva con punta capacitiva, aunque esa tecnología no parece haber llegado al mercado.. Desai sabía que los esmaltes conductores que ya existen recurren a aditivos potencialmente problemáticos si se inhalan y, además, apenas dejan margen estético, porque suelen dar un acabado negro o metalizado. Junto a su supervisor, el químico organometálico Joshua Lawrence, se propuso desarrollar una alternativa transparente, incolora y libre de materiales tóxicos que pudiera aplicarse sobre cualquier manicura.. Desai empezó con 13 esmaltes transparentes comerciales y fue añadiendo distintos aditivos, evaluando su rendimiento conductor para determinar la combinación adecuada. Entre más de 50 candidatos, identificó como opciones viables la etanolamina y la taurina, pero ninguna era por sí sola la solución perfecta. La etanolamina tenía la conductividad y la compatibilidad necesarias con el esmalte, pero presenta cierta toxicidad, mientras que la taurina, un suplemento dietético habitual, no es tóxica, aunque tampoco es completamente transparente. Sin embargo, al combinar ambas, Desai consiguió los resultados que buscaba.. La solución de esmalte conductor de Desai para pantallas táctiles no está lista para su comercialización. Aunque las pruebas en las que se utilizó una gota de esmalte modificado sujeta con pinzas sí lograron registrarse en una pantalla táctil, una capa fina del esmalte prototipo no deja suficiente cantidad de aditivo como para activar la pantalla de forma constante. Además, la etanolamina se evapora rápidamente, de modo que el esmalte solo funciona durante unas pocas horas.. Pero es un primer paso prometedor. Las investigaciones futuras seguirán evaluando otros compuestos y combinándolos en nuevas fórmulas. ‘Estamos haciendo el trabajo duro de encontrar cosas que no funcionan y, al final, si haces eso durante el tiempo suficiente, encuentras algo que sí funciona’, ha afirmado Lawrence.
Una estudiante ha desarrollado un prototipo conductor, transparente y menos tóxico, aunque todavía no está listo para llegar al mercado
Quien lleva las uñas largas más de una vez se ha encontrado con problemas al utilizar una pantalla táctil capacitiva, como las que habitualmente emplean móviles, tabletas y otros dispositivos. La razón es que las uñas no son conductoras y no alteran el campo eléctrico de la pantalla como sí lo hace la piel de las yemas de los dedos, por lo que su contacto no se registra como un toque, algo que en este caso resulta un engorro. La solución podría ser un esmalte de uñas conductor, de acuerdo con una investigación presentada en la Sociedad Estadounidense de Química en Atlanta, Georgia.. Todo empezó como un proyecto de Manasi Desai, estudiante universitaria del Centenary College of Louisiana interesada en la química cosmética, que quiso buscar una forma de hacer compatibles las uñas con las pantallas táctiles mejor que las actuales. Ya hay esmaltes conductores que recurren a nanotubos de carbono, polímeros conductores o partículas metálicas mezcladas con una base transparente. También se llegó a presentar en el CES de Las Vegas, en 2013 y 2014, una uña postiza adhesiva con punta capacitiva, aunque esa tecnología no parece haber llegado al mercado.. Desai sabía que los esmaltes conductores que ya existen recurren a aditivos potencialmente problemáticos si se inhalan y, además, apenas dejan margen estético, porque suelen dar un acabado negro o metalizado. Junto a su supervisor, el químico organometálico Joshua Lawrence, se propuso desarrollar una alternativa transparente, incolora y libre de materiales tóxicos que pudiera aplicarse sobre cualquier manicura.. Desai empezó con 13 esmaltes transparentes comerciales y fueañadiendo distintos aditivos, evaluando su rendimiento conductor para determinar la combinación adecuada. Entre más de 50 candidatos, identificó como opciones viables la etanolamina y la taurina, pero ninguna era por sí sola la solución perfecta. La etanolamina tenía la conductividad y la compatibilidad necesarias con el esmalte, pero presenta cierta toxicidad, mientras que la taurina, un suplemento dietético habitual, no es tóxica, aunque tampoco es completamente transparente. Sin embargo, al combinar ambas, Desai consiguió los resultados que buscaba.. La solución de esmalte conductor de Desai para pantallas táctiles no está lista para su comercialización. Aunque las pruebas en las que se utilizó una gota de esmalte modificado sujeta con pinzas sí lograron registrarse en una pantalla táctil, una capa fina del esmalte prototipo no deja suficiente cantidad de aditivo como para activar la pantalla de forma constante. Además, la etanolamina se evapora rápidamente, de modo que el esmalte solo funciona durante unas pocas horas.. Pero es un primer paso prometedor. Las investigaciones futuras seguirán evaluando otros compuestos y combinándolos en nuevas fórmulas. ‘Estamos haciendo el trabajo duro de encontrar cosas que no funcionan y, al final, si haces eso durante el tiempo suficiente, encuentras algo que sí funciona’, ha afirmado Lawrence.
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
