El 27 de febrero de 2025, la sonda Lunar Trailblazer despegó desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de un Falcon 9, como carga secundaria de la misión IM-2. Apenas había transcurrido un día de lo que iba a ser un vuelo de varios meses hacia la Luna cuando la sonda dejó de responder. A pesar de que en las primeras horas el control de tierra había recibido mensajes que indicaban que todo iba bien y que seguía su trayectoria, la NASA no pudo comunicarse más con ella. Ahora, un año después, sabemos por qué.. Los paneles solares estaban orientados en la dirección equivocada.. Lanzar naves espaciales es difícil y hacerlo con éxito lo es aún más. Tanto que incluso organizaciones tan experimentadas como la NASA y el fabricante de satélites Lockheed Martin cometen errores, como el fallo de software que provocó la pérdida de esta nave antes incluso de que abandonara la órbita terrestre.. Según el informe de un panel de revisión convocado por la NASA para explorar qué salió mal, del que ahora ha informado NPR, un fallo de software hizo que los paneles solares apuntaran 180 grados en dirección opuesta al Sol, volviéndolos completamente inútiles para captar energía. A medida que el satélite se quedó sin energía, entró en un estado crítico de baja potencia, con muy poca energía disponible y sin control de orientación. Eso hizo que perdiera la comunicación con los equipos en tierra, sin que nadie pudiera corregir el problema.. Desafortunadamente, los sistemas de a bordo tampoco pudieron solucionarlo. Como destaca el medio, ‘numerosas acciones erróneas de gestión de fallos a bordo’ hicieron que Lunar Trailblazer no recibiera energía durante un periodo prolongado, lo que acabó con sus posibilidades de recuperación.. Aunque se esperaba que, al viajar más allá de la Luna, sus paneles captaran suficiente luz solar como para orientar mejor la nave, eso no ocurrió y la misión se dio finalmente por terminada a finales de 2025.. Según el informe, la NASA y Lockheed Martin no probaron lo suficiente la sincronización de los paneles solares antes del lanzamiento. Esa prueba habría detectado el error en el código que provocó la desalineación de los paneles, permitiendo corregirlo. Lockheed Martin señaló, no obstante, que, aunque su coste superaba los 70 millones de dólares, Lunar Trailblazer era una misión de clase D y de bajo coste, y que este tipo de misiones puede ser más arriesgado porque carece de las mismas salvaguardas y procedimientos que otras iniciativas más costosas.. Si Lunar Trailblazer hubiera desplegado sus paneles con la orientación correcta, probablemente habría continuado hasta la órbita lunar, donde debía observar con instrumentos de última generación cómo se distribuye el agua en la superficie de la Luna y qué factores pueden afectar a esa distribución. Hubieran sido datos útiles para las futuras misiones Artemis de la NASA, que prevén llevar de nuevo seres humanos a la Luna en los próximos años.
Lunar Trailblazer despegó en febrero de 2025 y debía estudiar cómo se distribuye el agua en la superficie de la Luna y obtener datos para el programa Artemis
El 27 de febrero de 2025, la sonda Lunar Trailblazer despegó desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de un Falcon 9, como carga secundaria de la misión IM-2. Apenas había transcurrido un día de lo que iba a ser un vuelo de varios meses hacia la Luna cuando la sonda dejó de responder. A pesar de que en las primeras horas el control de tierra había recibido mensajes que indicaban que todo iba bien y que seguía su trayectoria, la NASA no pudo comunicarse más con ella. Ahora, un año después, sabemos por qué.. Los paneles solares estaban orientados en la dirección equivocada.. Lanzar naves espaciales es difícil y hacerlo con éxito lo es aún más. Tanto que incluso organizaciones tan experimentadas como la NASA y el fabricante de satélites Lockheed Martin cometen errores, como el fallo de software que provocó la pérdida de esta nave antes incluso de que abandonara la órbita terrestre.. Según el informe de un panel de revisión convocado por la NASA para explorar qué salió mal, del que ahora ha informado NPR, un fallo de software hizo que los paneles solares apuntaran 180 grados en dirección opuesta al Sol, volviéndolos completamente inútiles para captar energía. A medida que el satélite se quedó sin energía, entró en un estado crítico de baja potencia, con muy poca energía disponible y sin control de orientación. Eso hizo que perdiera la comunicación con los equipos en tierra, sin que nadie pudiera corregir el problema.. Desafortunadamente, los sistemas de a bordo tampoco pudieron solucionarlo. Como destaca el medio, ‘numerosas acciones erróneas de gestión de fallos a bordo’ hicieron que Lunar Trailblazer no recibiera energía durante un periodo prolongado, lo que acabó con sus posibilidades de recuperación.. Aunque se esperaba que, al viajar más allá de la Luna, sus paneles captaran suficiente luz solar como para orientar mejor la nave, eso no ocurrió y la misión se dio finalmente por terminada a finales de 2025.. Según el informe, la NASA y Lockheed Martin no probaron lo suficiente la sincronización de los paneles solares antes del lanzamiento. Esa prueba habría detectado el error en el código que provocó la desalineación de los paneles, permitiendo corregirlo. Lockheed Martin señaló, no obstante, que, aunque su coste superaba los 70 millones de dólares, Lunar Trailblazer era una misión de clase D y de bajo coste, y que este tipo de misiones puede ser más arriesgado porque carece de las mismas salvaguardas y procedimientos que otras iniciativas más costosas.. Si Lunar Trailblazer hubiera desplegado sus paneles con la orientación correcta, probablemente habría continuado hasta la órbita lunar, donde debía observar con instrumentos de última generación cómo se distribuye el agua en la superficie de la Luna y qué factores pueden afectar a esa distribución. Hubieran sido datos útiles para las futuras misiones Artemis de la NASA, que prevén llevar de nuevo seres humanos a la Luna en los próximos años.
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
