La predicción lindaba el territorio del axioma. El presidente andaluz en funciones llevaba semanas repitiendo, con la insistencia de quien conoce el paño, que el día después de las elecciones andaluzas el Gobierno de Pedro Sánchez reactivaría sus compromisos con los independentistas catalanes. No ha habido que esperar. En menos de 48 horas, Salvador Illa y Oriol Junqueras firmaron un acuerdo presupuestario para la Generalitat de 2026 que el Ejecutivo andaluz en funciones califica de un nuevo «agravio» y «privilegio al independentismo». Una profecía autocumplida. «Avisé hace unos días de que habría nuevas cesiones al independentismo de Cataluña después de las elecciones andaluzas, y se ha cumplido», recordó en X el presidente andaluz.. El acuerdo tiene cifras sensibles para el sur: 5.200 millones de euros para un tren orbital en Cataluña y otros 527 millones hasta 2029 para reforzar la Agencia Tributaria catalana, lo que la portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, interpretó como un paso que «allana el camino a la independencia fiscal» y «vulnera el principio de igualdad y solidaridad interterritorial». Todo ello mientras Andalucía acumula, según el propio Moreno, cero kilómetros nuevos de Cercanías. El contraste numérico no necesita glosa: miles de millones para la infraestructura ferroviaria catalana, y la nada para la red de Cercanías de la comunidad más poblada del país. La portavoz del Ejecutivo andaluz calificó el acuerdo de «burla» a los ciudadanos andaluces y recordó que el Parlamento andaluz se constituye el 11 de junio, con la investidura de Moreno como única salida posible, según el Ejecutivo en funciones. El argumentario del PP-A no se agota en la denuncia de los nuevos pactos sino que apunta directamente a María Jesús Montero: la candidata socialista que cayó hasta los 28 escaños el 17-M no es sólo la líder de la oposición andaluza en ciernes sino la ministra de Hacienda que diseñó y presentó en enero el modelo de financiación autonómica que ahora dice querer reformar. Montero dijo tras el varapalo electoral que iría «partido a partido» y arranca con un gol en propia puerta de cara al electorado.. La contradicción quedó expuesta con claridad meridiana en la página 72 de su propio programa electoral, el llamado «Plan Montero». El texto prometía «reclamar una presencia activa y permanente de Andalucía en el diseño y negociación del modelo». El problema es que el modelo ya estaba cerrado cuando se imprimió el programa. Fue la propia Montero quien lo presentó, tras pactarlo con ERC, y fue el propio Junqueras quien lo anunció. Ninguna comunidad autónoma, salvo Cataluña, participó en su arquitectura. La candidata lo admitió sin ambages: la propuesta «está cerrada». Ella misma la elaboró. Prometía en Andalucía lo que como ministra ya había descartado en Madrid.. El Barómetro del Centra de octubre de 2025 pone cifras al malestar: el 62% de los andaluces consideraba «muy negativo» que el Gobierno perdonara la deuda a Cataluña, y el 77,7% coincidía en que una financiación justa es más urgente que cualquier condonación. Son datos que Moreno agitó durante toda la campaña y que ahora, con el acuerdo Illa-Junqueras sobre la mesa, cobran nueva vida política.. La propuesta de financiación incluye además lo que el director de Fedea, Ángel de la Fuente, describió como «la imaginativa excusa para darle a Cataluña una jugosa prima de financiación a cuenta del IVA de las pymes societarias». Traducido en euros: 1.441 millones para Cataluña por ese concepto. Para Andalucía, de nuevo el mismo número que en Cercanías.. Moreno alumbró durante la campaña el papel de Montero tras los comicios. «El 18, el señor Junqueras ejercerá la letra que tiene de la hipoteca que tiene el señor Sánchez», pronosticó. El PP-A preguntó si Montero conocía el acuerdo antes de los comicios «y, sin embargo, lo ocultó» mientras Andalucía espera también su tren.
Moreno denuncia el agravio con el modelo de financiación para Cataluña diseñado por Montero
La predicción lindaba el territorio del axioma. El presidente andaluz en funciones llevaba semanas repitiendo, con la insistencia de quien conoce el paño, que el día después de las elecciones andaluzas el Gobierno de Pedro Sánchez reactivaría sus compromisos con los independentistas catalanes. No ha habido que esperar. En menos de 48 horas, Salvador Illa y Oriol Junqueras firmaron un acuerdo presupuestario para la Generalitat de 2026 que el Ejecutivo andaluz en funciones califica de un nuevo «agravio» y «privilegio al independentismo». Una profecía autocumplida. «Avisé hace unos días de que habría nuevas cesiones al independentismo de Cataluña después de las elecciones andaluzas, y se ha cumplido», recordó en X el presidente andaluz.. El acuerdo tiene cifras sensibles para el sur: 5.200 millones de euros para un tren orbital en Cataluña y otros 527 millones hasta 2029 para reforzar la Agencia Tributaria catalana, lo que la portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, interpretó como un paso que «allana el camino a la independencia fiscal» y «vulnera el principio de igualdad y solidaridad interterritorial». Todo ello mientras Andalucía acumula, según el propio Moreno, cero kilómetros nuevos de Cercanías. El contraste numérico no necesita glosa: miles de millones para la infraestructura ferroviaria catalana, y la nada para la red de Cercanías de la comunidad más poblada del país. La portavoz del Ejecutivo andaluz calificó el acuerdo de «burla» a los ciudadanos andaluces y recordó que el Parlamento andaluz se constituye el 11 de junio, con la investidura de Moreno como única salida posible, según el Ejecutivo en funciones. El argumentario del PP-A no se agota en la denuncia de los nuevos pactos sino que apunta directamente a María Jesús Montero: la candidata socialista que cayó hasta los 28 escaños el 17-M no es sólo la líder de la oposición andaluza en ciernes sino la ministra de Hacienda que diseñó y presentó en enero el modelo de financiación autonómica que ahora dice querer reformar. Montero dijo tras el varapalo electoral que iría «partido a partido» y arranca con un gol en propia puerta de cara al electorado.. La contradicción quedó expuesta con claridad meridiana en la página 72 de su propio programa electoral, el llamado «Plan Montero». El texto prometía «reclamar una presencia activa y permanente de Andalucía en el diseño y negociación del modelo». El problema es que el modelo ya estaba cerrado cuando se imprimió el programa. Fue la propia Montero quien lo presentó, tras pactarlo con ERC, y fue el propio Junqueras quien lo anunció. Ninguna comunidad autónoma, salvo Cataluña, participó en su arquitectura. La candidata lo admitió sin ambages: la propuesta «está cerrada». Ella misma la elaboró. Prometía en Andalucía lo que como ministra ya había descartado en Madrid.. El Barómetro del Centra de octubre de 2025 pone cifras al malestar: el 62% de los andaluces consideraba «muy negativo» que el Gobierno perdonara la deuda a Cataluña, y el 77,7% coincidía en que una financiación justa es más urgente que cualquier condonación. Son datos que Moreno agitó durante toda la campaña y que ahora, con el acuerdo Illa-Junqueras sobre la mesa, cobran nueva vida política.. La propuesta de financiación incluye además lo que el director de Fedea, Ángel de la Fuente, describió como «la imaginativa excusa para darle a Cataluña una jugosa prima de financiación a cuenta del IVA de las pymes societarias». Traducido en euros: 1.441 millones para Cataluña por ese concepto. Para Andalucía, de nuevo el mismo número que en Cercanías.. Moreno alumbró durante la campaña el papel de Montero tras los comicios. «El 18, el señor Junqueras ejercerá la letra que tiene de la hipoteca que tiene el señor Sánchez», pronosticó. El PP-A preguntó si Montero conocía el acuerdo antes de los comicios «y, sin embargo, lo ocultó» mientras Andalucía espera también su tren.
Noticias de Andalucía en La Razón
