Casi dos meses después de su estallido, el conflicto en Oriente Próximo continúa ocupando el centro de la agenda internacional. Más allá de sus implicaciones políticas y humanitarias, el impacto económico está siendo profundo y cada vez más visible. Uno de los puntos más sensibles es el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita más del 20% del petróleo mundial. Esta interrupción ha generado una fuerte incertidumbre en los mercados energéticos, elevando los precios y poniendo en alerta a múltiples sectores, especialmente el transporte aéreo.. En este contexto, la posibilidad de escasez de combustible en distintos países se ha convertido en una preocupación creciente para gobiernos y empresas. Algunas aerolíneas ya anticipan que el verano de 2026 podría traer cambios importantes en la operativa de vuelos debido a estas limitaciones.. Pakistán, al borde de una crisis de combustible aéreo. El primer país que podría enfrentarse a una situación crítica es Pakistán. Según el portavoz de Pakistan State Oil (PSO), compañía que controla cerca del 99% del mercado de combustible para aviación en el país, las reservas actuales solo alcanzarían para 10 o 12 días más.. Desde la empresa aseguran que están colaborando con refinerías locales para optimizar la distribución interna y cubrir la demanda de queroseno, con el objetivo de mantener la actividad aérea sin interrupciones. No obstante, estas declaraciones contrastan con las medidas adoptadas por las autoridades, que han recomendado a las aerolíneas reducir al mínimo el repostaje en aeropuertos nacionales y cargar combustible en el extranjero siempre que sea posible.. Señales de alerta en el sector aéreo. El sector de la aviación en Pakistán lleva tiempo advirtiendo de un deterioro progresivo de la situación. La falta de suministro estable empieza a afectar la planificación operativa, y el margen de maniobra se reduce cada día.. Europa también observa con preocupación (aunque España resiste). En Europa, aunque el escenario no es tan extremo, también se percibe cierta inquietud ante la volatilidad del suministro energético. Sin embargo, España se encuentra en una posición relativamente favorable: sus refinerías producen aproximadamente el 80% del queroseno que consume, lo que le permite afrontar la situación con mayor tranquilidad, al menos por ahora.. Aun así, el desarrollo del conflicto y la evolución de los mercados energéticos serán determinantes en los próximos meses, especialmente de cara a la temporada alta de vuelos.
Casi dos meses después de su estallido, el conflicto en Oriente Próximo continúa ocupando el centro de la agenda internacional. Más allá de sus implicaciones políticas y humanitarias, el impacto económico está siendo profundo y cada vez más visible. Uno de los puntos más sensibles es el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita más del 20% del petróleo mundial. Esta interrupción ha generado una fuerte incertidumbre en los mercados energéticos, elevando los precios y poniendo en alerta a múltiples sectores, especialmente el transporte aéreo.. En este contexto, la posibilidad de escasez de combustible en distintos países se ha convertido en una preocupación creciente para gobiernos y empresas. Algunas aerolíneas ya anticipan que el verano de 2026 podría traer cambios importantes en la operativa de vuelos debido a estas limitaciones.. Pakistán, al borde de una crisis de combustible aéreo. El primer país que podría enfrentarse a una situación crítica es Pakistán. Según el portavoz de Pakistan State Oil (PSO), compañía que controla cerca del 99% del mercado de combustible para aviación en el país, las reservas actuales solo alcanzarían para 10 o 12 días más.. Desde la empresa aseguran que están colaborando con refinerías locales para optimizar la distribución interna y cubrir la demanda de queroseno, con el objetivo de mantener la actividad aérea sin interrupciones. No obstante, estas declaraciones contrastan con las medidas adoptadas por las autoridades, que han recomendado a las aerolíneas reducir al mínimo el repostaje en aeropuertos nacionales y cargar combustible en el extranjero siempre que sea posible.. Señales de alerta en el sector aéreo. El sector de la aviación en Pakistán lleva tiempo advirtiendo de un deterioro progresivo de la situación. La falta de suministro estable empieza a afectar la planificación operativa, y el margen de maniobra se reduce cada día.. Europa también observa con preocupación (aunque España resiste). En Europa, aunque el escenario no es tan extremo, también se percibe cierta inquietud ante la volatilidad del suministro energético. Sin embargo, España se encuentra en una posición relativamente favorable: sus refinerías producen aproximadamente el 80% del queroseno que consume, lo que le permite afrontar la situación con mayor tranquilidad, al menos por ahora.. Aun así, el desarrollo del conflicto y la evolución de los mercados energéticos serán determinantes en los próximos meses, especialmente de cara a la temporada alta de vuelos.
Algunas aerolíneas ya anticipan que el verano de 2026 podría traer cambios importantes en la operativa de vuelos debido a estas limitaciones
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