Abuelito dime tú, de dónde demonios has colgado el columpio.. Todos saben quien es Heidi. Es atemporal. Una niña que plasmaba la alegría de vivir en la montaña junto con su abuelo, Clarita, Pedro y un perro mastodonte del tamaño de un todoterreno llamado Niebla. Yo lo viví en la televisión cuando apenas había seis canales donde elegir y, recientemente, en un evento, unas chavalas muy simpáticas me dijeron que ellas lo veían por Netflix, incluso una de ellas me dijo que su abuela se la ponía de pequeña en el móvil. Los tiempos cambian pero el «yoleré, yoleré, yoleré jijú», no.. La animación molaba y transmitía unos valores muy importantes, pero si hay algo que se nos ha quedado totalmente metido en las mentes de tanta gente es esa mítica intro. Esa cancioncilla con la niña andando a saltitos mientras, en un cambio de plano, aparece columpiándose en un columpio ENORME.. ¿Cuánto medía ese columpio de verdad? ¿Era tan largo como creemos? Y si es así, ¿era tan largo como para creer que estaba colgado en la Estación Espacial Internacional?. Analizando su intro-leré jijú. No os voy a mentir, este análisis lo he hecho muchísimas veces y cada vez que voy a actuar a no sé qué ciudad del país me encanta meterlo porque siempre llama la atención. En este vídeo por ejemplo, conté qué pasaría si Heidi salta del columpio y, lógicamente, para saber hasta dónde llega he tenido que obtener la longitud de su cuerda. Para ello se realiza un análisis físico simple. Un columpio es un péndulo. Y a los físicos nos encantan los péndulos, especialmente si su oscilación es pequeña (que vamos a considerarla para este ejemplo, obviamente). Cuando se da este caso las ecuaciones se simplifican tanto que su solución es rapidísima y precisa.. Los péndulos tienen una propiedad muy bonita, y es que da igual lo que cuelgas al final de los mismos. Puede estar Heidi y su abuelo, tus ganas de vivir o la silla de Clarita, da igual. No importa lo que cuelgues porque su masa es indiferente. La longitud del péndulo está totalmente ligada a lo que tarda en ir para adelante y para atrás. Si tienes su longitud puedes saber su periodo, y en cambio, si tienes su periodo puedes saber su longitud. Para los físicos esta propiedad es IMPORTANTÍSIMA.. Por eso, para este análisis me he puesto como un señor mayor sentado en mi casa, he buscado la intro de Heidi, y he contado lo que tarda en balancearse hacia delante y hacia detrás, aproximadamente unos 9 segundos, que equivale a un columpio de unos 20 metros de alto, como un edificio de casi 7 plantas. No os voy a preguntar si os lanzaríais de un columpio tan alto pero si tenéis dos dedos de frente diríais: «Yo no, pero si alguien lo va a hacer, quiero mirar».. A ese pequeño matiz hay que añadirle que la niña estaba loca y además de balancearse con un columpio tan largo, sus pies estaban a una gran altura del suelo. Fijándonos bien, aparece una pequeña iglesia de fondo en la intro, estimando más o menos que además también puede estar a otros 20 metros respecto del suelo. ¿Creéis que es una locura preguntarnos si el enganche del columpio puede estar en la Estación Espacial Internacional? Ni muchísimo menos, es más, debería ser lógico para proseguir con un análisis riguroso de esta hipótesis.. Los cálculos son una columpiada. Pasar de un columpio que mide 20 m de largo a que quepa la posibilidad de que esté colgando de una estación espacial a 400 km de la superficie es una barrabasada de proporciones bíblicas, pero muy jugosas para análisis orbital.. A esa altura sigue habiendo entre el 88 y 90% de la gravedad qué nosotros tenemos en la superficie, con lo cual si un objeto estuviese en caída libre llegará a un punto en el que se estampa contra el suelo. Los objetos orbitan alrededor de la Tierra porque están en caída libre continua y la Estación Espacial Internacional se mueve tan rápido, con una velocidad horizontal de unos 20000 km por hora mientras cae, que la curva de la superficie terrestre se aleja bajo ella. Es una caída perpetua que nunca llega al suelo.. Heidi no podría columpiarse allí arriba más que nada porque sería una niña colgada de una cuerda moviéndose a velocidades abismales. No hay penduleo ni balanceo, solo un trozo de carne muy mono siendo arrastrado por un amasijo de hierros. Pero si se diese el caso de que se quiere soltar, no caería en línea recta hacia abajo. Hay un factor muy importante aquí y es el papel del rozamiento de la atmósfera.. Aunque a 400 km la atmósfera es extremadamente tenue, no es inexistente. Usando un modelo realista en el que la densidad del aire disminuye exponencialmente con la altura, ese rozamiento, por pequeño que sea, empieza a frenar a Heidi. Al principio el efecto es casi imperceptible, provocando que su altura disminuiría apenas unos cientos de metros al día. Podría pasar mucho tiempo dando vueltas alrededor de la Tierra.. Por ejemplo, en estos cálculos que podéis ojear en mi perfil de Patreon, de libre acceso y gratuito, el descenso completo hasta el suelo dura del orden de 600 a 700 días, es decir, casi dos años. Durante ese tiempo, completaría aproximadamente 10.000 a 11.000 órbitas alrededor del planeta. Y además, sería un proceso particular.. A medida que baja, la atmósfera se vuelve más densa, y el rozamiento crece de forma exponencial. Lo que era una caída lenta se transforma en una espiral cada vez más rápida. Durante la mayor parte del tiempo, Heidi seguiría en una órbita casi circular que se degrada muy poco a poco; sin embargo, al alcanzar altitudes del orden de 150–120 km, la situación cambia por completo. El aire ya es lo bastante denso como para frenar de forma intensa, la órbita deja de ser estable y empieza la reentrada atmosférica.. A partir de ahí, todo ocurre muy deprisa. En cuestión de minutos, la enorme energía correspondiente a su velocidad orbital se disipa en forma de calor. Es el mismo proceso que hace que las cápsulas espaciales brillen al regresar. En el caso de Heidi, sin protección, las condiciones serían extremas desde el inicio de esa fase final, pero la niña loca de Los Andes puede con eso y más.. Ni su columpio está enganchado en la Estación Espacial Internacional ni te vas a columpiar como lo hace ella, pero si de pequeño creías que al saltar del columpio molabas el que más, recuerda que esta niña te puede dar muchas vueltas. Exactamente unas 10.000 si está colgada de la Estación espacial Internacional.
El columpio de esta niña es tan largo que plantearse seriamente que esté colgado en el espacio no es una locura.
Abuelito dime tú, de dónde demonios has colgado el columpio.. Todos saben quien es Heidi. Es atemporal. Una niña que plasmaba la alegría de vivir en la montaña junto con su abuelo, Clarita, Pedro y un perro mastodonte del tamaño de un todoterreno llamado Niebla. Yo lo viví en la televisión cuando apenas había seis canales donde elegir y, recientemente, en un evento, unas chavalas muy simpáticas me dijeron que ellas lo veían por Netflix, incluso una de ellas me dijo que su abuela se la ponía de pequeña en el móvil. Los tiempos cambian pero el «yoleré, yoleré, yoleré jijú», no.. La animación molaba y transmitía unos valores muy importantes, pero si hay algo que se nos ha quedado totalmente metido en las mentes de tanta gente es esa mítica intro. Esa cancioncilla con la niña andando a saltitos mientras, en un cambio de plano, aparece columpiándose en un columpio ENORME.. ¿Cuánto medía ese columpio de verdad? ¿Era tan largo como creemos? Y si es así, ¿era tan largo como para creer que estaba colgado en la Estación Espacial Internacional?. Heidi colgada de la ISSRubén Sierra. Analizando su intro-leré jijú. No os voy a mentir, este análisis lo he hecho muchísimas veces y cada vez que voy a actuar a no sé qué ciudad del país me encanta meterlo porque siempre llama la atención. En este vídeo por ejemplo, conté qué pasaría si Heidi salta del columpio y, lógicamente, para saber hasta dónde llega he tenido que obtener la longitud de su cuerda. Para ello se realiza un análisis físico simple. Un columpio es un péndulo. Y a los físicos nos encantan los péndulos, especialmente si su oscilación es pequeña (que vamos a considerarla para este ejemplo, obviamente). Cuando se da este caso las ecuaciones se simplifican tanto que su solución es rapidísima y precisa.. Los péndulos tienen una propiedad muy bonita, y es que da igual lo que cuelgas al final de los mismos. Puede estar Heidi y su abuelo, tus ganas de vivir o la silla de Clarita, da igual. No importa lo que cuelgues porque su masa es indiferente. La longitud del péndulo está totalmente ligada a lo que tarda en ir para adelante y para atrás. Si tienes su longitud puedes saber su periodo, y en cambio, si tienes su periodo puedes saber su longitud. Para los físicos esta propiedad es IMPORTANTÍSIMA.. Por eso, para este análisis me he puesto como un señor mayor sentado en mi casa, he buscado la intro de Heidi, y he contado lo que tarda en balancearse hacia delante y hacia detrás, aproximadamente unos 9 segundos, que equivale a un columpio de unos 20 metros de alto, como un edificio de casi 7 plantas. No os voy a preguntar si os lanzaríais de un columpio tan alto pero si tenéis dos dedos de frente diríais: «Yo no, pero si alguien lo va a hacer, quiero mirar».. A ese pequeño matiz hay que añadirle que la niña estaba loca y además de balancearse con un columpio tan largo, sus pies estaban a una gran altura del suelo. Fijándonos bien, aparece una pequeña iglesia de fondo en la intro, estimando más o menos que además también puede estar a otros 20 metros respecto del suelo. ¿Creéis que es una locura preguntarnos si el enganche del columpio puede estar en la Estación Espacial Internacional? Ni muchísimo menos, es más, debería ser lógico para proseguir con un análisis riguroso de esta hipótesis.. La serie ‘Heidi’, de Isao Takahata.. Los cálculos son una columpiada. Pasar de un columpio que mide 20 m de largo a que quepa la posibilidad de que esté colgando de una estación espacial a 400 km de la superficie es una barrabasada de proporciones bíblicas, pero muy jugosas para análisis orbital.. A esa altura sigue habiendo entre el 88 y 90% de la gravedad qué nosotros tenemos en la superficie, con lo cual si un objeto estuviese en caída libre llegará a un punto en el que se estampa contra el suelo. Los objetos orbitan alrededor de la Tierra porque están en caída libre continua y la Estación Espacial Internacional se mueve tan rápido, con una velocidad horizontal de unos 20000 km por hora mientras cae, que la curva de la superficie terrestre se aleja bajo ella. Es una caída perpetua que nunca llega al suelo.. En la imagen, la Estación Espacial Internacional.audaz_67 via Flickr.com. Heidi no podría columpiarse allí arriba más que nada porque sería una niña colgada de una cuerda moviéndose a velocidades abismales. No hay penduleo ni balanceo, solo un trozo de carne muy mono siendo arrastrado por un amasijo de hierros. Pero si se diese el caso de que se quiere soltar, no caería en línea recta hacia abajo. Hay un factor muy importante aquí y es el papel del rozamiento de la atmósfera.. Aunque a 400 km la atmósfera es extremadamente tenue, no es inexistente. Usando un modelo realista en el que la densidad del aire disminuye exponencialmente con la altura, ese rozamiento, por pequeño que sea, empieza a frenar a Heidi. Al principio el efecto es casi imperceptible, provocando que su altura disminuiría apenas unos cientos de metros al día. Podría pasar mucho tiempo dando vueltas alrededor de la Tierra.. Por ejemplo, en estos cálculos que podéis ojear en mi perfil de Patreon, de libre acceso y gratuito, el descenso completo hasta el suelo dura del orden de 600 a 700 días, es decir, casi dos años. Durante ese tiempo, completaría aproximadamente 10.000 a 11.000 órbitas alrededor del planeta. Y además, sería un proceso particular.. A medida que baja, la atmósfera se vuelve más densa, y el rozamiento crece de forma exponencial. Lo que era una caída lenta se transforma en una espiral cada vez más rápida. Durante la mayor parte del tiempo, Heidi seguiría en una órbita casi circular que se degrada muy poco a poco; sin embargo, al alcanzar altitudes del orden de 150–120 km, la situación cambia por completo. El aire ya es lo bastante denso como para frenar de forma intensa, la órbita deja de ser estable y empieza la reentrada atmosférica.. Altura de Heidi cayendo frente el número de días que tarda en caer a la superficie de la tierraRubén Sierra. A partir de ahí, todo ocurre muy deprisa. En cuestión de minutos, la enorme energía correspondiente a su velocidad orbital se disipa en forma de calor. Es el mismo proceso que hace que las cápsulas espaciales brillen al regresar. En el caso de Heidi, sin protección, las condiciones serían extremas desde el inicio de esa fase final, pero la niña loca de Los Andes puede con eso y más.. Ni su columpio está enganchado en la Estación Espacial Internacional ni te vas a columpiar como lo hace ella, pero si de pequeño creías que al saltar del columpio molabas el que más, recuerda que esta niña te puede dar muchas vueltas. Exactamente unas 10.000 si está colgada de la Estación espacial Internacional.
