La muerte de Inmaculada Valderrama en septiembre de 1983 marcó un punto de inflexión en la gestión de los centros de menores de la joven democracia española. La menor, de tan solo catorce años, falleció al precipitarse desde una ventana del tercer piso del reformatorio de Nuestra Señora del Pilar, situado en San Fernando de Henares. A pesar de que la justicia archivó rápidamente el caso bajo la hipótesis del suicidio, un nuevo ensayo periodístico de Marta García Carbonell, María Palau Galdón y Esther López Barceló rescata su memoria y denuncia las graves negligencias que rodearon el suceso.. El centro donde residía la joven dependía del Patronato de Protección a la Muje, una controvertida institución de herencia franquista que controlaban diversas órdenes religiosas bajo la tutela del Ministerio de Justicia. Según desvelan las investigadoras, Inmaculada encarnaba el perfil de las menores castigadas por la moralidad de la época (procedía de una familia humilde andaluza, había intentado fugarse a Madrid y las autoridades cuestionaban su orientación sexual). Las autoras definen este complejo entramado represivo como una auténtica «cárcel de los pecados» donde se perseguía la vulnerabilidad económica y las conductas que se desviaban de las normas morales vigentes.. Las sombras de una investigación judicial cerrada en falso. Tres años de intensa investigación documental han permitido a las autoras sacar a la luz una cadena de errores que van desde un deficiente levantamiento del cadáver por parte de la autoridad judicial local hasta las dudas del propio forense que realizó la autopsia. La investigación judicial previa apenas aportó respuestas claras, dejando carpetas vacías y un profundo silencio institucional que se ha prolongado durante más de cuarenta años. No obstante, la fuerte presión del Ayuntamiento de San Fernando de Henares, unida a las protestas de los vecinos del municipio madrileño, forzó finalmente la salida de las congregaciones religiosas de estos centros asistenciales.. Este luctuoso suceso aceleró de manera definitiva el desmantelamiento de este sistema de control social y moral de las mujeres, que culminó con el cierre definitivo del reformatorio en 1985. Las escritoras defienden que este fallecimiento, ocurrido un lustro después de la ratificación constitucional, representa una deuda histórica del Estado español que todavía carece de reparación económica y simbólica para los familiares de la víctima. Con la publicación de esta obra, las investigadoras buscan romper un largo silencio y devolver la dignidad a las mujeres que sufrieron abusos sistemáticos en el interior de estos reformatorios estatales.
Una nueva investigación revela las profundas irregularidades que rodearon la muerte de la joven Inmaculada Valderrama en un centro tutelado en mil novecientos ochenta y tres, un suceso que conmocionó a San Fernando de Henares y precipitó el desmantelamiento definitivo del Patronato de Protección a la Mujer
La muerte de Inmaculada Valderrama en septiembre de 1983 marcó un punto de inflexión en la gestión de los centros de menores de la joven democracia española. La menor, de tan solo catorce años, falleció al precipitarse desde una ventana del tercer piso del reformatorio de Nuestra Señora del Pilar, situado en San Fernando de Henares. A pesar de que la justicia archivó rápidamente el caso bajo la hipótesis del suicidio, un nuevo ensayo periodístico de Marta García Carbonell, María Palau Galdón y Esther López Barceló rescata su memoria y denuncia las graves negligencias que rodearon el suceso.. El centro donde residía la joven dependía del Patronato de Protección a la Muje, una controvertida institución de herencia franquista que controlaban diversas órdenes religiosas bajo la tutela del Ministerio de Justicia. Según desvelan las investigadoras, Inmaculada encarnaba el perfil de las menores castigadas por la moralidad de la época (procedía de una familia humilde andaluza, había intentado fugarse a Madrid y las autoridades cuestionaban su orientación sexual). Las autoras definen este complejo entramado represivo como una auténtica «cárcel de los pecados» donde se perseguía la vulnerabilidad económica y las conductas que se desviaban de las normas morales vigentes.. Las sombras de una investigación judicial cerrada en falso. Tres años de intensa investigación documental han permitido a las autoras sacar a la luz una cadena de errores que van desde un deficiente levantamiento del cadáver por parte de la autoridad judicial local hasta las dudas del propio forense que realizó la autopsia. La investigación judicial previa apenas aportó respuestas claras, dejando carpetas vacías y un profundo silencio institucional que se ha prolongado durante más de cuarenta años. No obstante, la fuerte presión del Ayuntamiento de San Fernando de Henares, unida a las protestas de los vecinos del municipio madrileño, forzó finalmente la salida de las congregaciones religiosas de estos centros asistenciales.. Este luctuoso suceso aceleró de manera definitiva el desmantelamiento de este sistema de control social y moral de las mujeres, que culminó con el cierre definitivo del reformatorio en 1985. Las escritoras defienden que este fallecimiento, ocurrido un lustro después de la ratificación constitucional, representa una deuda histórica del Estado español que todavía carece de reparación económica y simbólica para los familiares de la víctima. Con la publicación de esta obra, las investigadoras buscan romper un largo silencio y devolver la dignidad a las mujeres que sufrieron abusos sistemáticos en el interior de estos reformatorios estatales.
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