Una de las estadísticas que más se maneja cuando sopla tormenta en el Real Madrid es la de kilómetros recorridos contra el rival. No está claro si quien corre menos es porque muestra menos intensidad y ganas que el rival o es porque, cómo está más ordenado, pues necesita hacer menos kilómetros. Se puede interpretar de las dos maneras, pero lo cierto es que de los seis partidos que ha disputado el Real Madrid de Xabi Alonso en esta Champions (4 ganados, dos perdidos) en ninguno ha corrido más que el rival. Ni siquiera contra el Manchester City, en el encuentro que el equipo de Xabi Alonso mostró más actitud, logró superar la distancia total del contrario. Así, el conjunto de Pep Guardiola acabó con 119 kilómetros en total, mientras que los de Xabi Alonso terminaron con 111,8. Una distancia de más de siete kilómetros, sólo superada por la ventaja que le sacó la Juve al Madrid en el Bernabéu, aunque al equipo italiano no le sirvió para ganar el encuentro.. El público se marchó algo disgustado con la victoria, pero no tan contrariado como otros días. El rival era de peso y la derrota una posibilidad, pero, al menos, vio un carácter en los suyos que no había visto en encuentros anteriores.. La actitud de la grada del Bernabéu. Aunque la sensibilidad del Santiago Bernabéu está cambiando con el paso de los años, hay ciertas actitudes que se mantienen porque están en el Adn del madridismo. Se cansa cuando el equipo maneja el balón con paciencia y esperando a que el rival se abra; se emociona con el vértigo, el desorden y el acoso final; aplaude una carrera en busca de un balón, aunque sea innecesaria y no tiene compasión cuando considera que un jugador ha pasado ya el límite y ha agotado su paciencia. Contra el Manchester City se vivieron varios de esos momentos: el público agradeció el esfuerzo durante muchas fases del partido, no le gustaron algunos momentos de parsimonia y mostró un enfado considerable con dos o tres acciones de Vinicius.. Y no fueron jugadas en las que el brasileño no mostrase disposición; fueron momentos de ataque, cuando Vini se equivocó en un pase o no eligió bien una acción. «Es normal. No es nuevo. No es algo que no haya pasado aquí cuando no ganas en casa», explicó Xabi Alonso, porque hubo también pitos en general. «Ha habido otros momentos en los que ha apoyado y empujado. Nos ha dado la energía que la gente creía que el equipo necesitaba. Podemos entender que piten y hay que aceptarlo con normalidad porque aquí la exigencia es absoluta», continuaba el entrenador blanco.. El mal momento de Vinicius. Sin Mbappé, Vinicius tendría que haber sido el líder del equipo, pero el brasileño no termina de hacer un partido entero redondo. Aunque deja algunos detalles y puede ser revulsivo en algún momento, no tiene la constancia de antes. Los partidos se le hacen largos, al igual que las temporadas. No hace mucho, el Bernabéu la tomó con Tchouameni y el francés aseguró que ese momento le sirvió para crecer y afrontar el reto de jugar en el Madrid de otra manera. Puede que en ese mismo momento se encuentre ahora Vinicius. El Bernabéu le vigila, le pide más cosas.
El equipo de Xabi Alonso, que no ha corrido más que sus rivales en ningún partido de Champions, escuchó pitos de su afición
Una de las estadísticas que más se maneja cuando sopla tormenta en el Real Madrid es la de kilómetros recorridos contra el rival. No está claro si quien corre menos es porque muestra menos intensidad y ganas que el rival o es porque, cómo está más ordenado, pues necesita hacer menos kilómetros. Se puede interpretar de las dos maneras, pero lo cierto es que de los seis partidos que ha disputado el Real Madrid de Xabi Alonso en esta Champions (4 ganados, dos perdidos) en ninguno ha corrido más que el rival. Ni siquiera contra el Manchester City, en el encuentro que el equipo de Xabi Alonso mostró más actitud, logró superar la distancia total del contrario. Así, el conjunto de Pep Guardiola acabó con 119 kilómetros en total, mientras que los de Xabi Alonso terminaron con 111,8. Una distancia de más de siete kilómetros, sólo superada por la ventaja que le sacó la Juve al Madrid en el Bernabéu, aunque al equipo italiano no le sirvió para ganar el encuentro.. El público se marchó algo disgustado con la victoria, pero no tan contrariado como otros días. El rival era de peso y la derrota una posibilidad, pero, al menos, vio un carácter en los suyos que no había visto en encuentros anteriores.. La actitud de la grada del Bernabéu. Aunque la sensibilidad del Santiago Bernabéu está cambiando con el paso de los años, hay ciertas actitudes que se mantienen porque están en el Adn del madridismo. Se cansa cuando el equipo maneja el balón con paciencia y esperando a que el rival se abra; se emociona con el vértigo, el desorden y el acoso final; aplaude una carrera en busca de un balón, aunque sea innecesaria y no tiene compasión cuando considera que un jugador ha pasado ya el límite y ha agotado su paciencia. Contra el Manchester City se vivieron varios de esos momentos: el público agradeció el esfuerzo durante muchas fases del partido, no le gustaron algunos momentos de parsimonia y mostró un enfado considerable con dos o tres acciones de Vinicius.. Y no fueron jugadas en las que el brasileño no mostrase disposición; fueron momentos de ataque, cuando Vini se equivocó en un pase o no eligió bien una acción. «Es normal. No es nuevo. No es algo que no haya pasado aquí cuando no ganas en casa», explicó Xabi Alonso, porque hubo también pitos en general. «Ha habido otros momentos en los que ha apoyado y empujado. Nos ha dado la energía que la gente creía que el equipo necesitaba. Podemos entender que piten y hay que aceptarlo con normalidad porque aquí la exigencia es absoluta», continuaba el entrenador blanco.. El mal momento de Vinicius. Sin Mbappé, Vinicius tendría que haber sido el líder del equipo, pero el brasileño no termina de hacer un partido entero redondo. Aunque deja algunos detalles y puede ser revulsivo en algún momento, no tiene la constancia de antes. Los partidos se le hacen largos, al igual que las temporadas. No hace mucho, el Bernabéu la tomó con Tchouameni y el francés aseguró que ese momento le sirvió para crecer y afrontar el reto de jugar en el Madrid de otra manera. Puede que en ese mismo momento se encuentre ahora Vinicius. El Bernabéu le vigila, le pide más cosas.
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