El fútbol, el deporte en general, en ocasiones deja historias maravillosas. La de Ewa Pajor era la de una delantera fantástica que tenía una maldición: había jugado cinco finales de la Champions, y las había perdido todas. Cuatro fueron con el Wolfsburgo, una con el Barça, la temporada pasada. Pero a la sexta, por fin lo consiguió. Decía en la previa que ya no se podía cambiar el pasado, pero que el futuro estaba ahí, y fue la gran protagonista marcando los dos primeros goles de un partido muy igualado. Pajor ya tiene su Champions, que es la cuarta para el Barcelona, el equipo referente los últimos años, pues ha disputado las seis últimas finales. La de 2025 la acabó llorando de pena ante el Arsenal. Esta vez las lágrimas eran de felicidad.. Los goles de Pajor, además, fueron contra el OL Lyonnes, el equipo que tenía gran culpa de la pequeña desgracia de la polaca, pues había sido verdugo en tres de sus cinco finales, y que en Oslo comenzó incomodando al Barça con la presión. El conjunto francés, tirado muy arriba, prácticamente emparejaba jugadoras. El riesgo era grande porque dejaba mucho espacio a sus espaldas. Era una tentación buscar el balón directo a las carreras de Pajor o Salma Paralluelo, y las azulgrana abusaban de ello. Un fútbol demasiado directo que desnaturalizaba el estilo barcelonista. Incluso la posesión era para el OL Lyonnes. En uno de esos balones largos Alexia encontró a Pajor, ante la duda de la portera rival, Endler, que se quedó a media salida, pero el tiro se le fue alto. Después, la «17» también lanzó fuera otro pase de la capitana. Pajor no daba la vuelta a su destino… De momento… Tampoco es que el OL Lyonnes abrumara con la pelota, pero sí avisó de verdad en una acción a balón parado que terminó con el remate de Renard y el rechace de Heaps a la red. Lo celebró el conjunto francés, lo lamentó el español; el balón incluso llegó al centro del campo para sacar… Pero desde el VAR avisaron que había fuera de juego. Cata Coll también tuvo que intervenir en varias pelotas aéreas y para despejar una falta de Becho. Hubo, además, un par de barullos peligrosos en el área española. Estaba el duelo sin dueño. El Barça no se sentía con el control y le faltaba más participación de sus jugadoras más determinantes, como Alexia, que lo hizo a ratos, y Graham Hansen, que lo hizo al principio y al final, aunque su remate con la zurda se fue alto.. Con tanto equilibrio, el duelo estaba en manos de la contundencia, y Pajor no tardó en encontrar el primer gol en una transición rápida, que esta vez sí logró finalizar con un remate cruzado. La conducción fue de Patri Guijarro, que volvió a hacer una oda a lo que es ser mediocentro. Menudo partido, dejándose el alma para echar una mano en todos los sentidos, con la intuición para robar balones y con la calidad para llevarlos al ataque cuando tenía espacios. De la contundencia en campo propio se encargaron todas. Alexia incluso metió el estómago en un disparo fuerte para interponerse entre el balón y la portería, pero sobre todo fue Cata Coll, que siempre dio seguridad y que paró las que le llegaron: el tiro de Becho que hubiera supuesto el 1-1 y el mano a mano contra Chawinga que hubiera acercado a las francesas después del segundo tanto de Pajor. Ya en ese momento el partido era otro. El Barça sí tenía el dominio y el remate lo puso Salma Paralluelo con un doblete: el 3-0 fue un disparo lejano, y el 4-0, tras una contra. Las reinas de Europa cayeron el año pasado, pero han sabido como levantarse.
Dos goles de Ewa Pajor y otros dos de Salma Paralluelo dieron el título a las azulgrana que este curso lo han ganado todo. Los cuatro títulos culés han llegado desde 2021
El FC Barcelona femenino podría completar la temporada perfecta en caso de vencer al Olympique de Lyon en la final de la Champions. Tras completar con éxito el tridente nacional -Supercopa de España, Liga y Copa-, el equipo de Pere Romeu podría cerrar el curso con el trofeo más ansiado por el club.. La primera vez que los dos mejores equipos de Europa se vieron las caras fue en la final de 2019 y el cuadro francés se impuso por 4-1 en la que fue la primera final del Barça. Tres años después, volvieron a ganarles por 1-3. Ya en 2024, el conjunto azulgrana pudo vengarse y ganarles por primera vez (2-0).
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