Un autónomo de renta media paga hoy más IRPF que en 2020 sin que su negocio haya mejorado y sin que ninguna norma haya elevado el impuesto. Le ocurre por un mecanismo que apenas se ve: cuando la inflación empuja los ingresos al alza pero los tramos, los mínimos y las reducciones del IRPF siguen fijados en los mismos euros de hace años, el tipo efectivo sube solo. Es lo que los economistas llaman «fiscal drag» o progresividad en frío, y un informe del Observatori de la Pime de la patronal PIMEC advierte de que golpea al trabajo por cuenta propia con más intensidad que a ningún otro colectivo.. El estudio simula el caso de un autónomo en estimación directa simplificada con un rendimiento neto de 45.000 euros. Su tipo efectivo pasa del 20,7% al 23,5% cuando, si el impuesto se hubiera actualizado con la inflación, se habría quedado en el 20,7% de partida. La diferencia son 1.260 euros anuales que paga de más por el simple hecho de que Hacienda no ha movido los parámetros del tributo. El propio informe lo formula como una paradoja: el contribuyente percibe una subida nominal de sus ingresos, no ve aprobada ninguna ley que suba impuestos y, aun así, pierde poder adquisitivo.. Lo que distingue al autónomo del asalariado es que soporta el fenómeno en dos capas superpuestas. La primera la comparte con cualquier trabajador de renta equivalente: la tarifa del impuesto y el mínimo personal llevan congelados desde 2015, con una inflación acumulada superior al 21% hasta 2024, de modo que la cuota crece más deprisa que los ingresos. La segunda es solo suya. La reducción por gastos de difícil justificación, que permite deducir un 5% del rendimiento, tiene un techo de 2.000 euros que no se ha tocado desde 2015. Con 45.000 euros de rendimiento ese 5% son 2.250 euros, pero el autónomo solo puede restarse 2.000 porque el tope manda. Ningún asalariado sufre esa merma.. El agravio se completa por el lado de las compensaciones. Frente a la subida encubierta, el Gobierno central optó por ampliar la reducción por rendimientos del trabajo y elevar el umbral a partir del cual se tributa, en lugar de actualizar toda la tarifa. Esa mejora, sin embargo, se diseñó en exclusiva para el trabajo con nómina, así que el autónomo no accede a ella. El informe es preciso para no generalizar: existe una reducción específica para determinados autónomos económicamente dependientes o que facturan a un único cliente, ampliada en 2023, pero exige requisitos muy restrictivos y no alcanza al perfil analizado. La conclusión de la patronal es que el colectivo queda estructuralmente menos protegido y que el trabajador por cuenta propia de renta media o media-alta no dispone de ningún mecanismo que le compense.. A ello se añade un coste que la simulación, estática, no llega a medir. La literatura fiscal sugiere que los autónomos reaccionan a los tipos marginales más que los asalariados, de manera que una parte de la carga no se traduce en recaudación sino en menos actividad declarada. El perjuicio real, por tanto, es probablemente mayor que el que reflejan las cifras.. Mismo mecanismo. El fenómeno no se agota en el trabajo por cuenta propia. En los asalariados, el mismo mecanismo abre una cuña creciente entre lo que cuesta un trabajador y lo que este cobra: de cada euro adicional que una empresa destina a mejorar un sueldo, alrededor de la mitad llega como salario neto y la otra mitad se la queda el sector público vía IRPF y cotizaciones. Para preservar el poder de compra de la plantilla, la empresa debe subir el bruto entre cuatro y once puntos por encima de la inflación.. PIMEC enmarca el diagnóstico en un problema más amplio. El informe recuerda que, entre 2019 y 2023, España solo neutralizó el 29% de su progresividad en frío potencial, el penúltimo puesto de una muestra de veintiún países europeos y solo por delante de Chipre, mientras Alemania o Francia la compensaban por completo. La patronal reclama un mecanismo regular y transparente de actualización de los parámetros del IRPF, con una decisión expresa cada vez que se opte por no revisarlos, y pide empezar por los mínimos personales y familiares y por los parámetros propios de los autónomos. La entidad subraya que no pide una rebaja de impuestos, sino que estos no suban de forma automática cada año al ritmo de los precios sin que nadie lo haya decidido.
Comparte la subida con el asalariado, pero carga con recortes que este no tiene y se queda fuera de las rebajas que el Gobierno reservó al trabajo con nómina, según Pimec
Un autónomo de renta media paga hoy más IRPF que en 2020 sin que su negocio haya mejorado y sin que ninguna norma haya elevado el impuesto. Le ocurre por un mecanismo que apenas se ve: cuando la inflación empuja los ingresos al alza pero los tramos, los mínimos y las reducciones del IRPF siguen fijados en los mismos euros de hace años, el tipo efectivo sube solo. Es lo que los economistas llaman «fiscal drag» o progresividad en frío, y un informe del Observatori de la Pime de la patronal PIMEC advierte de que golpea al trabajo por cuenta propia con más intensidad que a ningún otro colectivo.. El estudio simula el caso de un autónomo en estimación directa simplificada con un rendimiento neto de 45.000 euros. Su tipo efectivo pasa del 20,7% al 23,5% cuando, si el impuesto se hubiera actualizado con la inflación, se habría quedado en el 20,7% de partida. La diferencia son 1.260 euros anuales que paga de más por el simple hecho de que Hacienda no ha movido los parámetros del tributo. El propio informe lo formula como una paradoja: el contribuyente percibe una subida nominal de sus ingresos, no ve aprobada ninguna ley que suba impuestos y, aun así, pierde poder adquisitivo.. Lo que distingue al autónomo del asalariado es que soporta el fenómeno en dos capas superpuestas. La primera la comparte con cualquier trabajador de renta equivalente: la tarifa del impuesto y el mínimo personal llevan congelados desde 2015, con una inflación acumulada superior al 21% hasta 2024, de modo que la cuota crece más deprisa que los ingresos. La segunda es solo suya. La reducción por gastos de difícil justificación, que permite deducir un 5% del rendimiento, tiene un techo de 2.000 euros que no se ha tocado desde 2015. Con 45.000 euros de rendimiento ese 5% son 2.250 euros, pero el autónomo solo puede restarse 2.000 porque el tope manda. Ningún asalariado sufre esa merma.. El agravio se completa por el lado de las compensaciones. Frente a la subida encubierta, el Gobierno central optó por ampliar la reducción por rendimientos del trabajo y elevar el umbral a partir del cual se tributa, en lugar de actualizar toda la tarifa. Esa mejora, sin embargo, se diseñó en exclusiva para el trabajo con nómina, así que el autónomo no accede a ella. El informe es preciso para no generalizar: existe una reducción específica para determinados autónomos económicamente dependientes o que facturan a un único cliente, ampliada en 2023, pero exige requisitos muy restrictivos y no alcanza al perfil analizado. La conclusión de la patronal es que el colectivo queda estructuralmente menos protegido y que el trabajador por cuenta propia de renta media o media-alta no dispone de ningún mecanismo que le compense.. A ello se añade un coste que la simulación, estática, no llega a medir. La literatura fiscal sugiere que los autónomos reaccionan a los tipos marginales más que los asalariados, de manera que una parte de la carga no se traduce en recaudación sino en menos actividad declarada. El perjuicio real, por tanto, es probablemente mayor que el que reflejan las cifras.. Mismo mecanismo. El fenómeno no se agota en el trabajo por cuenta propia. En los asalariados, el mismo mecanismo abre una cuña creciente entre lo que cuesta un trabajador y lo que este cobra: de cada euro adicional que una empresa destina a mejorar un sueldo, alrededor de la mitad llega como salario neto y la otra mitad se la queda el sector público vía IRPF y cotizaciones. Para preservar el poder de compra de la plantilla, la empresa debe subir el bruto entre cuatro y once puntos por encima de la inflación.. PIMEC enmarca el diagnóstico en un problema más amplio. El informe recuerda que, entre 2019 y 2023, España solo neutralizó el 29% de su progresividad en frío potencial, el penúltimo puesto de una muestra de veintiún países europeos y solo por delante de Chipre, mientras Alemania o Francia la compensaban por completo. La patronal reclama un mecanismo regular y transparente de actualización de los parámetros del IRPF, con una decisión expresa cada vez que se opte por no revisarlos, y pide empezar por los mínimos personales y familiares y por los parámetros propios de los autónomos. La entidad subraya que no pide una rebaja de impuestos, sino que estos no suban de forma automática cada año al ritmo de los precios sin que nadie lo haya decidido.
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