Es una de las devociones más singulares de Andalucía. Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido como «El Abuelo», es toda una referencia de la Semana Santa jiennense por la propia talla, por las características de su cortejo y por las muestras de devoción y respeto que concentra durante la madrugada del Viernes Santo. Casi 3.000 nazarenos lo acompañan en su salida procesional, junto a cientos de devotos.. El fondo musical a su paso es el mismo durante la estación de penitencia: la marcha «Nuestro Padre Jesús» de Emilio Cebrián, que suena incesantemente como un sello personal inconfundible. Las leyendas en torno a esta imagen, una talla anónima del siglo XVI, son numerosas. Una de ellas cuenta que una noche un anciano llegó muy cansado a la puerta de una casería y pidió a la familia que allí vivía pernoctar allí, a lo que la familia accedió.. Durante la cena, el hombre vio el tronco de una encina y se le ocurrió tallar una imagen como agradecimiento por acogerlo. Se encerró en un dormitorio y dijo no salir de ahí hasta que no acabara de tallar. Pasados tres días, y viendo que el hombre no salía la familia, preocupados, se decidieron a entrar y encontraron la figura de Jesús perfectamente esculpida cubierta con un sudario pero ni rastro del anciano, y una nota en la que decía: «A través de esta imagen, amadle con todo el corazón, con la seguridad de que nunca os abandonará». A partir de entonces se produjeron multitud de peregrinaciones a la casería y cuando el matrimonio falleció la imagen fue trasladada al Convento de la Carmelitas Descalzas.. Existe otra leyenda menos conocida sobre la aparición de esta imagen, que relata que en la cuadra de la misma casería, una noche una de las bestias estaba muy inquieta y en uno de los bríos dio una coz golpeando la pared y derribando el muro. En ese momento entró el mulero a echarle de comer y pudo observar que detrás del muro había una habitación de la cual desconocían su existencia. Dentro de ella se encontraba la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno cubierta con un sudario, acompañada de una pequeña lámpara de plata. Al igual que en la anterior leyenda, esta imagen fue trasladada al Convento de las Carmelitas Descalzas, donde recibiría culto.
Casi 3.000 nazarenos acompañan a esta mítica imagen, referente devocional
Es una de las devociones más singulares de Andalucía. Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido como «El Abuelo», es toda una referencia de la Semana Santa jiennense por la propia talla, por las características de su cortejo y por las muestras de devoción y respeto que concentra durante la madrugada del Viernes Santo. Casi 3.000 nazarenos lo acompañan en su salida procesional, junto a cientos de devotos.. El fondo musical a su paso es el mismo durante la estación de penitencia: la marcha «Nuestro Padre Jesús» de Emilio Cebrián, que suena incesantemente como un sello personal inconfundible. Las leyendas en torno a esta imagen, una talla anónima del siglo XVI, son numerosas. Una de ellas cuenta que una noche un anciano llegó muy cansado a la puerta de una casería y pidió a la familia que allí vivía pernoctar allí, a lo que la familia accedió.. Durante la cena, el hombre vio el tronco de una encina y se le ocurrió tallar una imagen como agradecimiento por acogerlo. Se encerró en un dormitorio y dijo no salir de ahí hasta que no acabara de tallar. Pasados tres días, y viendo que el hombre no salía la familia, preocupados, se decidieron a entrar y encontraron la figura de Jesús perfectamente esculpida cubierta con un sudario pero ni rastro del anciano, y una nota en la que decía: «A través de esta imagen, amadle con todo el corazón, con la seguridad de que nunca os abandonará». A partir de entonces se produjeron multitud de peregrinaciones a la casería y cuando el matrimonio falleció la imagen fue trasladada al Convento de la Carmelitas Descalzas.. Existe otra leyenda menos conocida sobre la aparición de esta imagen, que relata que en la cuadra de la misma casería, una noche una de las bestias estaba muy inquieta y en uno de los bríos dio una coz golpeando la pared y derribando el muro. En ese momento entró el mulero a echarle de comer y pudo observar que detrás del muro había una habitación de la cual desconocían su existencia. Dentro de ella se encontraba la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno cubierta con un sudario, acompañada de una pequeña lámpara de plata. Al igual que en la anterior leyenda, esta imagen fue trasladada al Convento de las Carmelitas Descalzas, donde recibiría culto.
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