Cataluña vuelve a situarse ante una encrucijada energética. Mientras el debate sobre el futuro de la energía nuclear sigua, los últimos datos de generación eléctrica ponen de relieve hasta qué punto el sistema catalán depende todavía de sus reactores. Según informó la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs II (ANAV), las centrales de Ascó I, Ascó II y Vandellòs II produjeron durante 2025 el 58,8% de toda la electricidad generada en Cataluña, de acuerdo con datos provisionales de Red Eléctrica de España. En conjunto, los tres reactores generaron 22,8 teravatios hora, lo que equivale también al 8,6% de toda la producción eléctrica del sistema peninsular.. El dato evidencia el peso que mantiene la energía nuclear en la comunidad. De hecho, la electricidad generada por estas tres centrales permitiría cubrir alrededor del 11% del consumo de los más de 19,7 millones de hogares españoles, según los cálculos del sector. La central de Vandellòs II registró una generación neta de 7.392 GWh, con un factor de carga del 81,02%. Por su parte, Ascó I produjo 7.991,3 GWh con un factor de carga del 92,19%, mientras que Ascó II alcanzó 7.280,6 GWh, con un 84,22%. En conjunto, esta producción evitó la emisión de 8,4 millones de toneladas equivalentes de CO₂, al sustituir generación procedente de combustibles fósiles.. El peso de estas centrales no es una novedad. Cataluña es, de hecho, el territorio más nuclearizado de la península, con un sistema eléctrico que depende en gran medida de estos tres reactores. En 2024 ya aportaron más del 59% de la electricidad consumida en la comunidad, con factores de capacidad cercanos al 90%.. Debate político y transición energética. El nuevo balance energético llega además en un momento de intenso debate político. En el Congreso de los Diputados no prosperó en noviembre una votación destinada a prorrogar la vida útil de las centrales nucleares, mientras que el Govern catalán aprobó en el Parlament un decreto para acelerar el despliegue de energías renovables y regular por primera vez la instalación de sistemas de baterías.. La cuestión que se abre ahora no es tanto si habrá transición energética —un objetivo compartido por todas las administraciones— como si Cataluña puede permitirse prescindir de la energía nuclear antes de disponer de un sistema alternativo plenamente desarrollado.. Uno de los principales problemas es la distancia entre los objetivos políticos y la realidad del sistema energético catalán. Actualmente, solo alrededor del 20% de la electricidad generada en Cataluña procede de fuentes renovables, una proporción muy inferior a la media española. El Govern mantiene como meta alcanzar el 50% de generación renovable en 2030, pero el despliegue continúa frenado por diversos obstáculos administrativos, urbanísticos y judiciales. Mientras tanto, la limitada capacidad renovable instalada obliga a Cataluña a importar una parte significativa de la electricidad que consume.. Fuentes del sector nuclear consultadas por La Razón advierten de que sustituir en apenas una década más de la mitad de la generación eléctrica del sistema supondría un gran desafío. Sostienen que renunciar a las centrales sin disponer de un plan alternativo sólido podría convertirse en «un error histórico». Además, dicen, «cerrar el 56% de la generación eléctrica aumentará aún más la dependencia de energía exterior».. De acuerdo con estas mismas fuentes, el cierre de las centrales obligaría previsiblemente a cubrir buena parte del déficit con gas natural o con importaciones de electricidad, lo que podría traducirse en un aumento de los precios y de las emisiones. Además, subrayan que Cataluña tendría que multiplicar varias veces su capacidad renovable instalada, reforzar la red eléctrica y desarrollar sistemas de almacenamiento a gran escala para sustituir la potencia firme que actualmente aportan los reactores nucleares.. Así, voces del sector consideran que el calendario de cierre responde principalmente a decisiones políticas, pues las nucleares, dicen, son verdes, seguras, eficientes y baratas.
Expertos advierten de que cerrar los reactores sin un plan alternativo sólido aumentará la dependencia energética exterior
Cataluña vuelve a situarse ante una encrucijada energética. Mientras el debate sobre el futuro de la energía nuclear sigua, los últimos datos de generación eléctrica ponen de relieve hasta qué punto el sistema catalán depende todavía de sus reactores. Según informó la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs II (ANAV), las centrales de Ascó I, Ascó II y Vandellòs II produjeron durante 2025 el 58,8% de toda la electricidad generada en Cataluña, de acuerdo con datos provisionales de Red Eléctrica de España. En conjunto, los tres reactores generaron 22,8 teravatios hora, lo que equivale también al 8,6% de toda la producción eléctrica del sistema peninsular.. El dato evidencia el peso que mantiene la energía nuclear en la comunidad. De hecho, la electricidad generada por estas tres centrales permitiría cubrir alrededor del 11% del consumo de los más de 19,7 millones de hogares españoles, según los cálculos del sector. La central de Vandellòs II registró una generación neta de 7.392 GWh, con un factor de carga del 81,02%. Por su parte, Ascó I produjo 7.991,3 GWh con un factor de carga del 92,19%, mientras que Ascó II alcanzó 7.280,6 GWh, con un 84,22%. En conjunto, esta producción evitó la emisión de 8,4 millones de toneladas equivalentes de CO₂, al sustituir generación procedente de combustibles fósiles.. El peso de estas centrales no es una novedad. Cataluña es, de hecho, el territorio más nuclearizado de la península, con un sistema eléctrico que depende en gran medida de estos tres reactores. En 2024 ya aportaron más del 59% de la electricidad consumida en la comunidad, con factores de capacidad cercanos al 90%.. Debate político y transición energética. El nuevo balance energético llega además en un momento de intenso debate político. En el Congreso de los Diputados no prosperó en noviembre una votación destinada a prorrogar la vida útil de las centrales nucleares, mientras que el Govern catalán aprobó en el Parlament un decreto para acelerar el despliegue de energías renovables y regular por primera vez la instalación de sistemas de baterías.. La cuestión que se abre ahora no es tanto si habrá transición energética —un objetivo compartido por todas las administraciones— como si Cataluña puede permitirse prescindir de la energía nuclear antes de disponer de un sistema alternativo plenamente desarrollado.. Uno de los principales problemas es la distancia entre los objetivos políticos y la realidad del sistema energético catalán. Actualmente, solo alrededor del 20% de la electricidad generada en Cataluña procede de fuentes renovables, una proporción muy inferior a la media española. El Govern mantiene como meta alcanzar el 50% de generación renovable en 2030, pero el despliegue continúa frenado por diversos obstáculos administrativos, urbanísticos y judiciales. Mientras tanto, la limitada capacidad renovable instalada obliga a Cataluña a importar una parte significativa de la electricidad que consume.. Fuentes del sector nuclear consultadas por La Razón advierten de que sustituir en apenas una década más de la mitad de la generación eléctrica del sistema supondría un gran desafío. Sostienen que renunciar a las centrales sin disponer de un plan alternativo sólido podría convertirse en «un error histórico». Además, dicen, «cerrar el 56% de la generación eléctrica aumentará aún más la dependencia de energía exterior».. De acuerdo con estas mismas fuentes, el cierre de las centrales obligaría previsiblemente a cubrir buena parte del déficit con gas natural o con importaciones de electricidad, lo que podría traducirse en un aumento de los precios y de las emisiones. Además, subrayan que Cataluña tendría que multiplicar varias veces su capacidad renovable instalada, reforzar la red eléctrica y desarrollar sistemas de almacenamiento a gran escala para sustituir la potencia firme que actualmente aportan los reactores nucleares.. Así, voces del sector consideran que el calendario de cierre responde principalmente a decisiones políticas, pues las nucleares, dicen, son verdes, seguras, eficientes y baratas.
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