No es extraño. El sonido y el color van de la mano, al menos en términos físicos. Ambos se transmiten mediante ondas, los dos necesitan un soporte que los “traduzca” (el ojo y el oído) y, sin ellos el mundo sería muy aburrido, una monotonía de sentidos, por así decirlo. Y con los nuevos Mic Mini 2, DJI ha decidido unir lo que el espectro electromagnético decidió separar: color y sonido. Pero comencemos por el principio.. Hubo un momento en que los micrófonos inalámbricos eran herramientas exclusivamente profesionales: cajas negras, receptores voluminosos, cables escondidos bajo la ropa y precios más cercanos a una cámara que a un accesorio. DJI lleva tiempo intentando desmontar esa idea, pero con los nuevos Mic Mini 2 ha dado un paso curioso: convertir el audio en algo también visual.. Los Mic Mini 2 son diminutos incluso para estándares actuales. Cada transmisor pesa apenas unos 11 gramos y funciona como micrófono y emisor al mismo tiempo, eliminando gran parte de la complejidad habitual de este tipo de sistemas. DJI mantiene aquí la filosofía del modelo anterior: que grabar buen audio sea casi tan simple como sacar el móvil del bolsillo. Pero esta vez hay un detalle que cambia bastante el enfoque del producto: el color.. En lugar de esconder el micrófono o intentar que pase desapercibido, DJI parece asumir que muchos creadores ya no quieren ocultar la tecnología, sino integrarla en su estética. Los Mic Mini 2 incorporan cubiertas magnéticas intercambiables en distintos tonos —azules, verdes, amarillos, violetas o naranjas— e incluso algunas ediciones especiales diseñadas por la ilustradora chino-estadounidense Victo Ngai.. Es un cambio pequeño, pero interesante. Durante años, el diseño tecnológico tendió hacia lo invisible: auriculares negros, micrófonos negros, cámaras negras. DJI propone lo contrario: accesorios que formen parte de la identidad visual del creador. En TikTok, YouTube o Instagram, donde la imagen personal es parte del contenido, eso tiene bastante sentido.. Y no es solo estética. El tamaño extremadamente reducido también ayuda a que el micrófono deje de sentirse “técnico”. Puede engancharse magnéticamente a la ropa y resulta mucho menos invasivo que otros sistemas profesionales más aparatosos. Y, como viene siendo costumbre, hay varias formas de “llevarlo puesto”: con un sistema de clip, con imanes y adherido a un elemento.. En sonido, DJI mantiene lo esencial: grabación en 48 kHz/24 bits, cancelación de ruido en dos niveles y varios perfiles de voz (“Standard”, “Rich” y “Bright”) pensados para modificar ligeramente el tono final dependiendo del entorno o del tipo de contenido.. No estamos ante un micrófono de estudio ni pretende serlo, puede que algunos (los más fanáticos de la calidad y buscadores de climas sonoros) echen en falta los 32 bits. Pero ahí quizá está precisamente la clave del producto: DJI parece haber entendido que la mayoría de creadores actuales no buscan perfección absoluta, sino equilibrio entre calidad, simplicidad, tiempo de uso y portabilidad. Y en ese equilibrio los Mic Mini 2 encajan muy bien.. El sistema puede alcanzar hasta 400 metros de distancia y la autonomía total, usando el estuche de carga, ronda las 48 horas. Además, se integra directamente con el ecosistema Osmo de DJI, permitiendo grabar sin receptores adicionales en algunos dispositivos de la marca, como sus drones, cámaras o estabilizadores.. Lo interesante es que DJI parece estar haciendo con el audio algo parecido a lo que ocurrió con los auriculares inalámbricos hace años: transformar una herramienta técnica en un accesorio cotidiano. Uno que muestra hacia dónde va la estética del sonido. En breve veremos como lo que ahora son cubiertas que agregan color al micrófono, se convierten en superficies que se pueden modificar desde la aplicación, igual que hacemos ahora con las esferas de un reloj.
Son la nueva versión de los micrófonos más utilizadas por creadores de contenido.
No es extraño. El sonido y el color van de la mano, al menos en términos físicos. Ambos se transmiten mediante ondas, los dos necesitan un soporte que los “traduzca” (el ojo y el oído) y, sin ellos el mundo sería muy aburrido, una monotonía de sentidos, por así decirlo. Y con los nuevos Mic Mini 2, DJI ha decidido unir lo que el espectro electromagnético decidió separar: color y sonido. Pero comencemos por el principio.. Hubo un momento en que los micrófonos inalámbricos eran herramientas exclusivamente profesionales: cajas negras, receptores voluminosos, cables escondidos bajo la ropa y precios más cercanos a una cámara que a un accesorio. DJI lleva tiempo intentando desmontar esa idea, pero con los nuevos Mic Mini 2 ha dado un paso curioso: convertir el audio en algo también visual.. Los Mic Mini 2 son diminutos incluso para estándares actuales. Cada transmisor pesa apenas unos 11 gramos y funciona como micrófono y emisor al mismo tiempo, eliminando gran parte de la complejidad habitual de este tipo de sistemas. DJI mantiene aquí la filosofía del modelo anterior: que grabar buen audio sea casi tan simple como sacar el móvil del bolsillo. Pero esta vez hay un detalle que cambia bastante el enfoque del producto: el color.. En lugar de esconder el micrófono o intentar que pase desapercibido, DJI parece asumir que muchos creadores ya no quieren ocultar la tecnología, sino integrarla en su estética. Los Mic Mini 2 incorporan cubiertas magnéticas intercambiables en distintos tonos —azules, verdes, amarillos, violetas o naranjas— e incluso algunas ediciones especiales diseñadas por la ilustradora chino-estadounidense Victo Ngai.. Es un cambio pequeño, pero interesante. Durante años, el diseño tecnológico tendió hacia lo invisible: auriculares negros, micrófonos negros, cámaras negras. DJI propone lo contrario: accesorios que formen parte de la identidad visual del creador. En TikTok, YouTube o Instagram, donde la imagen personal es parte del contenido, eso tiene bastante sentido.. Y no es solo estética. El tamaño extremadamente reducido también ayuda a que el micrófono deje de sentirse “técnico”. Puede engancharse magnéticamente a la ropa y resulta mucho menos invasivo que otros sistemas profesionales más aparatosos. Y, como viene siendo costumbre, hay varias formas de “llevarlo puesto”: con un sistema de clip, con imanes y adherido a un elemento.. En sonido, DJI mantiene lo esencial: grabación en 48 kHz/24 bits, cancelación de ruido en dos niveles y varios perfiles de voz (“Standard”, “Rich” y “Bright”) pensados para modificar ligeramente el tono final dependiendo del entorno o del tipo de contenido.. No estamos ante un micrófono de estudio ni pretende serlo, puede que algunos (los más fanáticos de la calidad y buscadores de climas sonoros) echen en falta los 32 bits. Pero ahí quizá está precisamente la clave del producto: DJI parece haber entendido que la mayoría de creadores actuales no buscan perfección absoluta, sino equilibrio entre calidad, simplicidad, tiempo de uso y portabilidad. Y en ese equilibrio los Mic Mini 2 encajan muy bien.. El sistema puede alcanzar hasta 400 metros de distancia y la autonomía total, usando el estuche de carga, ronda las 48 horas. Además, se integra directamente con el ecosistema Osmo de DJI, permitiendo grabar sin receptores adicionales en algunos dispositivos de la marca, como sus drones, cámaras o estabilizadores.. Lo interesante es que DJI parece estar haciendo con el audio algo parecido a lo que ocurrió con los auriculares inalámbricos hace años: transformar una herramienta técnica en un accesorio cotidiano. Uno que muestra hacia dónde va la estética del sonido. En breve veremos como lo que ahora son cubiertas que agregan color al micrófono, se convierten en superficies que se pueden modificar desde la aplicación, igual que hacemos ahora con las esferas de un reloj.
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