La Quinta volvía con el segundo encierro con el que se anunciaba en San Isidro. Palabras mayores deberían ser. Apuesta a lo grande en la plaza de Madrid. Diosleguarde confirmaba alternativa, la que tomó en julio de 2022, y lo hacía en el día de Joselito el Gallo, de ahí que se guardara un minuto de silencio, porque hay efemérides que no deben caer en el olvido. El primer toro le puso a prueba. Prueba de valor y recursos. En la primera tanda se le metió por dentro. Apretaba y, cuando decidió sacarlo a los medios, entraron en juego otras reglas. El toro tenía bueno el embroque y, entre sus virtudes, la repetición. Otra cosa era que salía con la cara por arriba y pesaba por dentro, pero había interés. Manuel puso en escena todo lo que tenía y, en ese toro, pegó muletazos buenos. Como todo estaba al filo, tenía emoción. Un pinchazo precedió a la estocada y salió a saludar.. Fue Manuel quien salvó una tarde para el olvido y fue por eso que hubo que esperar al sexto. Por aquello de ser su confirmación. Nos robó los poquitos ánimos que aún quedaban a base de valor, de firmeza y de un deseo irrenunciable de querer ser torero. Y tuvo mucho mérito lo suyo. Porque el sexto no regalaba nada: repetía sin calidad, abrumaba por el pitón izquierdo y, además, reponía siempre por dentro, sin permitir un solo alivio. Tampoco por el derecho humillaba ni entregaba el viaje; se quedaba corto, midiendo constantemente, con ese peligro sordo de hacer hilo y perseguir al hombre más allá del muletazo.. Pero ahí apareció la voluntad del torero. Le echó arrestos, valor, afición y una enorme determinación. Se plantó delante cuando la tarde parecía condenada a la indiferencia y al vacío, y consiguió arrancarle emoción. Poco a poco, a fuerza de insistir y de no volver la cara, fue despertando al tendido hasta escuchar los únicos olés sinceros de toda la función.. El resto del festejo. Barbeó el sobrero de José Manuel Sánchez nada más salir y anduvo siempre a su aire. Bien estuvo Caricol con los palos. La faena de El Cid fue dura de llevar. El toro tenía la fuerza justa y Manuel Jesús se lo pasó a un metro, sin orden, sentido ni gobierno.. El cuarto tenía mucha presencia de cara, pero topaba en el engaño renunciando al embroque. Por lo que, antes de empezar, ya intuíamos lo que nos esperaba con este toro de La Quinta. El Cid se medio puso por la derecha con pocas ganas. El toro se acabó de rajar y Manuel Jesús de echar la tarde.. Maravilla ver a Iván García con los palos en el tercero. Es la plenitud, el control de la situación. Álvaro Lorenzo abrevió después con un animal deslucido que miraba a tablas. Y nosotros al compañero de tendido.. Con el quinto no mejoramos el pronóstico de la tarde. Lo mejor fue el quite de Manuel Diosleguarde, de esos que no piensan en la condición del toro si no que tiran para adelante sin más. Álvaro Lorenzo después lo intentó sin demasiado eco ni éxito con ese toro que iba y venía sin transmisión (ni entrega) ni complicaciones. La diversión iba por otro lado ( donde no estábamos). Fue Diosleguarde quien puso orden cuando acababa todo. La espada desordenó. Pero los olés fueron para él.. Ficha del festejo. Las Ventas. Octava de San isidro. Lleno. Toros de La Quinta, desiguales de presentación. El 1º, repetidor, pronto y sin humillar; 2º, sobrero de José Manuel Sánchez, va y viene, rajado y sin poder; 3º, deslucido; 4º, rajado y soso; 5º, va y viene sin entrega ni transmisión; 6º, complicado porque repone.. El Cid, de azul marino y oro, bajonazo, dos descabellos (silencio); cuatro pinchazos, estocada corta (silencio).. Álvaro Lorenzo, de teja e hilo blanco, estocada (silencio); estocada tendida (silencio).. Manuel Diosleguarde, de de blanco y oro, pinchazo, estocada (saludos); media, aviso, dos descabellos (saludos).
El torero, que confirmaba alternativa, hizo lo mejor de toda la tarde (aún sin espada)
La Quinta volvía con el segundo encierro con el que se anunciaba en San Isidro. Palabras mayores deberían ser. Apuesta a lo grande en la plaza de Madrid. Diosleguarde confirmaba alternativa, la que tomó en julio de 2022, y lo hacía en el día de Joselito el Gallo, de ahí que se guardara un minuto de silencio, porque hay efemérides que no deben caer en el olvido. El primer toro le puso a prueba. Prueba de valor y recursos. En la primera tanda se le metió por dentro. Apretaba y, cuando decidió sacarlo a los medios, entraron en juego otras reglas. El toro tenía bueno el embroque y, entre sus virtudes, la repetición. Otra cosa era que salía con la cara por arriba y pesaba por dentro, pero había interés. Manuel puso en escena todo lo que tenía y, en ese toro, pegó muletazos buenos. Como todo estaba al filo, tenía emoción. Un pinchazo precedió a la estocada y salió a saludar.. Fue Manuel quien salvó una tarde para el olvido y fue por eso que hubo que esperar al sexto. Por aquello de ser su confirmación. Nos robó los poquitos ánimos que aún quedaban a base de valor, de firmeza y de un deseo irrenunciable de querer ser torero. Y tuvo mucho mérito lo suyo. Porque el sexto no regalaba nada: repetía sin calidad, abrumaba por el pitón izquierdo y, además, reponía siempre por dentro, sin permitir un solo alivio. Tampoco por el derecho humillaba ni entregaba el viaje; se quedaba corto, midiendo constantemente, con ese peligro sordo de hacer hilo y perseguir al hombre más allá del muletazo.. Pero ahí apareció la voluntad del torero. Le echó arrestos, valor, afición y una enorme determinación. Se plantó delante cuando la tarde parecía condenada a la indiferencia y al vacío, y consiguió arrancarle emoción. Poco a poco, a fuerza de insistir y de no volver la cara, fue despertando al tendido hasta escuchar los únicos olés sinceros de toda la función.. El resto del festejo. Barbeó el sobrero de José Manuel Sánchez nada más salir y anduvo siempre a su aire. Bien estuvo Caricol con los palos. La faena de El Cid fue dura de llevar. El toro tenía la fuerza justa y Manuel Jesús se lo pasó a un metro, sin orden, sentido ni gobierno.. El cuarto tenía mucha presencia de cara, pero topaba en el engaño renunciando al embroque. Por lo que, antes de empezar, ya intuíamos lo que nos esperaba con este toro de La Quinta. El Cid se medio puso por la derecha con pocas ganas. El toro se acabó de rajar y Manuel Jesús de echar la tarde.. Maravilla ver a Iván García con los palos en el tercero. Es la plenitud, el control de la situación. Álvaro Lorenzo abrevió después con un animal deslucido que miraba a tablas. Y nosotros al compañero de tendido.. Con el quinto no mejoramos el pronóstico de la tarde. Lo mejor fue el quite de Manuel Diosleguarde, de esos que no piensan en la condición del toro si no que tiran para adelante sin más. Álvaro Lorenzo después lo intentó sin demasiado eco ni éxito con ese toro que iba y venía sin transmisión (ni entrega) ni complicaciones. La diversión iba por otro lado ( donde no estábamos). Fue Diosleguarde quien puso orden cuando acababa todo. La espada desordenó. Pero los olés fueron para él.. Ficha del festejo. Las Ventas. Octava de San isidro. Lleno. Toros de La Quinta, desiguales de presentación. El 1º, repetidor, pronto y sin humillar; 2º, sobrero de José Manuel Sánchez, va y viene, rajado y sin poder; 3º, deslucido; 4º, rajado y soso; 5º, va y viene sin entrega ni transmisión; 6º, complicado porque repone.. El Cid, de azul marino y oro, bajonazo, dos descabellos (silencio); cuatro pinchazos, estocada corta (silencio).. Álvaro Lorenzo, de teja e hilo blanco, estocada (silencio); estocada tendida (silencio).. Manuel Diosleguarde, de de blanco y oro, pinchazo, estocada (saludos); media, aviso, dos descabellos (saludos).
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