Estoy fascinada. Sí, hay algo muy llamativo en el fenómeno de Guilherme Peixoto, conocido como el cura DJ. No, no es el techno, ni la sotana, ni la imagen viral de un sacerdote pinchando música electrónica ante miles de jóvenes… Personalmente creo que lo verdaderamente interesante es el alivio que se percibe en quienes están allí. ¡Fíjense!. Durante años se nos dijo que las nuevas generaciones habían dejado atrás la fe. Y que también eran cínicas, descreídas, incapaces de conectar con cualquier forma de espiritualidad. Curiosamente, sin embargo, ocurre justo lo contrario: quizá la fe nunca estuvo tan viva, solo que ahora habla otro lenguaje.. Pienso que esos jóvenes no van únicamente a escuchar música. Van a encontrar algo difícil de hallar hoy: calma, pertenencia y sentido. En una época marcada por la ansiedad, el ruido constante y la sensación de vacío, resulta casi lógico que muchos terminen buscando refugio espiritual, aunque sea de una forma distinta a la de sus padres.. Y quizá eso es lo que incomoda a algunos… ¿Qué tiene de malo? A mí me encanta ver a los jóvenes defendiendo abiertamente su fe y rompiendo una idea muy instalada: la de que creer pertenece al pasado… Como si toda búsqueda espiritual tuviera que vivirse en privado o con vergüenza. ¡Faltaría más!. Hay una generación cansada de vivir únicamente hacia fuera, agotada de tanta ironía y tanta superficialidad emocional. Y cuando aparece alguien como Guilherme Peixoto, que no juzga, que no habla desde la distancia y que simplemente ofrece un lugar donde sentirse acompañado, muchos responden…. Quizá porque, al final, la fe siempre tuvo mucho que ver con eso: encontrar un poco de luz en medio del ruido. El error de muchos fue pensar que la fe desaparecía solo porque dejaba de parecerse a la de antes… Pero la necesidad humana de creer, de encontrar sentido y de sentirse acompañado sigue intacta. ¡Solo cambia la música de fondo! Y claro que sí, por la mañana café, por la tarde oración, por la noche Dios con su protección…
«Pero la necesidad humana de creer, de encontrar sentido y de sentirse acompañado sigue intacta»
Estoy fascinada. Sí, hay algo muy llamativo en el fenómeno de Guilherme Peixoto, conocido como el cura DJ. No, no es el techno, ni la sotana, ni la imagen viral de un sacerdote pinchando música electrónica ante miles de jóvenes… Personalmente creo que lo verdaderamente interesante es el alivio que se percibe en quienes están allí. ¡Fíjense!. Durante años se nos dijo que las nuevas generaciones habían dejado atrás la fe. Y que también eran cínicas, descreídas, incapaces de conectar con cualquier forma de espiritualidad. Curiosamente, sin embargo, ocurre justo lo contrario: quizá la fe nunca estuvo tan viva, solo que ahora habla otro lenguaje.. Pienso que esos jóvenes no van únicamente a escuchar música. Van a encontrar algo difícil de hallar hoy: calma, pertenencia y sentido. En una época marcada por la ansiedad, el ruido constante y la sensación de vacío, resulta casi lógico que muchos terminen buscando refugio espiritual, aunque sea de una forma distinta a la de sus padres.. Y quizá eso es lo que incomoda a algunos… ¿Qué tiene de malo? A mí me encanta ver a los jóvenes defendiendo abiertamente su fe y rompiendo una idea muy instalada: la de que creer pertenece al pasado… Como si toda búsqueda espiritual tuviera que vivirse en privado o con vergüenza. ¡Faltaría más!. Hay una generación cansada de vivir únicamente hacia fuera, agotada de tanta ironía y tanta superficialidad emocional. Y cuando aparece alguien como Guilherme Peixoto, que no juzga, que no habla desde la distancia y que simplemente ofrece un lugar donde sentirse acompañado, muchos responden…. Quizá porque, al final, la fe siempre tuvo mucho que ver con eso: encontrar un poco de luz en medio del ruido. El error de muchos fue pensar que la fe desaparecía solo porque dejaba de parecerse a la de antes… Pero la necesidad humana de creer, de encontrar sentido y de sentirse acompañado sigue intacta. ¡Solo cambia la música de fondo! Y claro que sí, por la mañana café, por la tarde oración, por la noche Dios con su protección…
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