Un grupo de científicos ha encontrado mientras navegaba por el mar de Weddell en la Antártida un hallazgo inesperado que no aparecía en ningún registro cartográfico: una isla que hasta ahora era desconocida. Además, está ubicada en una zona que las carta náuticas señalan como «peligrosa». Así recoge el Daily Mail que este descubrimiento llegó cuando el rompehielos Polarstern, perteneciente al Instituto Alfred Wegener (AWI),buscaba resguardarse de un temporal en las proximidades de la isla Joinville.. El experto en cartografía submarina Simon Dreutter fue el primero en descubrir que algo no terminaba de encajar. En los mapas figuraba una advertencia sobre ese área, pero no había una información concreta. Al observar a lo lejos, los investigadores distinguieron lo que parecía un iceberg cubierto de sedimentos. Sin embargo, al acercarse se dieron cuenta de que no era de hielo, más bien se trataba de una formación rocosa que emergía de la superficie del mar.. La desconocida isla de la Antártida. Después de acercarse a unos 150 metros de distancia y utilizar un dron, los investigadores pudieron comprobar que se trataba de una isla de aproximadamente 130 metros de longitud, 50 de anchura y unos 16 metros de altura. Es decir, unas dimensiones similares a la longitud de la Gran Pirámide de Giza. Este descubrimiento dejó perplejo a buena parte del equipo al no entender por qué ese punto figuraba como área peligrosa, pero no aparecía identificado como costa en otros registros.. Esta formación había pasado inadvertida en las imágenes por satélite debido a que su superficie permanecía cubierta de hielo. Esto hacía que se confundiera fácilmente con la gran cantidad de icebergs presentes en la zona. Factores como la erosión, las duras condiciones climáticas y el constante movimiento del hielo antártico podrían haber contribuido a mantenerla oculta.. Este hallazgo llega poco tiempo después de que se haya confirmado un nuevo islote en la laguna de Venecia, bajo el nombre Bacan. A pesar de que tratar de fenómenos diferentes, ambos dejan entrever que los cambios ambientes siguen transformando la geografía y el mapa de nuestro planeta.
Científicos han asegurado que sus medidas son comparables a la longitud de la Gran Pirámide de Giza.
Un grupo de científicos ha encontrado mientras navegaba por el mar de Weddell en la Antártida un hallazgo inesperado que no aparecía en ningún registro cartográfico: una isla que hasta ahora era desconocida. Además, está ubicada en una zona que las carta náuticas señalan como «peligrosa». Así recoge el Daily Mail que este descubrimiento llegó cuando el rompehielos Polarstern, perteneciente al Instituto Alfred Wegener (AWI),buscaba resguardarse de un temporal en las proximidades de la isla Joinville.. El experto en cartografía submarina Simon Dreutter fue el primero en descubrir que algo no terminaba de encajar. En los mapas figuraba una advertencia sobre ese área, pero no había una información concreta. Al observar a lo lejos, los investigadores distinguieron lo que parecía un iceberg cubierto de sedimentos. Sin embargo, al acercarse se dieron cuenta de que no era de hielo, más bien se trataba de una formación rocosa que emergía de la superficie del mar.. Después de acercarse a unos 150 metros de distancia y utilizar un dron, los investigadores pudieron comprobar que se trataba de una isla de aproximadamente 130 metros de longitud, 50 de anchura y unos 16 metros de altura. Es decir, unas dimensiones similares a la longitud de la Gran Pirámide de Giza. Este descubrimiento dejó perplejo a buena parte del equipo al no entender por qué ese punto figuraba como área peligrosa, pero no aparecía identificado como costa en otros registros.. Esta formación había pasado inadvertida en las imágenes por satélite debido a que su superficie permanecía cubierta de hielo. Esto hacía que se confundiera fácilmente con la gran cantidad de icebergs presentes en la zona. Factores como la erosión, las duras condiciones climáticas y el constante movimiento del hielo antártico podrían haber contribuido a mantenerla oculta.. Este hallazgo llega poco tiempo después de que se haya confirmado un nuevo islote en la laguna de Venecia, bajo el nombre Bacan. A pesar de que tratar de fenómenos diferentes, ambos dejan entrever que los cambios ambientes siguen transformando la geografía y el mapa de nuestro planeta.
