Por muy aleatorio que pueda parecer a simple vista, las personas tienen un patrón marcado de movimiento. Un equipo de investigadores de España y Japón han analizado estos giros en un amplio grupo de diferente edad, género y contexto cultural y ha descubierto un claro sesgo: la gran mayoría de las personas preferían girar en sentido contrario a las agujas del reloj, hacia la izquierda.. «Esto fue completamente inesperado, ya que, al menos instintivamente, cuando la gente camina al azar, uno imagina que gira según sus necesidades, sin que haya una preferencia general. Sin embargo, existía una clara tendencia, medible, a girar en sentido contrario a las agujas del reloj en lugar de en el sentido de las agujas del reloj, en igualdad de condiciones», ha indicado el profesor asociado del proyecto, Claudio Feliciani, que trabajó en la Universidad de Tokio durante el estudio.. La investigación inicial fue realizada por el Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad de Navarra y posteriormente se llevaron a cabo experimentos comparativos adicionales en Japón, en colaboración con el equipo de la Universidad de Tokio. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Communications.. Para tratar de comprender los motivos que llevaban a las personas a este patrón de movimiento, decidieron diseñar una serie de experimentos paralelos en España y Japón en los que observaron a personas de distinto género, edad y contexto cultural, tanto en entornos abiertos como cerrados.. En una de estas pruebas, se pidió a 209 personas que caminaran solas y libremente dentro de un recinto hexagonal formado por sillas y mesas, eliminando así cualquier posibilidad de que se vieran influenciadas por la multitud. Sin embargo, en este y otros experimentos se mantuvo un sesgo estadísticamente significativo hacia el sentido contrario a las agujas del reloj, que no se veía afectado por la mano o pie dominante de las personas.. «De todos estos aspectos, lo único que destacó fue que los niños tienden a tener una mayor preferencia por la dirección contraria a las agujas del reloj, por lo que probablemente la edad influye en la intensidad del efecto», ha afirmado Feliciani en un comunicado.. El hallazgo puede tener implicaciones prácticas como en el diseño de edificios o incluso la planificación de emergencias. «Nuestros resultados pueden parecer un descubrimiento menor e insignificante, pero en la naturaleza, la mayoría de los fenómenos relacionados con la locomoción muestran que los animales caminan sin preferencia direccional. La marcada preferencia observada en los humanos sugiere cierta asimetría a nivel biomecánico», apunta.. Por ahora, los investigadores desconocen qué causa este fenómeno. «Probablemente no se deba a los ojos, porque intentamos tapar los ojos izquierdos o derechos de los participantes y el sesgo persistía. Algunos nos preguntaron si podría tratarse de fenómenos a gran escala, como la fuerza de Coriolis o el campo magnético terrestre, pero esto parece improbable dados los hallazgos hasta el momento», sostiene el investigador.. «Existen paralelismos interesantes con ciertos deportes. Algunas competiciones de atletismo y conducción se realizan siempre, aunque inexplicablemente, en circuitos que discurren en sentido contrario a las agujas del reloj. Pero esa es una investigación para otro momento», añade. De momento, los investigadores ya planean realizar experimentos más detallados con individuos en vez de grupos grandes para tratar de identificar algún aspecto a nivel biomecánico.
Un equipo de investigadores en España y Japón trata de descubrir qué causa esta preferencia en el patrón de movimiento.
Por muy aleatorio que pueda parecer a simple vista, las personas tienen un patrón marcado de movimiento. Un equipo de investigadores de España y Japón han analizado estos giros en un amplio grupo de diferente edad, género y contexto cultural y ha descubierto un claro sesgo: la gran mayoría de las personas preferían girar en sentido contrario a las agujas del reloj, hacia la izquierda.. «Esto fue completamente inesperado, ya que, al menos instintivamente, cuando la gente camina al azar, uno imagina que gira según sus necesidades, sin que haya una preferencia general. Sin embargo, existía una clara tendencia, medible, a girar en sentido contrario a las agujas del reloj en lugar de en el sentido de las agujas del reloj, en igualdad de condiciones», ha indicado el profesor asociado del proyecto, Claudio Feliciani, que trabajó en la Universidad de Tokio durante el estudio.. La investigación inicial fue realizada por el Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad de Navarra y posteriormente se llevaron a cabo experimentos comparativos adicionales en Japón, en colaboración con el equipo de la Universidad de Tokio. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Communications.. Para tratar de comprender los motivos que llevaban a las personas a este patrón de movimiento, decidieron diseñar una serie de experimentos paralelos en España y Japón en los que observaron a personas de distinto género, edad y contexto cultural, tanto en entornos abiertos como cerrados.. En una de estas pruebas, se pidió a 209 personas que caminaran solas y libremente dentro de un recinto hexagonal formado por sillas y mesas, eliminando así cualquier posibilidad de que se vieran influenciadas por la multitud. Sin embargo, en este y otros experimentos se mantuvo un sesgo estadísticamente significativo hacia el sentido contrario a las agujas del reloj, que no se veía afectado por la mano o pie dominante de las personas.. «De todos estos aspectos, lo único que destacó fue que los niños tienden a tener una mayor preferencia por la dirección contraria a las agujas del reloj, por lo que probablemente la edad influye en la intensidad del efecto», ha afirmado Feliciani en un comunicado.. El hallazgo puede tener implicaciones prácticas como en el diseño de edificios o incluso la planificación de emergencias. «Nuestros resultados pueden parecer un descubrimiento menor e insignificante, pero en la naturaleza, la mayoría de los fenómenos relacionados con la locomoción muestran que los animales caminan sin preferencia direccional. La marcada preferencia observada en los humanos sugiere cierta asimetría a nivel biomecánico», apunta.. Por ahora, los investigadores desconocen qué causa este fenómeno. «Probablemente no se deba a los ojos, porque intentamos tapar los ojos izquierdos o derechos de los participantes y el sesgo persistía. Algunos nos preguntaron si podría tratarse de fenómenos a gran escala, como la fuerza de Coriolis o el campo magnético terrestre, pero esto parece improbable dados los hallazgos hasta el momento», sostiene el investigador.. «Existen paralelismos interesantes con ciertos deportes. Algunas competiciones de atletismo y conducción se realizan siempre, aunque inexplicablemente, en circuitos que discurren en sentido contrario a las agujas del reloj. Pero esa es una investigación para otro momento», añade. De momento, los investigadores ya planean realizar experimentos más detallados con individuos en vez de grupos grandes para tratar de identificar algún aspecto a nivel biomecánico.
