Cada año, miles de mujeres en España denuncian violencia por parte de sus parejas o exparejas. Sin embargo, los especialistas saben que las cifras oficiales solo muestran una parte del problema. Muchas víctimas nunca denuncian por miedo, dependencia económica o presión social. Según datos del Ministerio de Igualdad, más de 1,2 millones de mujeres en España han sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja a lo largo de su vida, una cifra que refleja la magnitud estructural del problema. Solo en 2023, el sistema policial de seguimiento de violencia de género registró más de 90.000 casos activos. Según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, más del 57% de las mayores de 16 años la han sufrido y 1.354 mujeres han sido asesinadas desde 2003 hasta marzo de 2026. En 2024, se registraron 34.684 mujeres víctimas de violencia de género y en el segundo trimestre de 2025 aumentaron las denuncias un 2,69%. Y, por si acaso la pregunta flota: apenas un 0,02% de las denuncias han demostrado ser falsas.. Los expertos coinciden en que una de las claves para reducir estas cifras es la prevención temprana. Muchas víctimas acuden a hospitales o centros de salud mucho antes de denunciar la situación. Lesiones repetidas, dolores crónicos, ansiedad o depresión pueden ser señales de alerta. Para ello utilizan también herramientas como cuestionarios estandarizados (WAST, AAS) y la formación continua del personal que permiten detectar manipulación, control o maltrato precoz, evitando consecuencias graves. Sin embargo, identificar estos patrones no siempre es fácil para los profesionales sanitarios, que a menudo disponen de poco tiempo y de información fragmentada.. En ese contexto, un nuevo estudio científico propone una herramienta inesperada: la inteligencia artificial. Científicos del Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés), han desarrollado un sistema capaz de analizar datos médicos rutinarios y detectar señales de riesgo de violencia de pareja incluso años antes de que los casos lleguen a programas de intervención.. El análisis, publicado en Nature Communications Medicine y liderado por Bharti Khurana, describe un modelo de aprendizaje automático entrenado con historiales médicos reales para reconocer patrones asociados con la violencia doméstica. La idea es sencilla, pero efectiva: los hospitales ya tienen en los historiales clínicos una enorme cantidad de información (consultas, diagnósticos, informes…) que puede contener pistas sobre situaciones de abuso.. Para probar el sistema, el equipo de Khurana analizó datos hospitalarios obtenidos entre 2017 y 2022, que incluían 849 mujeres que habían sufrido violencia de pareja y 5.212 mujeres sin antecedentes de abuso con características demográficas similares. Con esa información desarrollaron tres modelos de inteligencia artificial distintos. Uno de ellos se entrenó con datos estructurados, como diagnósticos médicos, edad o historial clínico. El segundo analizó datos no estructurados, como las notas clínicas o los informes de radiología. Y el tercer modelo combinaba ambos tipos de información. El resultado fue sorprendente. El modelo combinado logró identificar casos de violencia con una precisión cercana al 88 %, superando a los sistemas basados en un solo tipo de datos. Pero quizá lo más importante es que los algoritmos fueron capaces de detectar señales de riesgo más de tres años antes de que muchas víctimas entraran en programas de apoyo a víctimas de abuso.. «Esta herramienta podría tener un impacto significativo en la predicción y prevención de la violencia de pareja», señala Qi Duan, coautor del estudio.. La clave del sistema está en detectar patrones invisibles para el personal sanitario. Los radiólogos, por ejemplo, saben desde hace tiempo que ciertos tipos de lesiones (fracturas repetidas en determinadas zonas del cuerpo o visitas frecuentes a urgencias) pueden indicar violencia doméstica. La inteligencia artificial puede analizar miles de historiales médicos y reconocer estas combinaciones de señales con mayor rapidez.. Aun así, los autores subrayan que el sistema no pretende sustituir el criterio médico ni emitir diagnósticos automáticos. Su objetivo es funcionar como una herramienta de apoyo que ayude a los profesionales sanitarios a iniciar conversaciones delicadas y ofrecer recursos de ayuda cuando exista riesgo. «Durante décadas, el sistema sanitario ha dependido en gran medida de que las propias víctimas revelen el abuso –añade Khurana –. Nuestro trabajo propone un cambio fundamental: pasar de reaccionar cuando el abuso se declara a reconocer el riesgo de forma proactiva en la atención médica habitual».. Lógicamente, el nuevo enfoque también plantea preguntas importantes. El uso de inteligencia artificial para detectar violencia doméstica debe manejarse con extrema sensibilidad, ya que implica analizar información médica personal y abordar situaciones muy delicadas. El equipo de Khurana insiste en que la tecnología debe utilizarse siempre con un enfoque centrado en el paciente y con estrictas garantías de privacidad.. Si bien es cierto que, si se implementa correctamente la herramienta podría abrir una nueva vía para la prevención, pero la privacidad y la tasa de error del 12% son consideraciones a tener en cuenta. En pocas palabras, no puede reemplazar al ser humano, solo es una herramienta más.. La realidad es que, ante un desafío tan complejo como la violencia de género, no existen soluciones simples. La inteligencia artificial puede ayudar en la prevención, pero la inteligencia biológica (la educación, la empatía, el respeto, las leyes) no pueden, ni deben, ser reemplazadas o dejadas de lado.
Propone pasar de reaccionar cuando el abuso se declara a reconocer el riesgo ya en el área de la atención médica
Cada año, miles de mujeres en España denuncian violencia por parte de sus parejas o exparejas. Sin embargo, los especialistas saben que las cifras oficiales solo muestran una parte del problema. Muchas víctimas nunca denuncian por miedo, dependencia económica o presión social. Según datos del Ministerio de Igualdad, más de 1,2 millones de mujeres en España han sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja a lo largo de su vida, una cifra que refleja la magnitud estructural del problema. Solo en 2023, el sistema policial de seguimiento de violencia de género registró más de 90.000 casos activos. Según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, más del 57% de las mayores de 16 años la han sufrido y 1.354 mujeres han sido asesinadas desde 2003 hasta marzo de 2026. En 2024, se registraron 34.684 mujeres víctimas de violencia de género y en el segundo trimestre de 2025 aumentaron las denuncias un 2,69%. Y, por si acaso la pregunta flota: apenas un 0,02% de las denuncias han demostrado ser falsas.. Los expertos coinciden en que una de las claves para reducir estas cifras es la prevención temprana. Muchas víctimas acuden a hospitales o centros de salud mucho antes de denunciar la situación. Lesiones repetidas, dolores crónicos, ansiedad o depresión pueden ser señales de alerta. Para ello utilizan también herramientas como cuestionarios estandarizados (WAST, AAS) y la formación continua del personal que permiten detectar manipulación, control o maltrato precoz, evitando consecuencias graves. Sin embargo, identificar estos patrones no siempre es fácil para los profesionales sanitarios, que a menudo disponen de poco tiempo y de información fragmentada.. En ese contexto, un nuevo estudio científico propone una herramienta inesperada: la inteligencia artificial. Científicos del Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés), han desarrollado un sistema capaz de analizar datos médicos rutinarios y detectar señales de riesgo de violencia de pareja incluso años antes de que los casos lleguen a programas de intervención.. El análisis, publicado en Nature Communications Medicine y liderado por Bharti Khurana, describe un modelo de aprendizaje automático entrenado con historiales médicos reales para reconocer patrones asociados con la violencia doméstica. La idea es sencilla, pero efectiva: los hospitales ya tienen en los historiales clínicos una enorme cantidad de información (consultas, diagnósticos, informes…) que puede contener pistas sobre situaciones de abuso.. Para probar el sistema, el equipo de Khurana analizó datos hospitalarios obtenidos entre 2017 y 2022, que incluían 849 mujeres que habían sufrido violencia de pareja y 5.212 mujeres sin antecedentes de abuso con características demográficas similares. Con esa información desarrollaron tres modelos de inteligencia artificial distintos. Uno de ellos se entrenó con datos estructurados, como diagnósticos médicos, edad o historial clínico. El segundo analizó datos no estructurados, como las notas clínicas o los informes de radiología. Y el tercer modelo combinaba ambos tipos de información. El resultado fue sorprendente. El modelo combinado logró identificar casos de violencia con una precisión cercana al 88 %, superando a los sistemas basados en un solo tipo de datos. Pero quizá lo más importante es que los algoritmos fueron capaces de detectar señales de riesgo más de tres años antes de que muchas víctimas entraran en programas de apoyo a víctimas de abuso.. «Esta herramienta podría tener un impacto significativo en la predicción y prevención de la violencia de pareja», señala Qi Duan, coautor del estudio.. La clave del sistema está en detectar patrones invisibles para el personal sanitario. Los radiólogos, por ejemplo, saben desde hace tiempo que ciertos tipos de lesiones (fracturas repetidas en determinadas zonas del cuerpo o visitas frecuentes a urgencias) pueden indicar violencia doméstica. La inteligencia artificial puede analizar miles de historiales médicos y reconocer estas combinaciones de señales con mayor rapidez.. Aun así, los autores subrayan que el sistema no pretende sustituir el criterio médico ni emitir diagnósticos automáticos. Su objetivo es funcionar como una herramienta de apoyo que ayude a los profesionales sanitarios a iniciar conversaciones delicadas y ofrecer recursos de ayuda cuando exista riesgo. «Durante décadas, el sistema sanitario ha dependido en gran medida de que las propias víctimas revelen el abuso –añade Khurana –. Nuestro trabajo propone un cambio fundamental: pasar de reaccionar cuando el abuso se declara a reconocer el riesgo de forma proactiva en la atención médica habitual».. Lógicamente, el nuevo enfoque también plantea preguntas importantes. El uso de inteligencia artificial para detectar violencia doméstica debe manejarse con extrema sensibilidad, ya que implica analizar información médica personal y abordar situaciones muy delicadas. El equipo de Khurana insiste en que la tecnología debe utilizarse siempre con un enfoque centrado en el paciente y con estrictas garantías de privacidad.. Si bien es cierto que, si se implementa correctamente la herramienta podría abrir una nueva vía para la prevención, pero la privacidad y la tasa de error del 12% son consideraciones a tener en cuenta. En pocas palabras, no puede reemplazar al ser humano, solo es una herramienta más.. La realidad es que, ante un desafío tan complejo como la violencia de género, no existen soluciones simples. La inteligencia artificial puede ayudar en la prevención, pero la inteligencia biológica (la educación, la empatía, el respeto, las leyes) no pueden, ni deben, ser reemplazadas o dejadas de lado.
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