Los atomistas, Leucipo de Mileto (o Elea) y Demócrito de Abdera, suelen cerrar el grupo de los presocráticos. Ellos defienden un pluralismo parecido al de Empédocles y Anaxágoras, en la creencia de que el mundo que percibimos con los sentidos no podía consistir en un no-ser y que había que explicar el nacimiento y la destrucción como producto de una combinación de elementos.. Huelga decir que sin ellos no habríamos forjado en la posteridad la física moderna. Aunque representan el atomismo antiguo, tras el que habrá otros desarrollos posteriores como los de Epicuro y Lucrecio y muchos pasos intermedios hasta llegar a esas unidades mínimas de la materia compuestas de núcleo y electrones de hoy (la física teórica actual ya va más allá). En cualquier caso, suponen el inicio del desarrollo científico posterior.. Pero los atomistas Leucipo y Demócrito siguen intentando solucionar el conflicto entre la razón y los sentidos en busca del ser permanente, es decir, resolver el viejo problema ontológico de este mundo presocrático. En la perspectiva pluralista se constata que la multiplicidad que se nos presenta a los sentidos existe desde el inicio y que no hace falta racionalizar una unidad quintaesencial, pues la multiplicidad es un rasgo originario en el universo. Entonces el mundo se compone de pequeñas partículas sólidas que constituyen las únicas realidades verdaderas, corpúsculos que son la realidad que llena el espacio, que queda vacío cuando no están, en una suerte de oposición estructuralista o binaria entre estas partículas y el vacío.. Espacio ilimitado. Estos «átomos», llamados así por ser indivisibles (a-tomoi) se mueven continuamente al azar, chocando entre sí, atrayéndose y rechazándose mutuamente, en un espacio ilimitado. Hay diferencias entre ellos en cuanto a forma, orden, posición, magnitud y peso y se da en su movimiento incesante una infinidad de formas y combinaciones.. Nada mejor que leer una cita de la «Metafísica» de Aristóteles, en el libro primero, que se dedica a una trazar una historia sucinta del pensamiento ontológico, para perfilar brevemente a estos atomistas: «Leucipo y su compañero Demócrito afirman que los elementos son lo lleno y lo vacío –y llaman a lo uno ser y a otro no ser–, y dicen que de estos lo uno es lleno y sólido, el ser, y lo otro vacío y sutil, el no ser. Por ello sostienen que el ser no es más real que el no ser, porque tampoco el vacío lo es menos que el cuerpo. Asimismo dicen que tales son las causas de los seres, a modo de su materia. De la misma forma que los que consideran única la sustancia subyacente generan las demás cosas a partir de sus cualidades y defienden lo sutil y lo denso como principios de las cualidades, de igual modo dicen estos que las causas de las demás cosas son las diferencias entre aquellos. Dicen que estas son tres: figura, disposición y posición, pues afirman que el ser difiere solo por la “configuración”, el “contacto” y la orientación. De estas diferencias, la “configuración” es la figura, el “contacto” es la disposición y la “orientación” es la posición». (Aristóteles, Met. 985 b 4 = A 6).. Leucipo data seguramente de comienzos del siglo V a.C. y parece que provenía de Mileto, aunque otras fuentes le hacen oriundo de Elea o de Abdera. La cosa es discutida y sobre todo su interés depende de con qué tradición se le asocia o identifica: con la escuela milesia o con la eléata.. Poco sabemos de él (hay incluso alguna noticia interpretada en el sentido de que nunca existió). Incluso sus obras nos parecen hoy dudosas. De Leucipo hay noticias de dos obras, una sobre la «Gran ordenación del cosmos» y otra «sobre la inteligencia», de la que solo tenemos un fragmento. Es solo una sombra para nosotros.. Trataremos a su discípulo, Demócrito, más tarde: es mucho más interesante sobre todo porque hay más noticias de él que permiten perfilarlo. De él sabemos que era de Abdera, de donde también venía Protágoras el sofista, al norte de Grecia, en Tracia, y que viajó bastante, siguiendo el modelo de otros sabios como Pitágoras (hay fuentes que refieren sus viajes por el lejano Oriente, incluso llegando hasta la India). Escribió una obra prolija sobre diversos temas que se perdió casi toda. En todo caso, el atomismo prefigura un esquema físico que será recuperado por el epicureísmo, años más tarde, y que se opone de frente tanto a los esquemas físicos previos, como a los posteriores de Platón y Aristóteles, en tanto que el movimiento del mundo no está vinculado con una disposición divina.
Sin estos pensadores no habríamos forjado la física moderna ya que en sus teorías adelantaron ideas concretas acerca de la materia que han ayudado después al desarrollo científico
Los atomistas, Leucipo de Mileto (o Elea) y Demócrito de Abdera, suelen cerrar el grupo de los presocráticos. Ellos defienden un pluralismo parecido al de Empédocles y Anaxágoras, en la creencia de que el mundo que percibimos con los sentidos no podía consistir en un no-ser y que había que explicar el nacimiento y la destrucción como producto de una combinación de elementos.. Huelga decir que sin ellos no habríamos forjado en la posteridad la física moderna. Aunque representan el atomismo antiguo, tras el que habrá otros desarrollos posteriores como los de Epicuro y Lucrecio y muchos pasos intermedios hasta llegar a esas unidades mínimas de la materia compuestas de núcleo y electrones de hoy (la física teórica actual ya va más allá). En cualquier caso, suponen el inicio del desarrollo científico posterior.. Pero los atomistas Leucipo y Demócrito siguen intentando solucionar el conflicto entre la razón y los sentidos en busca del ser permanente, es decir, resolver el viejo problema ontológico de este mundo presocrático. En la perspectiva pluralista se constata que la multiplicidad que se nos presenta a los sentidos existe desde el inicio y que no hace falta racionalizar una unidad quintaesencial, pues la multiplicidad es un rasgo originario en el universo. Entonces el mundo se compone de pequeñas partículas sólidas que constituyen las únicas realidades verdaderas, corpúsculos que son la realidad que llena el espacio, que queda vacío cuando no están, en una suerte de oposición estructuralista o binaria entre estas partículas y el vacío.. Estos «átomos», llamados así por ser indivisibles (a-tomoi) se mueven continuamente al azar, chocando entre sí, atrayéndose y rechazándose mutuamente, en un espacio ilimitado. Hay diferencias entre ellos en cuanto a forma, orden, posición, magnitud y peso y se da en su movimiento incesante una infinidad de formas y combinaciones.. Nada mejor que leer una cita de la «Metafísica» de Aristóteles, en el libro primero, que se dedica a una trazar una historia sucinta del pensamiento ontológico, para perfilar brevemente a estos atomistas: «Leucipo y su compañero Demócrito afirman que los elementos son lo lleno y lo vacío –y llaman a lo uno ser y a otro no ser–, y dicen que de estos lo uno es lleno y sólido, el ser, y lo otro vacío y sutil, el no ser. Por ello sostienen que el ser no es más real que el no ser, porque tampoco el vacío lo es menos que el cuerpo. Asimismo dicen que tales son las causas de los seres, a modo de su materia. De la misma forma que los que consideran única la sustancia subyacente generan las demás cosas a partir de sus cualidades y defienden lo sutil y lo denso como principios de las cualidades, de igual modo dicen estos que las causas de las demás cosas son las diferencias entre aquellos. Dicen que estas son tres: figura, disposición y posición, pues afirman que el ser difiere solo por la “configuración”, el “contacto” y la orientación. De estas diferencias, la “configuración” es la figura, el “contacto” es la disposición y la “orientación” es la posición». (Aristóteles, Met. 985 b 4 = A 6).. Leucipo data seguramente de comienzos del siglo V a.C. y parece que provenía de Mileto, aunque otras fuentes le hacen oriundo de Elea o de Abdera. La cosa es discutida y sobre todo su interés depende de con qué tradición se le asocia o identifica: con la escuela milesia o con la eléata.. Poco sabemos de él (hay incluso alguna noticia interpretada en el sentido de que nunca existió). Incluso sus obras nos parecen hoy dudosas. De Leucipo hay noticias de dos obras, una sobre la «Gran ordenación del cosmos» y otra «sobre la inteligencia», de la que solo tenemos un fragmento. Es solo una sombra para nosotros.. Trataremos a su discípulo, Demócrito, más tarde: es mucho más interesante sobre todo porque hay más noticias de él que permiten perfilarlo. De él sabemos que era de Abdera, de donde también venía Protágoras el sofista, al norte de Grecia, en Tracia, y que viajó bastante, siguiendo el modelo de otros sabios como Pitágoras (hay fuentes que refieren sus viajes por el lejano Oriente, incluso llegando hasta la India). Escribió una obra prolija sobre diversos temas que se perdió casi toda. En todo caso, el atomismo prefigura un esquema físico que será recuperado por el epicureísmo, años más tarde, y que se opone de frente tanto a los esquemas físicos previos, como a los posteriores de Platón y Aristóteles, en tanto que el movimiento del mundo no está vinculado con una disposición divina.
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